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Ángel Luis Sánchez Iglesias, de la ITSS: "Las nuevas tecnologías han permitido avances importantes en la formación online que permiten su adecuación a las exigencias establecidas legalmente"
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Entrevista
Ángel Luis Sánchez Iglesias, de la ITSS: "Las nuevas tecnologías han permitido avances importantes en la formación online que permiten su adecuación a las exigencias establecidas legalmente"
21/09/2020
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Ángel Luis Sánchez Iglesias
Asesor técnico de la Dirección General de Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS)

El artículo 19 de la Ley 31/95 de PRL establece que “en cumplimiento del deber de protección, el empresario deberá garantizar que cada trabajador reciba una formación teórica y práctica, suficiente y adecuada, en materia preventiva, tanto en el momento de su contratación, cualquiera que sea la modalidad o duración de ésta, como cuando se produzcan cambios en las funciones que desempeñe o se introduzcan nuevas tecnologías o cambios en los equipos de trabajo”.

Después de 24 años de ley, y con la llegada de las nuevas tecnologías y las nuevas formas de impartir formación en PRL, parece ser que para algunos la formación online no acaba de ajustarse a lo establecido en dicho artículo y despierta muchas dudas en las empresas.

Ángel Luis Sánchez Iglesias es inspector de trabajo desde hace 42 años. Ha sido Director Provincial de Trabajo, Jefe de Inspección de Trabajo en Álava y Guadalajara, Subdirector General de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (de coordinación y de prevención de riesgos laborales) durante un plazo aproximado de 11 años y, durante más de 4 años, Director de la Escuela de la Inspección de Trabajo. Actualmente es asesor técnico de la Dirección General de Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS). Cuenta con multitud de premios y reconocimientos profesionales y, en materia formativa, el último fue la Medalla de Oro al mérito profesional de las Relaciones Industriales y las Ciencias del Trabajo, del Consejo General de Relaciones Industriales y Licenciados en Ciencias del Trabajo (CGRICT).

¿Puedo impartir formación online en PRL? ¿Es igualmente válida? ¿Cómo debe ser para que así sea? Ángel Luis Sánchez Iglesias da respuesta a estas preguntas y detalla los criterios de calidad que debe cumplir la formación online en PRL para su cumplimiento legal.

¿Cuáles considera que son los beneficios de una formación online?

Las nuevas tecnologías han generado un cambio transcendental en la realización de actividades formativas, pasando del envío de carpetas, libros, etc., de la antigua formación a distancia, a generar una total interacción entre alumnos y profesores a través de la denominada teleformación o formación online.

La formación online permite una serie de ventajas frente a la formación presencial como son, entre otras, la reducción de costes de desplazamiento, tanto para profesores como alumnos; la adecuación del horario de estudio a los horarios profesionales y familiares, pudiendo el alumno autorregularse la distribución de días de estudio; la interacción continua entre los alumnos y los tutores; el estudio en cualquier lugar y a cualquier hora, pudiendo conectarse, por ejemplo, desde una cafetería, y un mayor control de la dedicación y actividad del alumno por parte del profesorado.


En el apartado de Buenas prácticas relacionadas con la formación e información de la NTP 967 deI INSST, se especifica lo siguiente: “Normalmente se exige que toda la formación sea presencial, realizada en grupos reducidos, de carácter eminentemente práctico y adaptadas a la realidad de la empresa”. ¿Cómo encaja esta idea con la posibilidad de realizar formaciones online?

Las Notas Técnicas de Prevención (NTP) del INSST tienen un valor indudable como guías de buenas prácticas, pero sus indicaciones no tienen carácter obligatorio. La NTP 967 es del año 2013 y se basa en un estudio de campo sobre 50 empresas que persigue contribuir, mediante la eficacia del sistema preventivo, al éxito empresarial.

Dicha Nota Técnica parte de la idea de favorecer la formación presencial, centrada en el conocimiento de los riesgos del puesto, de carácter práctico e impartida preferentemente por personal interno y realizada en grupos reducidos, y se desestiman formaciones a distancia o aquellas que sean estandarizadas. En caso de que la formación preventiva sea impartida por organizaciones externas (aunque sea presencial) se les recomienda, para que sea eficaz, que visiten la empresa antes de la formación, se familiaricen con su funcionamiento y recojan información propia.

Estando de acuerdo con el hecho de que una formación en materia preventiva debe ser adecuada y suficiente, como determina la Ley 31/95 de PRL, por lo que no puede ser estandarizada, sino que debe estar adaptada sobre el terreno a la realidad de la empresa y a las actividades concretas que realiza y a los riesgos presentes en el centro de trabajo, ni tampoco puede ser la tradicional a distancia, que no establece control o seguimiento alguno del alumno ni tutorías ni adaptación a la realidad de la empresa, en los últimos años el desarrollo de las nuevas tecnologías ha permitido progresos y avances importantes en la formación online que permiten su adecuación a las exigencias establecidas legalmente, siempre que se desarrolle conforme a una serie de criterios de calidad y eficiencia, y respetando algunas excepciones, fundamentalmente referidas a la formación práctica en actividades especialmente peligrosas o con riesgos especiales.


¿Qué criterios deben tenerse en cuenta para que la formación online resulte válida a efectos del artículo 19 de la Ley 31/1995 de PRL?

A mi juicio, se puede admitir que una formación online o en teleformación reúne las exigencias citadas de adecuación y suficiencia si se efectúa conforme a unos determinados requisitos, entre otros:

  • Exigir una interactuación de los alumnos.
  • Se deben cumplimentar determinados tipos de tareas.
  • Se debe basar en un material formativo elaborado de forma totalmente personalizada y plenamente centrado en el trabajo concreto realizado en la empresa por el/los trabajador/es a quien/es se dirige la formación.
  • En ningún caso debe tratarse de material formativo genérico o estándar, sino que se debe haber diseñado y elaborado de forma específica para la empresa y la actividad que se realiza, así como para los riesgos presentes en los puestos de trabajo de la misma.
  • Se puede controlar el tiempo de dedicación a la formación de cada alumno a través de medios técnicos de conexión.
  • Existen tutorías para resolver las dudas.
  • Se superan unos exámenes o pruebas finales y la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos.
  • Existe un control técnico en los exámenes, de tal forma que no sea posible la suplantación de un alumno por otro.


Al crear una formación online en PRL, ¿qué elementos son imprescindibles para asegurar su efectividad? ¿La norma UNE 66181 de calidad de la formación virtual puede ayudar a este objetivo?

Efectivamente la Norma UNE-66181-2012 sobre calidad en la formación virtual puede ser una referencia importante a la hora de elaborar y desarrollar los contenidos formativos virtuales en materia de PRL. Piénsese que se trata, en definitiva, de formar a los trabajadores para que las actividades y tareas que desarrollan en su centro de trabajo se efectúen sin riesgo y peligro alguno para ellos mismos y para otros compañeros o terceras personas que puedan estar presentes en el lugar de trabajo. Por ello, los requisitos de dicha norma, aunque puedan parecer exigentes, son perfectamente aplicables a esta materia de la prevención de riesgos laborales.

Algunos de los requisitos se refieren a la información esencial que debe contener el curso formativo: denominación, objetivos, puestos de trabajo a los que se dirige, conocimientos previos o experiencia necesaria (incluso en el manejo de las TIC), dedicación necesaria del alumno por cada módulo y total del curso, plazo para la realización y terminación el curso (en función del tiempo de dedicación permitido de conexión -diario, semanal, etc.-) y requisitos para la superación del curso.

Otros requisitos se refieren al material suministrado al alumno: manual del manejo de la plataforma, guía didáctica de la realización del curso, etc.

Respecto a la tutoría, se establece su carácter obligatorio, con un contacto del tutor con cada alumno como mínimo al inicio, a la mitad y al final del curso. También debe garantizarse un cauce adecuado para que los alumnos puedan realizar sus consultas y que éstas sean respondidas por el tutor en un plazo no superior a 48 horas.

En referencia al control por parte del sistema informático, se establecen requisitos sobre el registro del tiempo dedicado a la realización de los contenidos por los alumnos no menor del 80% estimado por cada módulo, así como contabilizar el tiempo dedicado al estudio, la realización de una prueba o examen al finalizar el curso y los requisitos para obtener el certificado del curso, y la asignación de una clave de acceso única y diferente para cada alumno.

Por otro lado, también se regulan los requisitos de accesibilidad de que debe disponer el curso (medios disponibles, horarios de acceso, lugares y tiempos de conexión, turnos de formación en caso de aulas formativas de ordenadores facilitados por la empresa, etc.), así como los datos que deben constar tanto de los creadores del curso (técnicos de nivel intermedio o superior de PRL) como de los propios tutores. Finalmente, qué registros deben estar disponibles (fechas de inicio y cierre, registros de alumnos, tiempos de conexión, pruebas realizadas, certificaciones emitidas, etc.).


¿Qué otros contenidos digitales o herramientas de apoyo recomienda utilizar para ayudar a esta formación online?

Para la formación preventiva de carácter virtual, que debe ser teórico-práctica, son muy útiles las técnicas de grabación y reproducción de situaciones reales de riesgo y cómo abordarlas. Para ello, en el mercado existen empresas que elaboran y reproducen escenarios virtuales similares a los reales, utilizando técnicas con actores, dibujos animados o gamificación con dinámicas de juegos.

También podemos hacer alusión a las técnicas de filmación en vídeos de realidad virtual en 3D, con trabajos de campo sobre situaciones de riesgo y detección de errores en materia preventiva, reproduciendo escenarios reales.

En cuanto a las sesiones de entrenamiento con el uso de simuladores, éstas son especialmente adecuadas para reducir el tiempo de exposición de los alumnos en la realización de operaciones peligrosas y tareas con riesgos graves, tales como trabajos en alturas elevadas, espacios confinados, trabajos verticales, retirada de placas de amianto o conducción y guías de equipos, entre otros.

En mi opinión, estos casos deben combinarse con algunas sesiones prácticas sobre el terreno para poder evaluar si el alumno reúne las condiciones psicofísicas y de conocimientos o experiencia necesarias para poder desarrollar ese tipo de trabajos.


¿Qué tipología de acciones formativas en PRL se pueden impartir de forma online? Por el contrario, ¿cuáles no están aconsejadas?

La formación online es especialmente adecuada para la formación preventiva de personal directivo, mandos intermedios y del personal administrativo y de oficinas y despachos, dado que tienen riesgos en materia de seguridad limitados (aunque pueden tener otros de ámbito psicosocial o ergonómicos) y, además, tienen la ventaja de disponer de medios tecnológicos operativos (ordenadores y mesas de despacho) que posibilitan la conexión con las plataformas formativas.

También es muy aconsejable en actividades con riesgos triviales o leves o que realizan tareas elementales que exigen pocas prácticas preventivas. Igualmente es útil para personal que trabaja a distancia o fuera de un lugar de trabajo fijo (representantes comerciales, visitadores, etc.), o en sistemas de teletrabajo.

En general, también puede ser aceptable para la parte de la formación teórica de los puestos de trabajo que no presentan riesgos especialmente graves, si bien la parte práctica conviene que habitualmente se realice de forma presencial, al menos en un porcentaje en que no puedan utilizarse las técnicas de simulación, gamificación o filmación a las que nos hemos referido anteriormente, combinando ambos tipos de formación de forma mixta.

Del otro lado, La formación online se desaconseja totalmente para trabajos y actividades especialmente peligrosos o con riesgos especiales; para las prácticas de manejo de maquinaria móvil o de elevación de cargas u otra guiada; para las prácticas en materia de emergencias, autoprotección y primeros auxilios; para las prácticas de equipos de protección individual de categoría III que exijan sesiones de entrenamiento, y en caso de utilización simultánea de varios epi. Asimismo, cuando para obtener un determinado carnet de operador la normativa exige la realización y superación de unas pruebas determinadas de forma presencial.

Finalmente, hay que recordar que está prohibida la formación virtual en PRL cuando una norma, no sólo legal o reglamentaria, sino también de convenio colectivo, determina como obligatoria la formación presencial. Este es el caso del sector de la construcción, en el que el actual VI Convenio General (BOE 26-9-2017, vigente en ese Capítulo hasta el 31-12-2021) establece como obligatoria dicha formación presencial, entre otras, para la formación inicial de 8 horas del primer ciclo y para la formación de 2º ciclo de 20 horas de los responsables de obra, mandos intermedios y de todos los oficios, reservando solo la teleformación para los directivos, los delegados de prevención (de forma mixta) y el personal administrativo (también de forma mixta).


¿Qué nos puede contar sobre la tradicional formación ‘a distancia’? ¿Es aún un método válido para la formación en PRL?

La formación en PRL mediante el sistema tradicional de ‘a distancia’, basado en la remisión de manuales a los alumnos-trabajadores que disponen exclusivamente de material formativo físico (un libro, cuadernillos, apuntes, etc.) y de pruebas de evaluación o test que deben devolverse por correo y sin que existan tutorías, o que se realizan sólo esporádicamente mediante el teléfono o correo y sin control alguno, no es un sistema, en general, válido de enseñanza en materia de riesgos laborales de los puestos de trabajo y está bajo sospecha para la Inspección de Trabajo.

Ello es debido a las facilidades que comporta de existencia de fraude, tanto en la sustitución de un alumno por otro como por la falta de seguimiento y control efectivo por parte de la empresa formadora. También hay que tener en cuenta la ausencia de tutores, el desconocimiento de la aplicación por los alumnos al no entregarles guías didácticas, la falta de uso del material facilitado y la ausencia de control de las horas de dedicación, así como la carencia de prácticas reales.

En mi opinión, para ser aceptable debería limitarse exclusivamente a la formación teórica de puestos de trabajo con riesgos muy triviales y debería combinarse siempre con otros sistemas de formación presencial o virtual, y con tutorías online, así como completarse con la realización de las prácticas correspondientes, posibilitando la interactividad de alumnos con los tutores-formadores y con los recursos destinados a tal fin.


En un presente donde la transformación digital ya es un hecho, ¿hacia dónde debería evolucionar la formación online en PRL?

No se debe ignorar la pujanza de las nuevas tecnologías en el siglo XXI. La formación online, realizada con los criterios de calidad de los que hemos hablado, va a ir teniendo cada vez un mayor protagonismo, y la inserción de contenidos digitales como vídeos y clases prácticas que el alumno pueda ver cuando desee, la realización de webinars con clases retransmitidas en directo en las que los alumnos puedan realizar preguntas y presentar sus dudas, los chats y los foros entre los propios alumnos-trabajadores, las tutorías con posibilidad de realizar consultas al tutor a través del correo electrónico y los exámenes online debidamente controlados, van a formar parte en el futuro inmediato (y están presentes ya) de las fórmulas utilizadas para la formación en PRL, especialmente de forma mixta, combinada con la presencial, por las ventajas que presenta en tiempo, dedicación, flexibilidad y ahorro de desplazamientos.


¿Qué consejos finales daría a las empresas para conseguir una formación en PRL de calidad de acuerdo con los fines de la Ley 31/1995?

La formación preventiva de los trabajadores es vital para el desarrollo de una compañía. Ahora que se habla tanto de las empresas ‘saludables’, una empresa que quiera serlo debe ser segura, sin accidentes laborales; una empresa en la que los trabajadores puedan tener la sensación de que cada día van a volver a casa, después el trabajo, sin que su integridad física y su salud se hayan visto comprometidas, y percibiendo la existencia de un buen ambiente en el trabajo.

Es necesario que se imparta la formación en materia de PRL bajo cualquier fórmula (presencial, online o mixta), lo importante es que el empresario destine recursos a esta formación, porque el conocimiento de los riesgos de los puestos de trabajo es tan importante como averiguar el funcionamiento de una nueva máquina para que sea productiva.

Eso sí, esta formación debe ser de carácter práctico e implicando al personal propio (técnicos, jefes de taller, mandos intermedios, trabajadores con experiencia, etc., conocedores de la actividad y los riesgos) tanto en la impartición de los cursos por ellos mismos como, en su caso, en la explicación detallada a terceras empresas de formación externas, eventualmente contratadas, durante las visitas al centro de trabajo que éstas debieran girar para familiarizarse con los procesos productivos de la empresa, del funcionamiento de los equipos, sus riesgos y las medidas preventivas de cada puesto de trabajo. Dicha formación debe ser realizada en grupos reducidos y homogéneos, y eliminando formaciones a distancia tradicionales o que sean estandarizadas, sin conexión o aplicación práctica con la realidad de la empresa.

Cuando hace muchos años algunos altos cargos de la empresa Ford le criticaron a su presidente Henry Ford, fundador de la compañía en 1903, de lo mucho que se gastaba en la formación del personal, para que luego algunos de ellos se terminaran marchando a empresas de automóviles de la competencia, contestó: “Sólo hay algo más caro que formar a la gente y que se marchen… no formarlos y que se queden”. Pues eso.

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Ángel Luis Sánchez Iglesias
Asesor técnico de la Dirección General de Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS)

El artículo 19 de la Ley 31/95 de PRL establece que “en cumplimiento del deber de protección, el empresario deberá garantizar que cada trabajador reciba una formación teórica y práctica, suficiente y adecuada, en materia preventiva, tanto en el momento de su contratación, cualquiera que sea la modalidad o duración de ésta, como cuando se produzcan cambios en las funciones que desempeñe o se introduzcan nuevas tecnologías o cambios en los equipos de trabajo”.

Después de 24 años de ley, y con la llegada de las nuevas tecnologías y las nuevas formas de impartir formación en PRL, parece ser que para algunos la formación online no acaba de ajustarse a lo establecido en dicho artículo y despierta muchas dudas en las empresas.

Ángel Luis Sánchez Iglesias es inspector de trabajo desde hace 42 años. Ha sido Director Provincial de Trabajo, Jefe de Inspección de Trabajo en Álava y Guadalajara, Subdirector General de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (de coordinación y de prevención de riesgos laborales) durante un plazo aproximado de 11 años y, durante más de 4 años, Director de la Escuela de la Inspección de Trabajo. Actualmente es asesor técnico de la Dirección General de Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS). Cuenta con multitud de premios y reconocimientos profesionales y, en materia formativa, el último fue la Medalla de Oro al mérito profesional de las Relaciones Industriales y las Ciencias del Trabajo, del Consejo General de Relaciones Industriales y Licenciados en Ciencias del Trabajo (CGRICT).

¿Puedo impartir formación online en PRL? ¿Es igualmente válida? ¿Cómo debe ser para que así sea? Ángel Luis Sánchez Iglesias da respuesta a estas preguntas y detalla los criterios de calidad que debe cumplir la formación online en PRL para su cumplimiento legal.

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