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María Jesús Lozano Jiménez, de Prolaboral: "la regla de 'una talla más pequeña' para el equipo de protección personal de las mujeres no sirve"
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Entrevista
María Jesús Lozano Jiménez, de Prolaboral: "la regla de 'una talla más pequeña' para el equipo de protección personal de las mujeres no sirve"
23/09/2021
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María Jesús Lozano Jiménez
Responsable de Marketing en Prolaboral

Aunque cada vez son más las empresas que confeccionan y producen modelos específicos para la mujer, la fabricación sigue estando en su mayoría estandarizada con patrones masculinos y sin apenas avances en lo que a especialización por sexos se refiere.

Prolaboral, entidad que lleva más de 15 años en el sector de la seguridad en el trabajo distribuyendo ropa de trabajo y uniformes laborales, equipos de protección individual (EPI) y material de seguridad en general, quiso cambiar esta dinámica en 2018 con la creación de un apartado específico de ropa para mujer, en el que se incluyen prendas adaptadas a las formas del cuerpo femenino. Porque en lo que a EPI para mujeres respecta no todo se reduce a la regla de 'una talla más pequeña'.

Entrevistamos a María Jesús Lozano Jiménez, responsable de Marketing en Prolaboral, para hablar sobre la brecha de género en el sector de los EPI, las diferencias entre la ropa y calzado de trabajo de hombre y mujeres y, sobre todo, del derecho tanto de hombres como mujeres a sentirse cómodos y seguros en sus puestos de trabajo.

¿Cómo explicar/entender que muchas empresas aún no tengan en cuenta que los EPI también deben dirigirse a mujeres?

Es difícil explicar o entender que todavía a día de hoy sean tantas las empresas que no tienen en cuenta que los EPI también deben ser elegidos específicamente para mujeres.

Es cierto que, hasta hace unos años, los fabricantes de ropa de trabajo o calzado no fabricaban equipos específicos para mujeres. Sin embargo, cada vez son más las marcas que ofrecen líneas que se adaptan a las necesidades de las mujeres trabajadoras de cualquier sector. Por lo que ya no hay excusa.

Queremos pensar que las empresas que todavía no cuentan con equipos de protección específicos para mujeres lo hacen por desconocimiento. Y ahí es donde entra en juego la labor informativa de empresas como Prolaboral u otras las dedicadas a la evaluación y formación de riesgos laborales.


75 años separan el primer EPI para mujeres de hoy. Aunque el sector ha evolucionado, parece que no lo ha hecho lo suficiente. ¿Otro sector masculinizado?

Así es, puede que se trate de otro sector masculinizado, aunque nosotros quizás lo llamaríamos otro sector acomodado. Y, ¿por qué acomodado?

Tradicionalmente, el mercado de trabajo, sobre todo en sectores industrializados, ha estado ocupado en su gran mayoría por hombres. Dichos sectores son en los que más se utilizan equipos de protección como guantes, calzado de seguridad, cascos, orejeras, etc. Después de muchos años y mucho esfuerzo, la brecha existente entre hombres y mujeres en lo que a ocupación laboral se refiere es cada vez menor. Sin embargo, en cuanto a los EPI, la fabricación sigue estando en su mayoría estandarizada sin apenas avances en lo que a especialización por sexos se refiere.

Es mucho más fácil la confección y/o fabricación de equipos de forma estándar en lugar de la personalización y especialización por sexos, de ahí que propongamos la definición de 'sector acomodado', de forma genérica, claro está, porque es verdad que también hay marcas que han hecho un gran esfuerzo y encontrado un target específico diferenciado por sexo y para el que cubrir sus necesidades.


Cuantos accidentes y enfermedades profesionales se podrían haber evitado con los EPI adecuados...

Tal y como comentábamos en nuestro artículo sobre 'Brecha de género en EPI', 75 años después de que surgiese el primer EPI para mujeres todavía no hemos normalizado el uso de ropa de trabajo, calzado de seguridad o equipos de protección específicos para mujeres.

Aunque es difícil cuantificar de forma exacta el número de accidentes causados por no usar adecuadamente la protección individual en el trabajo, no nos cabe duda de que son muchas las lesiones y enfermedades profesionales que podrían haberse evitado, pero, además, los que no se podían evitar seguramente habrían tenido consecuencias mucho más leves. Dos ejemplos que utilizábamos en el artículo que mencionábamos anteriormente y que no podemos olvidar son:

  • El caso de la policía que falleció en Vigo en el año 2014, que llevaba dos años esperando que le entregasen su chaleco antibalas.
  • La profesional que falleció en Torremolinos hace un par de años tras caer de una escalera por no llevar botas antideslizantes.

Son muchos los accidentes que, a lo largo de la historia, podrían haberse evitado si se hubiesen seguido las instrucciones de seguridad y si se utilizaran los equipos de protección adecuados.


Mientras tanto, empresas como la vuestra deciden crear un apartado específico de EPI para mujeres. ¿Cómo surgió la necesidad? ¿Creéis que cada vez es más habitual que las empresas tengan este apartado?

Me alegro de que me hagas esta pregunta, ya que en ocasiones nos ha sido complicado transmitir esta necesidad a las marcas fabricantes. Como eslabón en contacto con los trabajadores o los responsables de prevención de riesgos laborales (PRL) de las empresas, siempre nos hemos encontrado frente a la necesidad de escoger equipos que se adapten adecuadamente a las trabajadoras. Sin embargo, la solución tradicional siempre era que se usase una talla más pequeña.

Pero, ¿es adecuada la regla de 'una talla más pequeña' para el equipo de protección personal de las mujeres? Evidentemente, no.

Aunque, como sabemos, el propósito principal de utilizar EPI es prevenir una lesión, la comodidad y el ajuste son aspectos fundamentales, ya que pueden influir en su desempeño y en el uso de los mismos por parte de los trabajadores.

Además de ser incómodo, el uso de equipos de protección individual mal ajustados es un peligro para la seguridad, ya que, por ejemplo, un exceso de tela en las mangas puede engancharse en la maquinaria.

El problema es que las prendas de los hombres se diseñan de manera diferente a la que se hacen para las mujeres. Por ejemplo,  las chaquetas diseñadas para hombres son más largas y más grandes que las hechas para mujeres. O el diseño de corte de cintura es más alto para las mujeres y hay más espacio en el área del pecho. Todo ello hace que, como dijimos anteriormente, las mujeres puedan sufrir accidentes porque los equipos no se ajustan correctamente.

Concretamente, la necesidad de crear un apartado específico para mujeres surge de su propia necesidad de protegerse y trabajar cómodas y seguras, y no solamente desde el plano físico, también desde un punto de vista psicológico y social. Nos dimos cuenta de que, de forma común e independientemente del sector al que pertenecieran, cada vez eran más las trabajadoras que nos solicitaban prendas específicas para trabajar seguras y sentirse bien con esa indumentaria, por lo que vimos en esta una buena razón para crear un apartado específico para la mujer trabajadora. La única especialidad de este apartado es que en él incluimos todos los artículos creados con patrones femeninos para que fuesen más fáciles de encontrar.


Cuando hablamos de EPI para mujeres, da la sensación que con hacer tallas más pequeñas puede ser suficiente, pero nada más alejado de la realidad. ¿Por qué es difícil encontrar ropa, guantes y calzados adecuados para mujeres?

Como dijimos anteriormente, la regla de 'una talla más pequeña' para el equipo de protección personal de las mujeres NO es adecuada. La fisionomía de los cuerpos es diferente en hombres y mujeres, y eso es algo que no podemos obviar. Por eso se vuelve tan importante y necesario adquirir equipos que se adapten a los cuerpos de hombres y mujeres de forma individual y personalizada.

Habitualmente, aunque por suerte no ocurre con todos, los fabricantes de equipos de protección generan el patrón para una talla determinada y lo agrandan o hacen más pequeño para adaptarlo a las diferentes tallas. Esto significa que las tallas más grandes y las más pequeñas de un tallaje podrían estar deformadas y no corresponder con la forma real de los cuerpos de los trabajadores. Esto, sumado a que los cuerpos de hombres y mujeres son diferentes, deviene en la principal razón por la que se deben elegir prendas específicas.

Como decíamos anteriormente, estamos hablando de un sector aparentemente acomodado, bien sea por desconocimiento, porque la cuenta de resultados o inversiones para confeccionar prendas y equipos diferenciados por sexos pesa mucho en la toma de decisiones, o tal vez debido a la viabilidad de las economías de escala en las que prima la fabricación en masa de los equipos, vestuario y calzado. Independientemente del motivo, el resultado es una alta dificultad para encontrar ropa de trabajo específica para mujeres.

Aunque, insistimos, no debemos olvidar que afortunadamente cada vez son más los fabricantes de equipos de protección los que confeccionan y producen modelos específicos para mujer.


Si concretamos un poco más, ¿cómo deberían adaptarse los EPI para mujeres embarazadas?

Hay puestos de trabajo en los que el uso de protección no es necesario de forma general. Sin embargo, sí lo es cuando hablamos de que los trabajadores de dichos puestos son mujeres embarazadas.

Como ocurre con cualquier trabajador, se debe determinar la naturaleza, el grado y la duración de la exposición de la trabajadora embarazada a los agentes de riesgo a los que se expone y que puedan influir negativamente en ella o en el bebé.

En función de cuáles sean esos riesgos, los EPI deberán adaptarse de tal forma que protejan la integridad de la madre gestante y del bebé. El técnico de prevención especializado será el encargado de estudiar detenidamente las condiciones del puesto y de la embarazada, ya que habrá equipos que deban utilizarse que no serían necesarios para otro trabajador.

Además, también se deberá determinar si el uso de algún equipo de protección que se utiliza habitualmente en un puesto específico puede llegar a ser perjudicial para alguno de los dos, lo que supondrá que la trabajadora embarazada no podrá realizar dicha tarea, ya que, el uso de dicho EPI supone que el riesgo no ha podido eliminarse o reducirse de otra forma.


¿Cuáles son los EPI para mujeres más vendidos? ¿Destacan los EPI para algún sector en especial?

Seguramente, el equipo de protección para mujeres más vendido, con diferencia, es el calzado de seguridad. Aunque hay quienes identifican las diferencias entre el calzado para mujer y para hombre tan solo en su diseño, hay muchos más aspectos. La horma con la que se confecciona el calzado es diferente si hablamos de una bota de seguridad para mujer a si esta es para hombre. En el segundo caso, será más ancha en la zona delantera, mientras que en el primero se ajustará mejor.

No existen grandes diferencias en equipos de seguridad como la protección en altura o los guantes de seguridad. En estos casos, la forma de adaptarlo a la fisionomía femenina es la elección de tallas más grandes o pequeñas.

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María Jesús Lozano Jiménez
Responsable de Marketing en Prolaboral

Aunque cada vez son más las empresas que confeccionan y producen modelos específicos para la mujer, la fabricación sigue estando en su mayoría estandarizada con patrones masculinos y sin apenas avances en lo que a especialización por sexos se refiere.

Prolaboral, entidad que lleva más de 15 años en el sector de la seguridad en el trabajo distribuyendo ropa de trabajo y uniformes laborales, equipos de protección individual (EPI) y material de seguridad en general, quiso cambiar esta dinámica en 2018 con la creación de un apartado específico de ropa para mujer, en el que se incluyen prendas adaptadas a las formas del cuerpo femenino. Porque en lo que a EPI para mujeres respecta no todo se reduce a la regla de 'una talla más pequeña'.

Entrevistamos a María Jesús Lozano Jiménez, responsable de Marketing en Prolaboral, para hablar sobre la brecha de género en el sector de los EPI, las diferencias entre la ropa y calzado de trabajo de hombre y mujeres y, sobre todo, del derecho tanto de hombres como mujeres a sentirse cómodos y seguros en sus puestos de trabajo.

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