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Mascarillas para siempre: dónde creen los expertos que no deberían desaparecer
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Mascarillas para siempre: dónde creen los expertos que no deberían desaparecer
Redacción 08/11/2021
Las mascarillas ya nunca serán un complemento ajeno para quienes vivimos la pandemia de la COVID-19. Primero fueron un bien escaso, después una medida obligatoria en cualquier lugar y ahora ya no son necesarias al aire libre, aunque muchos se resisten a quitársela.
Mascarillas para siempre: dónde creen los expertos que no deberían desaparecer

Nadie duda de que su labor ha sido fundamental en la prevención de la enfermedad y ahora, que la caída de la epidemia permite mirar con perspectiva, algunos expertos reflexionan sobre las lecciones aprendidas y los lugares y situaciones donde sería bueno que las mascarillas no se vayan nunca. "Lo primero es que aún es pronto para pensar en dejarlas, la pandemia no ha acabado y siguen siendo necesarias, pero sí es bueno pensar en las lecciones aprendidas, por ejemplo por la bajísima circulación de virus respiratorios en las temporadas pasadas", explica Germán Peces-Barba, neumólogo y vicepresidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).


Útiles contra gripes y resfriados

El año pasado la gripe prácticamente desapareció y su presencia este año preocupa a los científicos, especialmente porque coincide con la relajación de medidas de protección, tanto de mascarillas como otras restricciones. En este sentido, un estudio de 2010 en la revista Risk Analysis concluyó que el uso de mascarillas puede ayudar a retrasar una epidemia de gripe y disminuir el número básico de reproducción del virus incluso hasta contener un brote.

Otra de las grandes lecciones de la pandemia ha sido la de la transmisión por aerosoles, es decir, las partículas más pequeñas que quedan suspendidas en el aire y por lo que se aumenta el riesgo de contagio en interiores. Hace apenas unos meses, en junio pasado, un grupo de científicos publicaron en The Lancet un artículo para reforzar la existencia de esta vía de transmisión tanto en LA covid-19 como la gripe y otras enfermedades respiratorias.

En base a todo esto, uno de los firmantes de esa investigación, el español afincado en EE. UU. José Luis Jiménez, subraya que "cualquier persona con una enfermedad respiratoria debería quedarse en casa, pero si tiene que salir y especialmente en interiores, debería continuar llevando una mascarilla bien ajustada".

Coincide en esta opinión Peces-Barba, que cree que "la reducción de otras enfermedades durante la pandemia es una lección aprendida y, por tanto, creo que sería bueno recomendar el uso de mascarillas a los enfermos respiratorios, con el objetivo de proteger a los demás. Porque lo que para alguien sano es un simple resfriado, para alguien más débil puede ser el inicio de una recaída o un problema mayor".


Proteger a los más frágiles y recién nacidos

Además de ellos, los expertos creen que las mascarillas deberían ser un complemento siempre a mano para personas más frágiles, tanto mayores como enfermos crónicos o inmunodeprimidos. "Ellos se pueden beneficiar del uso de la mascarilla, especialmente en invierno o épocas de epidemia de gripe, por ejemplo", explica Peces-Barba.

Uno de estos grupos de personas frágiles son también los bebés y niños menores de dos años, especialmente recién nacidos. "Si alguien va a verlos, ya sea en un hospital o en casa y especialmente si tiene algún síntoma, probablemente sea bueno que porte la protección para evitar el contagio de una enfermedad de la que los bebés, cuyo sistema inmunitario aún no ha madurado, puede resultar más perjudicial", indica Peces-Barba.

En la misma línea opina Joan Figuerola, presidente de la Sociedad Española de Neumología Pediátrica, que añade a la mascarilla la importancia de la higiene de manos.


Los centros médicos

Por lugares, los expertos consultados coinciden en que las urgencias, las consultas médicas y los hospitales son lugares donde las mascarillas, probablemente, no se abandonen. "Especialmente en invierno y picos de epidemia, estos lugares pueden concentrar virus y por tanto la mascarilla puede ser beneficiosa", explica Figuerola.

El epidemiólogo Antonio Gutiérrez Pizarraya también cree que "en centros sanitarios, con los profesionales sanitarios atendiendo pacientes, en muchos casos muy frágiles y en situación de riesgo, es posible que la mascarilla haya llegado para quedarse". A las mascarillas suma el investigador otra recomendación: "La exhaustiva higiene de manos y de instrumental, de la que se habla poco, y que en buena parte es responsable indirecta de otro gran problema de salud, la resistencia antimicrobiana y la ineficacia cada vez más problemática de los antibióticos".

Jiménez cree en el uso de esta protección en hospitales y, además, que "a la entrada de los centros se deberían ofrecer mascarillas tipo FFP2, que son más efectivas que las quirúrgicas para estas cosas".


El transporte público

Peces-Barba duda de la idoneidad de una recomendación general para el transporte público, aunque "sí para los enfermos respiratorios y los más débiles, especialmente en épocas de gripe".

El metro, por ejemplo, es uno de los lugares habituales donde es habitual desde hace años ver a los asiáticos utilizando mascarillas y había sido precisamente la gran gripe, que provocó la muerte de más de 330.000 japoneses, la que estuvo detrás del inicio de esa costumbre.

Una circunstancia adicional en la que el presidente de SEPAR cree que sería conveniente el uso de mascarillas es en momentos de contaminación: "Más allá de la COVID-19, ahora que estamos viendo la erupción de La Palma creo que es recomendable que se mantengan las mascarillas en momentos de alta exposición a la contaminación, tanto situaciones como la del volcán como episodios de picos en grandes ciudades".

La pandemia no ha terminado y los expertos coinciden en que queda mucho por aprender, pero Jiménez subraya que lo que ya se sabe es que "las mascarillas tienen un lugar en el futuro".


Fuente | El Independiente

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Mascarillas para siempre: dónde creen los expertos que no deberían desaparecer
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Las mascarillas ya nunca serán un complemento ajeno para quienes vivimos la pandemia de la COVID-19. Primero fueron un bien escaso, después una medida obligatoria en cualquier lugar y ahora ya no son necesarias al aire libre, aunque muchos se resisten a quitársela.
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Nadie duda de que su labor ha sido fundamental en la prevención de la enfermedad y ahora, que la caída de la epidemia permite mirar con perspectiva, algunos expertos reflexionan sobre las lecciones aprendidas y los lugares y situaciones donde sería bueno que las mascarillas no se vayan nunca. "Lo primero es que aún es pronto para pensar en dejarlas, la pandemia no ha acabado y siguen siendo necesarias, pero sí es bueno pensar en las lecciones aprendidas, por ejemplo por la bajísima circulación de virus respiratorios en las temporadas pasadas", explica Germán Peces-Barba, neumólogo y vicepresidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).


Útiles contra gripes y resfriados

El año pasado la gripe prácticamente desapareció y su presencia este año preocupa a los científicos, especialmente porque coincide con la relajación de medidas de protección, tanto de mascarillas como otras restricciones. En este sentido, un estudio de 2010 en la revista Risk Analysis concluyó que el uso de mascarillas puede ayudar a retrasar una epidemia de gripe y disminuir el número básico de reproducción del virus incluso hasta contener un brote.

Otra de las grandes lecciones de la pandemia ha sido la de la transmisión por aerosoles, es decir, las partículas más pequeñas que quedan suspendidas en el aire y por lo que se aumenta el riesgo de contagio en interiores. Hace apenas unos meses, en junio pasado, un grupo de científicos publicaron en The Lancet un artículo para reforzar la existencia de esta vía de transmisión tanto en LA covid-19 como la gripe y otras enfermedades respiratorias.

En base a todo esto, uno de los firmantes de esa investigación, el español afincado en EE. UU. José Luis Jiménez, subraya que "cualquier persona con una enfermedad respiratoria debería quedarse en casa, pero si tiene que salir y especialmente en interiores, debería continuar llevando una mascarilla bien ajustada".

Coincide en esta opinión Peces-Barba, que cree que "la reducción de otras enfermedades durante la pandemia es una lección aprendida y, por tanto, creo que sería bueno recomendar el uso de mascarillas a los enfermos respiratorios, con el objetivo de proteger a los demás. Porque lo que para alguien sano es un simple resfriado, para alguien más débil puede ser el inicio de una recaída o un problema mayor".


Proteger a los más frágiles y recién nacidos

Además de ellos, los expertos creen que las mascarillas deberían ser un complemento siempre a mano para personas más frágiles, tanto mayores como enfermos crónicos o inmunodeprimidos. "Ellos se pueden beneficiar del uso de la mascarilla, especialmente en invierno o épocas de epidemia de gripe, por ejemplo", explica Peces-Barba.

Uno de estos grupos de personas frágiles son también los bebés y niños menores de dos años, especialmente recién nacidos. "Si alguien va a verlos, ya sea en un hospital o en casa y especialmente si tiene algún síntoma, probablemente sea bueno que porte la protección para evitar el contagio de una enfermedad de la que los bebés, cuyo sistema inmunitario aún no ha madurado, puede resultar más perjudicial", indica Peces-Barba.

En la misma línea opina Joan Figuerola, presidente de la Sociedad Española de Neumología Pediátrica, que añade a la mascarilla la importancia de la higiene de manos.


Los centros médicos

Por lugares, los expertos consultados coinciden en que las urgencias, las consultas médicas y los hospitales son lugares donde las mascarillas, probablemente, no se abandonen. "Especialmente en invierno y picos de epidemia, estos lugares pueden concentrar virus y por tanto la mascarilla puede ser beneficiosa", explica Figuerola.

El epidemiólogo Antonio Gutiérrez Pizarraya también cree que "en centros sanitarios, con los profesionales sanitarios atendiendo pacientes, en muchos casos muy frágiles y en situación de riesgo, es posible que la mascarilla haya llegado para quedarse". A las mascarillas suma el investigador otra recomendación: "La exhaustiva higiene de manos y de instrumental, de la que se habla poco, y que en buena parte es responsable indirecta de otro gran problema de salud, la resistencia antimicrobiana y la ineficacia cada vez más problemática de los antibióticos".

Jiménez cree en el uso de esta protección en hospitales y, además, que "a la entrada de los centros se deberían ofrecer mascarillas tipo FFP2, que son más efectivas que las quirúrgicas para estas cosas".


El transporte público

Peces-Barba duda de la idoneidad de una recomendación general para el transporte público, aunque "sí para los enfermos respiratorios y los más débiles, especialmente en épocas de gripe".

El metro, por ejemplo, es uno de los lugares habituales donde es habitual desde hace años ver a los asiáticos utilizando mascarillas y había sido precisamente la gran gripe, que provocó la muerte de más de 330.000 japoneses, la que estuvo detrás del inicio de esa costumbre.

Una circunstancia adicional en la que el presidente de SEPAR cree que sería conveniente el uso de mascarillas es en momentos de contaminación: "Más allá de la COVID-19, ahora que estamos viendo la erupción de La Palma creo que es recomendable que se mantengan las mascarillas en momentos de alta exposición a la contaminación, tanto situaciones como la del volcán como episodios de picos en grandes ciudades".

La pandemia no ha terminado y los expertos coinciden en que queda mucho por aprender, pero Jiménez subraya que lo que ya se sabe es que "las mascarillas tienen un lugar en el futuro".


Fuente | El Independiente