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Más del 60 % de la población adulta española presenta obesidad o sobrepeso
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Más del 60 % de la población adulta española presenta obesidad o sobrepeso
Redacción 02/12/2021
La Sociedad Española de Obesidad pide al Ministerio de Sanidad un plan nacional transversal, multifactorial e integral contra 'la gran pandemia del siglo XXI'.
Más del 60 % de la población adulta española presenta obesidad o sobrepeso

El 40 % de los niños españoles presentan un peso no saludable, mientras que el 60 % de la población adulta ha desarrollado obesidad o sobrepeso, unas cifras alarmantes que retratan la realidad de 'la gran pandemia del siglo XXI' y que llevan a los expertos a reclamar al Ministerio de Sanidad la aprobación de un plan nacional contra la obesidad, que para resultar eficaz debe ser transversal, al tiempo que advierten de que acciones puntuales, como prohibir una determinada publicidad, no bastan.

Este fue uno de los mensajes lanzados en la presentación del XVII Congreso de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), que se celebró del 17 al 20 de noviembre y en el que participaron unos 300 especialistas, en la que se insistió en que el abordaje de la obesidad debe ser "transversal, multifactorial e integral".

Francisco Tinahones, presidente de la SEEDO, fue claro al señalar que frente a esta enfermedad es necesario adoptar medidas contundentes e implicar a todos los sectores, no solo el sanitario, desde la educación al urbanismo en la definición de un plan estratégico porque "hablamos de uno de los problemas públicos de salud más importantes a los que nos enfrentamos". Y en este sentido explicó que "otros países de nuestro entorno, como Alemania, Italia o el Reino Unido, ya han dado los primeros pasos para disponer de un marco de este tipo".


Factor de riesgo de otras enfermedades

Una prueba más de las repercusiones de la obesidad es su relación con el mal pronóstico que confiere a otras enfermedades, como se ha visto con la COVID-19, "en la que hay evidencias científicas claras de que los pacientes obesos ingresan más en hospitales, necesitan más cuidados intensivos y presentan mayor mortalidad. Y una enfermedad como la gripe es más deletérea en pacientes con obesidad".

Para ser eficaces en el abordaje de la obesidad, los expertos piden al Ministerio financiación pública para los fármacos disponibles para su manejo. "Es una enorme paradoja que se financien los tratamientos para la hipertensión o la diabetes, pero no para la obesidad, cuando este es un factor de riesgo claro y la raíz de otras muchas enfermedades", argumentó Tinahones.


Terapia farmacológica

El coste del tratamiento farmacológico puede suponer unos 300 euros al mes. Uno de los fármacos más utilizados es liraglutida, un análogo del receptor de GLP-1, que modifica uno los péptidos presentes en el tubo digestivo, que provoca sensación de saciedad cuando llegan los nutrientes. El fármaco prolonga la duración de esa sensación de plenitud al tiempo que actúa sobre el tejido adiposo, favoreciendo la eliminación de la grasa e impidiendo su acumulación, según explicó Mar Malagón, presidenta del comité científico del Congreso.

"En el pasado los fármacos frente a la obesidad eran poco eficaces, pero hoy esto ya no es así. También influye el hecho de que durante un tiempo no se consideró una enfermedad, aunque esto también ha cambiado", indicó Tinahones.

Este experto llamó también la atención sobre el alejamiento de la población española de la dieta mediterránea, "a pesar de ser una de las más saludables que existen, relacionada con menor incidencia de eventos cardiovasculares y de cáncer. Sin embargo, cuando miramos los datos vemos que la adherencia a la misma en núcleos urbanos de nuestro país no es muy diferente de la de Liverpool, por ejemplo. Que nuestras costas estén bañadas por el Mediterráneo no significa que la población siga la dieta mediterránea". Y esa dieta mediterránea, que en los años 50 del pasado siglo estaba más generalizada por una mayor presencia de productos locales y de la huerta y menos ultraprocesados, considerada entonces como una dieta de pobres, "hoy ha pasado a ser dieta de ricos porque cuesta más un tomate que un bollo industrial", advirtió Tirahones.

Ofrecer al consumidor una información y un etiquetado que le permitan saber de verdad qué está consumiendo es otra de las reclamaciones de la Seedo para tratar de mejorar los hábitos nutricionales.


Dominados por el ambiente obesogénico

En este sentido, explicó que "estamos ante una lucha de gigantes" relacionada con el ambiente obesogénico dominante, "por cambios en nuestra forma de trabajar, en nuestra actividad, con un peso creciente de la industria alimentaria como motor económico y de consumo y un urbanismo en el que es más barato construir sin espacios verdes o carriles bici". Por este motivo, insistió en que no se puede luchar contra la obesidad con medidas puntuales.

Albert Lecube, vicepresidente de la Seedo, destacó en este sentido la importancia de implicar a los equipos de atención primaria en el manejo de la obesidad "que no es fácil", teniendo en cuenta que hablamos de una enfermedad "que afecta de la cabeza a los pies", en el sentido de que puede repercutir en prácticamente todos los órganos vitales.


Un abordaje integral, también psicológico

Lecube destacó también la importancia del abordaje psicológico en la lucha frente a la obesidad, así como de la necesidad de que la sociedad esté cerca de unos pacientes que tienen que vivir su enfermedad "sin privacidad" y ante quienes debe evitarse la culpabilización y la discriminación. Por ello, pidió respeto para los pacientes, "ya que no siempre se les ha prestado la debida atención, estigmatizándolos con frecuencia".

Este experto insistió también en que "la obesidad debe ser considerada una enfermedad crónica, que acorta en varios años la vida del paciente. Por ello, no podemos culpabilizar de forma continuada al paciente que, además, y a diferencia de enfermos con otras patologías crónicas, no recibe la financiación de los fármacos indicados para su tratamiento".

En el congreso se abordaron desde los aspectos más novedosos en la investigación básica y clínica de la obesidad a los problemas más controvertidos que plantea a nivel asistencial, social y económico. Entre otros aspectos, se revisó el problema que supone la obesidad infantil en nuestro medio y el previsible 'tsunami' de casos que surgirán en los próximos años, así como el impacto negativo de la obesidad sobre la memoria y el deterioro cognitivo, uno de los aspectos que más interés despierta, según apuntó Mar Malagón. En este sentido, se revisó como la microbiota varía en personas con distinto peso y cómo esa modificación puede modular la función cognitiva.


Fuente | Diario Médico

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Más del 60 % de la población adulta española presenta obesidad o sobrepeso
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La Sociedad Española de Obesidad pide al Ministerio de Sanidad un plan nacional transversal, multifactorial e integral contra 'la gran pandemia del siglo XXI'.
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El 40 % de los niños españoles presentan un peso no saludable, mientras que el 60 % de la población adulta ha desarrollado obesidad o sobrepeso, unas cifras alarmantes que retratan la realidad de 'la gran pandemia del siglo XXI' y que llevan a los expertos a reclamar al Ministerio de Sanidad la aprobación de un plan nacional contra la obesidad, que para resultar eficaz debe ser transversal, al tiempo que advierten de que acciones puntuales, como prohibir una determinada publicidad, no bastan.

Este fue uno de los mensajes lanzados en la presentación del XVII Congreso de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), que se celebró del 17 al 20 de noviembre y en el que participaron unos 300 especialistas, en la que se insistió en que el abordaje de la obesidad debe ser "transversal, multifactorial e integral".

Francisco Tinahones, presidente de la SEEDO, fue claro al señalar que frente a esta enfermedad es necesario adoptar medidas contundentes e implicar a todos los sectores, no solo el sanitario, desde la educación al urbanismo en la definición de un plan estratégico porque "hablamos de uno de los problemas públicos de salud más importantes a los que nos enfrentamos". Y en este sentido explicó que "otros países de nuestro entorno, como Alemania, Italia o el Reino Unido, ya han dado los primeros pasos para disponer de un marco de este tipo".


Factor de riesgo de otras enfermedades

Una prueba más de las repercusiones de la obesidad es su relación con el mal pronóstico que confiere a otras enfermedades, como se ha visto con la COVID-19, "en la que hay evidencias científicas claras de que los pacientes obesos ingresan más en hospitales, necesitan más cuidados intensivos y presentan mayor mortalidad. Y una enfermedad como la gripe es más deletérea en pacientes con obesidad".

Para ser eficaces en el abordaje de la obesidad, los expertos piden al Ministerio financiación pública para los fármacos disponibles para su manejo. "Es una enorme paradoja que se financien los tratamientos para la hipertensión o la diabetes, pero no para la obesidad, cuando este es un factor de riesgo claro y la raíz de otras muchas enfermedades", argumentó Tinahones.


Terapia farmacológica

El coste del tratamiento farmacológico puede suponer unos 300 euros al mes. Uno de los fármacos más utilizados es liraglutida, un análogo del receptor de GLP-1, que modifica uno los péptidos presentes en el tubo digestivo, que provoca sensación de saciedad cuando llegan los nutrientes. El fármaco prolonga la duración de esa sensación de plenitud al tiempo que actúa sobre el tejido adiposo, favoreciendo la eliminación de la grasa e impidiendo su acumulación, según explicó Mar Malagón, presidenta del comité científico del Congreso.

"En el pasado los fármacos frente a la obesidad eran poco eficaces, pero hoy esto ya no es así. También influye el hecho de que durante un tiempo no se consideró una enfermedad, aunque esto también ha cambiado", indicó Tinahones.

Este experto llamó también la atención sobre el alejamiento de la población española de la dieta mediterránea, "a pesar de ser una de las más saludables que existen, relacionada con menor incidencia de eventos cardiovasculares y de cáncer. Sin embargo, cuando miramos los datos vemos que la adherencia a la misma en núcleos urbanos de nuestro país no es muy diferente de la de Liverpool, por ejemplo. Que nuestras costas estén bañadas por el Mediterráneo no significa que la población siga la dieta mediterránea". Y esa dieta mediterránea, que en los años 50 del pasado siglo estaba más generalizada por una mayor presencia de productos locales y de la huerta y menos ultraprocesados, considerada entonces como una dieta de pobres, "hoy ha pasado a ser dieta de ricos porque cuesta más un tomate que un bollo industrial", advirtió Tirahones.

Ofrecer al consumidor una información y un etiquetado que le permitan saber de verdad qué está consumiendo es otra de las reclamaciones de la Seedo para tratar de mejorar los hábitos nutricionales.


Dominados por el ambiente obesogénico

En este sentido, explicó que "estamos ante una lucha de gigantes" relacionada con el ambiente obesogénico dominante, "por cambios en nuestra forma de trabajar, en nuestra actividad, con un peso creciente de la industria alimentaria como motor económico y de consumo y un urbanismo en el que es más barato construir sin espacios verdes o carriles bici". Por este motivo, insistió en que no se puede luchar contra la obesidad con medidas puntuales.

Albert Lecube, vicepresidente de la Seedo, destacó en este sentido la importancia de implicar a los equipos de atención primaria en el manejo de la obesidad "que no es fácil", teniendo en cuenta que hablamos de una enfermedad "que afecta de la cabeza a los pies", en el sentido de que puede repercutir en prácticamente todos los órganos vitales.


Un abordaje integral, también psicológico

Lecube destacó también la importancia del abordaje psicológico en la lucha frente a la obesidad, así como de la necesidad de que la sociedad esté cerca de unos pacientes que tienen que vivir su enfermedad "sin privacidad" y ante quienes debe evitarse la culpabilización y la discriminación. Por ello, pidió respeto para los pacientes, "ya que no siempre se les ha prestado la debida atención, estigmatizándolos con frecuencia".

Este experto insistió también en que "la obesidad debe ser considerada una enfermedad crónica, que acorta en varios años la vida del paciente. Por ello, no podemos culpabilizar de forma continuada al paciente que, además, y a diferencia de enfermos con otras patologías crónicas, no recibe la financiación de los fármacos indicados para su tratamiento".

En el congreso se abordaron desde los aspectos más novedosos en la investigación básica y clínica de la obesidad a los problemas más controvertidos que plantea a nivel asistencial, social y económico. Entre otros aspectos, se revisó el problema que supone la obesidad infantil en nuestro medio y el previsible 'tsunami' de casos que surgirán en los próximos años, así como el impacto negativo de la obesidad sobre la memoria y el deterioro cognitivo, uno de los aspectos que más interés despierta, según apuntó Mar Malagón. En este sentido, se revisó como la microbiota varía en personas con distinto peso y cómo esa modificación puede modular la función cognitiva.


Fuente | Diario Médico