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El Instituto de las Mujeres reivindica la incorporación de la perspectiva de género en la valoración de los riesgos y enfermedades que comportan las profesiones feminizadas
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El Instituto de las Mujeres reivindica la incorporación de la perspectiva de género en la valoración de los riesgos y enfermedades que comportan las profesiones feminizadas
Redacción 02/05/2022
Los problemas de salud derivados de trabajos como los de camareras de piso, empleadas de hogar o auxiliares de ayuda a domicilio se encuentran invisibilizados e infradeclarados.
El Instituto de las Mujeres reivindica la incorporación de la perspectiva de género en la valoración de los riesgos y enfermedades que comportan las profesiones feminizadas

El Instituto de las Mujeres ha situado en el punto de mira las condiciones de trabajo de las mujeres de profesiones altamente feminizadas y precarizadas en la celebración del Día Mundial de la Salud y la Seguridad en el Trabajo.

Son profesiones como las de las aparadoras de calzado, las auxiliares de ayuda a domicilio, las camareras de piso de los hoteles, las empleadas domésticas, las mujeres de la pesca y las del sector agrícola-temporeras, etc. Profesiones que repercuten de forma directa en la seguridad y la salud de las mujeres que las desempeñan, ya que, además, en la mayoría de casos no existe un reconocimiento de sus problemas de salud como derivados de la actividad que realizan, sino que, simplemente se catalogan como enfermedades comunes, hecho que dificulta el abordaje de los riesgos que las provocan.

La incorporación de la perspectiva de género en la prevención de estas enfermedades será una línea de trabajo prioritaria para este organismo. Para ello, tiene previsto llevar a cabo un estudio sobre los riesgos y enfermedades profesionales que conllevan las actividades de los sectores feminizados, así como la catalogación de los mismos.

En el caso de las camareras de piso, su trabajo exige un esfuerzo tanto físico como psicológico debido a la dureza y exigencia de las tareas que realizan, tareas que se repiten a lo largo de la jornada laboral, aumentando el riesgo para su salud.

Un estudio reciente del Instituto Valenciano de Seguridad y Salud en el Trabajo (INVASSAT) indica que el 66 % de las camareras de piso tienen molestias en la zona dorsal-lumbar, más del 50 % en hombros, brazos y cuello, y cerca de la media en antebrazos, muñecas y manos. Asimismo, estas condiciones laborales provocan un riesgo psicosocial relacionado con el estrés. Algo similar sucede con el resto de profesiones que son ocupadas en su inmensa mayoría por mujeres.

Las enfermedades más comunes de las aparadoras de calzado provienen de la manipulación de productos químicos, riesgos físicos por el ruido y las vibraciones, y ergonómicos por las malas posturas y manipulación de cargas. Como las auxiliares de ayuda a domicilio, que se enfrentan a una sobrecarga muscular debido al peso que soportan y que generalmente acaba acarreando trastornos como lumbalgias o tendinitis, que a su vez desencadenan lesiones crónicas como la artritis.

Las empleadas domésticas presentan también numerosas enfermedades debido a la tarea que desempeñan, postural o de exposición a productos químicos que ni siquiera se encuentran contemplados en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, lo que convierte a este colectivo en uno de los más vulnerables.

Las mujeres de la pesca se enfrentan a graves trastornos músculoesqueléticos en la columna, especialmente en la zona cervical y los hombros, inflamaciones tendinosas y síndrome del túnel carpiano. Además, su sistema inmunológico se ve claramente afectado por los cambios meteorológicos a que se ven sometidas en el desempeño de su labor, presentando numeroso constipados e infecciones de orina.

Las mujeres de la agricultura-temporeras sufren enfermedades respiratorias, cutáneas, osteomusculares, infecciosas, neurológicas, cambios degenerativos, dolor lumbar o hernia de disco, así como lesiones en los sistemas nervioso periférico, vascular, gastrointestinal y vestibular.

En la mayoría de casos de estas profesionales, sus problemas físicos de salud provocan también problemas psicológicos en las trabajadoras.


Escasez de estudios

Tal como indica el sindicato UGT en su manual de Buenas Prácticas en la Prevención de Riesgos Laborales en el sector del calzado, la información al colectivo de trabajadores acerca de los riesgos que comporta el desarrollo de su tarea es fundamental para prevenirlos y así crear espacios de trabajo más seguros y reducir la siniestralidad laboral.

Por su parte, CCOO ha realizado un Estudio para la Detección de Riesgos Psicosociales en el Trabajo de Hogar con la intención de acercarse a la problemática laboral de este colectivo y las condiciones precarias en las que realizan su trabajo, detallando los riesgos laborales a los que se exponen y su gestión preventiva.

No obstante, en la actualidad apenas existen investigaciones oficiales por parte de las instituciones públicas que estudien las condiciones laborales de los sectores más feminizados y precarizados para informar y prevenir de los riesgos laborales que comportan.


Marco estratégico de la UE y III PEIMH

El Marco Estratégico de la Unión Europea en materia de salud y seguridad en el trabajo 2021-2027 y el III Plan Estratégico de Igualdad entre Mujeres y Hombres 2022-2025, reconocen la necesidad de la incorporación de la perspectiva de género en la prevención de los riesgos laborales.

El primero afirma que el reconocimiento de las diferencias y desigualdades de género son fundamentales para garantizar la seguridad y la salud de las trabajadoras y los trabajadores, y el segundo contempla, entre sus líneas de actuación prioritarias, construir un mercado laboral de calidad y en igualdad para las mujeres y luchar contra la feminización de la pobreza y la precariedad, prestando especial atención a los trabajos feminizados, sus condiciones sociales, ambientales y laborales, condiciones que afectan a la salud de las mujeres y que derivan en enfermedades que quedan invisibilizadas e infradeclaradas.

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El Instituto de las Mujeres reivindica la incorporación de la perspectiva de género en la valoración de los riesgos y enfermedades que comportan las profesiones feminizadas
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Los problemas de salud derivados de trabajos como los de camareras de piso, empleadas de hogar o auxiliares de ayuda a domicilio se encuentran invisibilizados e infradeclarados.
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El Instituto de las Mujeres ha situado en el punto de mira las condiciones de trabajo de las mujeres de profesiones altamente feminizadas y precarizadas en la celebración del Día Mundial de la Salud y la Seguridad en el Trabajo.

Son profesiones como las de las aparadoras de calzado, las auxiliares de ayuda a domicilio, las camareras de piso de los hoteles, las empleadas domésticas, las mujeres de la pesca y las del sector agrícola-temporeras, etc. Profesiones que repercuten de forma directa en la seguridad y la salud de las mujeres que las desempeñan, ya que, además, en la mayoría de casos no existe un reconocimiento de sus problemas de salud como derivados de la actividad que realizan, sino que, simplemente se catalogan como enfermedades comunes, hecho que dificulta el abordaje de los riesgos que las provocan.

La incorporación de la perspectiva de género en la prevención de estas enfermedades será una línea de trabajo prioritaria para este organismo. Para ello, tiene previsto llevar a cabo un estudio sobre los riesgos y enfermedades profesionales que conllevan las actividades de los sectores feminizados, así como la catalogación de los mismos.

En el caso de las camareras de piso, su trabajo exige un esfuerzo tanto físico como psicológico debido a la dureza y exigencia de las tareas que realizan, tareas que se repiten a lo largo de la jornada laboral, aumentando el riesgo para su salud.

Un estudio reciente del Instituto Valenciano de Seguridad y Salud en el Trabajo (INVASSAT) indica que el 66 % de las camareras de piso tienen molestias en la zona dorsal-lumbar, más del 50 % en hombros, brazos y cuello, y cerca de la media en antebrazos, muñecas y manos. Asimismo, estas condiciones laborales provocan un riesgo psicosocial relacionado con el estrés. Algo similar sucede con el resto de profesiones que son ocupadas en su inmensa mayoría por mujeres.

Las enfermedades más comunes de las aparadoras de calzado provienen de la manipulación de productos químicos, riesgos físicos por el ruido y las vibraciones, y ergonómicos por las malas posturas y manipulación de cargas. Como las auxiliares de ayuda a domicilio, que se enfrentan a una sobrecarga muscular debido al peso que soportan y que generalmente acaba acarreando trastornos como lumbalgias o tendinitis, que a su vez desencadenan lesiones crónicas como la artritis.

Las empleadas domésticas presentan también numerosas enfermedades debido a la tarea que desempeñan, postural o de exposición a productos químicos que ni siquiera se encuentran contemplados en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, lo que convierte a este colectivo en uno de los más vulnerables.

Las mujeres de la pesca se enfrentan a graves trastornos músculoesqueléticos en la columna, especialmente en la zona cervical y los hombros, inflamaciones tendinosas y síndrome del túnel carpiano. Además, su sistema inmunológico se ve claramente afectado por los cambios meteorológicos a que se ven sometidas en el desempeño de su labor, presentando numeroso constipados e infecciones de orina.

Las mujeres de la agricultura-temporeras sufren enfermedades respiratorias, cutáneas, osteomusculares, infecciosas, neurológicas, cambios degenerativos, dolor lumbar o hernia de disco, así como lesiones en los sistemas nervioso periférico, vascular, gastrointestinal y vestibular.

En la mayoría de casos de estas profesionales, sus problemas físicos de salud provocan también problemas psicológicos en las trabajadoras.


Escasez de estudios

Tal como indica el sindicato UGT en su manual de Buenas Prácticas en la Prevención de Riesgos Laborales en el sector del calzado, la información al colectivo de trabajadores acerca de los riesgos que comporta el desarrollo de su tarea es fundamental para prevenirlos y así crear espacios de trabajo más seguros y reducir la siniestralidad laboral.

Por su parte, CCOO ha realizado un Estudio para la Detección de Riesgos Psicosociales en el Trabajo de Hogar con la intención de acercarse a la problemática laboral de este colectivo y las condiciones precarias en las que realizan su trabajo, detallando los riesgos laborales a los que se exponen y su gestión preventiva.

No obstante, en la actualidad apenas existen investigaciones oficiales por parte de las instituciones públicas que estudien las condiciones laborales de los sectores más feminizados y precarizados para informar y prevenir de los riesgos laborales que comportan.


Marco estratégico de la UE y III PEIMH

El Marco Estratégico de la Unión Europea en materia de salud y seguridad en el trabajo 2021-2027 y el III Plan Estratégico de Igualdad entre Mujeres y Hombres 2022-2025, reconocen la necesidad de la incorporación de la perspectiva de género en la prevención de los riesgos laborales.

El primero afirma que el reconocimiento de las diferencias y desigualdades de género son fundamentales para garantizar la seguridad y la salud de las trabajadoras y los trabajadores, y el segundo contempla, entre sus líneas de actuación prioritarias, construir un mercado laboral de calidad y en igualdad para las mujeres y luchar contra la feminización de la pobreza y la precariedad, prestando especial atención a los trabajos feminizados, sus condiciones sociales, ambientales y laborales, condiciones que afectan a la salud de las mujeres y que derivan en enfermedades que quedan invisibilizadas e infradeclaradas.