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Manel Deli, una carrera de fondo para ganar en salud y bienestar
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Entrevista
Manel Deli, una carrera de fondo para ganar en salud y bienestar
07/10/2021
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Manel Deli
Director de MC MUTUAL en el Vallès Occidental, Bages y Barcelonés Norte

Manel Deli, director de MC MUTUAL en el Vallès Occidental, Bages y Barcelonés Norte, ganó el pasado mes de junio el Campeonato de España de 100 km, disputado este año en Santander, en su debut en la distancia.

Manel completó las 20 vueltas del circuito en un tiempo por debajo de las siete horas (6:55:21), y sentenció la prueba prácticamente en el kilómetro 70, a partir del cual logró una distancia considerable respecto al resto de sus rivales.

¿Cómo pasar de una vida sedentaria a ser el ganador de una prueba tan exigente? Hablamos con Manel para que nos explique cómo y por qué empezó a correr, así como los beneficios en salud y bienestar que le ha aportado este deporte.

Antes de todo, enhorabuena por la primera posición en el Campeonato de España de 100 km. ¿Qué sentiste o en qué pensaste al cruzar la meta?

Principalmente, un poco de incredulidad y a la vez de satisfacción por el éxito conseguido, me acordé mucho de todos los entrenamientos realizados. También me entró un poco de llorera por la alegría de ver cómo el trabajo da resultados. Llegué a la meta muy cansado, pero con la sensación de que todo había salido bien. Es muy gratificante.


¿Cuándo empezaste a hacer deporte y por qué escogiste correr?

De niño jugué a fútbol, pero desde los 18 años no hacía nada. En un reconocimiento médico laboral me detectaron un poco de colesterol y los triglicéridos elevados. El médico me dijo que hacía una vida demasiado sedentaria y me recomendó empezar a hacer deporte.

Así, me apunté al gimnasio, pero me aburría mucho. Entonces, descubrí un deporte con el que en poco tiempo trabajabas mucho: correr. Teniendo en cuenta que tenía poco tiempo y necesitaba optimizar el tiempo, pensé que era el deporte ideal. Correr cansa mucho, pero al poco rato obtienes un retorno en bienestar, salud y pérdida de peso.

Cuando empecé, lo hice a unos niveles muy bajos, caminando y corriendo, y rápidamente me puse en forma, en un mes ya noté resultados.

Cabe decir que también probé otros deportes como la natación o el ciclismo, pero requerían de más esfuerzo y paciencia. Por ejemplo, para obtener el retorno que te da el esfuerzo de una hora corriendo, tienes que estar tres o cuatro horas en bicicleta, y yo no tengo este tiempo. Otro ejemplo son las pesas, con las que tienes que estar mucho tiempo para hacer el mismo esfuerzo en quemar grasa. Correr tiene esa ventaja, que en poco rato quemas y te ejercitas mucho. Correr, engancha.


¿Qué rutina de entrenamientos has seguido para conseguir completar una prueba tan exigente?

Entreno cada día una hora o una hora y media. Evidentemente, no hago lo mismo todos los días: uno o dos a la semana realizo los llamados entrenos de calidad (series y ejercicios de velocidad), mientras que el resto de días ruedo, hago subidas o pequeños cambios de ritmo.

Para este tipo de carreras, además, hay un entrenamiento específico de seis meses de duración, con el que vas aumentando el volumen de kilómetros.

También recomiendo, antes de realizar una prueba de este nivel, haber quemado etapas como carreras de 10 kilómetros, medias maratones, maratones e, incluso, carreras de montaña algo duras. Hay que tener en cuenta que 100 km de asfalto son dos maratones y un poco más, pero a ritmos altos de velocidad. Se corre rápido, no se trota, por lo que hay que estar muy preparado para correr tanto tiempo a esa velocidad.


6h 55 minutos y 21 segundos dan tiempo para pensar mucho. ¿Qué estrategias utilizas cuando las fuerzas empiezan a flaquear o la cabeza empieza a jugarte malas pasadas?

Hay dos aspectos a tener en cuenta. El primero tiene que ver con lo que haces previamente. Para hacer una carrera de este tipo hay que entrenar mucho, y un 50 % del éxito es la parte mental. El propio entrenamiento ya conlleva aspectos para que mentalmente no sufras cuando estás pasando un mal rato durante la carrera. Por ejemplo, cuando vas a la pista de atletismo un miércoles y corres 25 km durante 2 horas, en media hora ya estás cansado de dar tantas vueltas sin parar, pero tienes que seguir para “entrenar a la cabeza” a estar corriendo durante muchos kilómetros, prácticamente sin mirar a ningún sitio y sin desfallecer.

En mi día a día hay un entrenamiento físico y mental. De hecho, hay entrenamientos donde da igual la parte física, lo que importa es poner el cuerpo en situaciones un poco límite que podrías encontrar durante la carrera. Por ejemplo, todos los corredores tenemos molestias físicas, pero tenemos que entrenar a no parar hasta estas sean invalidante. Es imposible no tener molestias, aparecen por el desgaste, y no por eso tenemos que abandonar al pensar que pueda tratarse de una lesión importante.

El segundo aspecto tiene que ver con lo que haces durante la carrera, y aquí cada corredor tiene sus trucos. Por ejemplo, conozco a un atleta que en cada kilómetro superado piensa palabras con una letra. En mi caso, mantengo la cabeza ocupada con cálculos y, sobre todo, resto: “me quedan 20 km”, “si voy a este ritmo voy a tardar 2 horas”, etc. Además, pienso también en los tiempos de paso previstos para cada 10 km para saber cómo voy respecto a mi previsión. Así el tiempo va pasando más rápido.

También es cierto que, en el fondo, no tenemos tanto tiempo para pensar. En una carrera hay rivales, momentos de hidratación y nutrición, y otras muchas situaciones a tener en cuenta. Al final, tienes que estar pendiente de tu estrategia de carrera. Una carrera de 7 horas que, con todos estos aspectos, pasa realmente rápido.


¿Cuáles crees que son las claves que hicieron que a 30 km de la meta hubieras prácticamente sentenciado tu primera posición en el podio?

En la carrera había muy buenos atletas, los campeones español, francés y americano, atletas olímpicos, etc. No sabría afirmar con exactitud cuál fue la clave, pero lo que tengo claro es que me considero un corredor que no guarda nada para el final. Prefiero arriesgar al principio para después irme autogestionando.

Es cierto que otros corredores prefieren una estrategia más conservadora al principio y más agresiva al final. En mi caso, a nivel mental me ayuda saber que si he entrenado para ir a un ritmo, iré a ese ritmo. Hay que ir sin miedo al fracaso, la mejor manera de afrontar el reto es con valentía.

Durante la carrera, apreté desde el inicio y pocos corredores se atrevieron a seguirme. Después, los que me siguieron, no llegaron al final. Realmente, fui a un ritmo bastante exigente, pero eso es algo que no tendría que haber sido una sorpresa para mis mejores rivales, ya que ellos son mejores atletas que yo.

Y al final, en los últimos 20 km, sufrí mucho, pero tenía una ventaja tan grande que solo me dediqué a mantenerla.


¿Cómo logras conciliar tus entrenamientos con tu trabajo y tu vida personal?

No es fácil, y más en invierno, época en la que oscurece muy pronto. Se puede ir a rodar o a trotar, pero hacer entrenamientos específicos de velocidad o de cambios de ritmo es complicado. Al final, acabas en el estadio de atletismo dando vueltas.

En el día a día, acabo mi jornada laboral de jornada partida y voy directo al estadio. Allí entreno entre una hora y una hora y media, y después me voy a casa. Los fines de semana procuro estar un poco más de tiempo corriendo.

Los corredores profesionales o con mejores condiciones, a nivel de horario se lo pueden combinar de otra manera y suelen tener mucha ventaja. Poder entrenar por la mañana y por la tarde es ideal para poder prepararse para competiciones como la que he hecho, pero para mi es imposible. De todos modos, hay que tener en cuenta que mi caso es el más habitual, ya que se trata de un deporte en el que no hay muchos profesionales.


¿Cómo haces para encontrar aquella motivación extra para los días que te da pereza salir a entrenar?

A mi modo de ver, lo más importante es encontrar un grupo. Si tienes que hacer los entrenamientos solo es muy difícil y la fuerza de voluntad flaquea. Y si te vas saltando entrenamientos, acabará siendo muy difícil lograr tu objetivo.

En mi caso, entreno con un grupo en el que no todos entrenan para hacer los 100 km. Uno hace velocidad, otro es mediofondista, hay niños y niñas, etc., pero quedamos juntos para calentar y luego cada uno hace su entrenamiento específico.

La obligación de quedar hace que te pongas las bambas y vayas a entrenar. Una vez empiezas a correr, la pereza desaparece.


Durante el confinamiento domiciliario por la pandemia de la COVID-19, ¿seguiste haciendo ejercicio y entrenando?

Sí, y fue un fracaso absoluto. Subí escaleras, el equivalente a escalar la montaña del Pedraforca (Barcelona), y no me sirvió absolutamente de nada. El primer día que salí a correr estaba en un estado de forma muy bajo. Lo llevé muy mal.


¿Has tenido alguna lesión importante? ¿Qué haces para prevenirlas?

Aunque no son importantes, tengo muchas: condromalacia en la rodilla, molestias en el tendón de Aquiles, rotura fibrilar en el sóleo i en los isquiotibiales, trocanteritis, periostitis, etc. Todas ellas son lesiones de desgaste, de tanto trabajo diario, y algunas de ellas me han imposibilitado correr. De hecho, des del 2018 hasta el 2020 solo he podido correr una carrera. También desde el 2020 hasta el 2021, por la pandemia, he hecho solo una, casi siempre por lesión.

La mayoría de las veces, cuando empiezo a tener molestias, cambio de calzado y estas se mitigan mucho. Los corredores acostumbramos a sobreusar el calzado deportivo, sobre todo porque es caro.

También, a nivel preventivo, es importante tomar algunas medidas:

  • Evitar correr en asfalto o pista de atletismo, al ser mucho más agresivo que correr por la montaña o caminos de carro.
  • Entrenar con calzado de entrenamiento, no de competición, ya que es mucho más acolchado y permite hacer muchos más kilómetros. El día de la competición utilizas unas bambas mucho más finas y ligeras, que castigan las articulaciones, pero es solo un día.
  • Ir al fisioterapeuta de manera preventiva, no correctiva, para descargar piernas y mantener el tono muscular. La carga de trabajo en las piernas hace que estas se vayan endureciendo y puede provocar lesiones, por lo que es importante irlas relajando para evitarlas.
  • Estirar antes y después, sobre todo después.
  • Un buen calentamiento antes de correr. Este debe ser ligero y de unos 25 minutos.
  • Si da tiempo, realizar un rodaje suave de 10 minutos al final de la carrera.
  • No encadenar dos días seguidos de entrenamientos de calidad, hay que dejar reposar al cuerpo.

Todas estas medidas se dirigen a mitigar el riesgo de lesión. Hay que tener en cuenta que en asfalto, a diferencia de otros deportes, las lesiones no vienen dadas por caídas, torceduras de tobillo o golpes, ya que es difícil tropezarse por la carretera. Así, cuando hay una lesión en asfalto acostumbra a ser más grave y relacionada con el desgaste, fracturas de estrés o edemas óseos. Lesiones que, si aparecen, te obligan a parar parar un tiempo. Y si en un planning de 6 meses debes parar un mes, puedes olvidarte de la competición, así que hay que ir con cuidado y prevenir.


En referencia a la alimentación, ¿Hay un antes y un después en tu dieta desde que empezaste a correr? ¿Recibes algún asesoramiento nutricional?

Cuando empecé a ir al gimnasio al principio de todo, en 6 meses, y solo haciendo un poco de cinta de correr dos días a la semana y un poco de dieta (más ensaladas y menos grasas, pero sin hacer un gran cambio en mi vida), ya perdí 10 kg. Además, mis niveles de colesterol y triglicéridos llegaron rápidamente al mínimo. Después empecé a correr fuera del gimnasio y perdí aún más peso, unos 2 o 3 kg. Finalmente, cuando empecé a entrenar con más intensidad, llegué al punto de estar bastante delgado y el médico me recomendó dejar la dieta.

También, cuando empecé a entrenar en serio, cada día y a mucha intensidad, decidí ir a un nutricionista. Necesitaba una dieta que me ayudará a mantener mis niveles de vitaminas, de hierro, de minerales, etc., ya que hacer cada día deporte a este nivel hace que se pierdan muchos nutrientes que hay que reponer. Además, soy celíaco y tengo problemas de intolerancia. Fui a varios nutricionistas, pero la mayoría no entendían mis necesidades, al no acabar de asimilar que alguien entrene cada día a niveles altos. Finalmente, encontré una nutricionista especialista en alta competición.

Sin embargo, para esta carrera, ya no he ido a la nutricionista. Como de todo y mucho, y no tomo ningún complemento vitamínico. La ventaja cuando haces mucho deporte es no tener que privarte de nada.

Es importante destacar que, en cuanto a salud, realizar un poco de ejercicio dos o tres días a la semana y comer saludablemente hacen que rápidamente te pongas bien y adquieras los niveles necesarios.


¿Qué consejo le darías a alguien que lleva una vida sedentaria y que quiere cambiar su estilo de vida, pero que le cuesta cambiar sus hábitos?

Hacer deporte una hora al día, dos o tres días a la semana, es posible. Seguro que estamos al menos una hora mirando el móvil cada día. Además, tampoco hace falta estar una hora corriendo. De hecho, al principio es imposible, nadie, ni yo cuando empecé, corría una hora seguida.

Se puede empezar haciendo ‘CACO’ (caminar y correr) o caminar a ritmo rápido. Lo importante, eso sí, es estar mínimo una hora, no menos, solo así empezará a tener efecto en el cuerpo. A medida que vas ganando en forma física (uno mismo lo va notando la progresión al notar que cada vez hace más distancia en el mismo tiempo), puedes ir introduciendo pequeños tiempos de carrera, por ejemplo, 10 minutos caminando y 2 corriendo, y poco a poco empiezas a correr cada vez más, hasta que llegas a una hora de solo correr. La progresión es muy grande, y te sientes realmente bien, mucho más fuerte y sano.

Diré una cosa que no puedo demostrar, pero hace años que no me pongo enfermo ni me resfrío. Me puedo lesionar y hacer daño en las piernas, pero me cuesta enfermar.

Para la gente que empieza, es importante hacerlo poquito a poco, nadie empieza siendo muy bueno. Es como una carrera de fondo, nunca mejor dicho, que se va logrando poco a poco.


¿Cuál es tu próximo reto?

Siempre he sido corredor de maratones y en tiempos de pandemia ha resultado imposible poder realizar alguna, al tratarse de carreras multitudinarias. Esta competición, al contrario, estaba dirigida a atletas federados de todo el mundo y solo dejaban correr a 300 personas, estaba muy restringida. Decidimos, pues, probar.

La idea era hacerla y acabarla según el objetivo planificado, pero en ningún momento pensamos tener tanto éxito. Hablo en plural porque fuimos un grupo de tres, con los que también fuimos campeones de España por equipos.

Con la victoria, hice la marca mínima mundial y me clasifiqué para participar en el campeonato del mundo que en teoría se tiene que celebrar en octubre en Taiwan. Lamentablemente, por la COVID-19 ahora mismo está suspendido y está pendiente saber si se hará o no. Si finalmente se hace, iré a defender el título.

Al final, soy un corredor de 46 años que se ha presentado a un campeonato a competir con jóvenes de 20 años, y algún que otro corredor mayor también. En ningún momento se me pasó por la cabeza llegar a este punto. Tal vez a nivel de veteranos podía pensar en conseguir algo, pero a nivel absoluto no entraba en mis planes. Todo lo que venga ahora, bienvenido sea.


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Manel Deli
Director de MC MUTUAL en el Vallès Occidental, Bages y Barcelonés Norte

Manel Deli, director de MC MUTUAL en el Vallès Occidental, Bages y Barcelonés Norte, ganó el pasado mes de junio el Campeonato de España de 100 km, disputado este año en Santander, en su debut en la distancia.

Manel completó las 20 vueltas del circuito en un tiempo por debajo de las siete horas (6:55:21), y sentenció la prueba prácticamente en el kilómetro 70, a partir del cual logró una distancia considerable respecto al resto de sus rivales.

¿Cómo pasar de una vida sedentaria a ser el ganador de una prueba tan exigente? Hablamos con Manel para que nos explique cómo y por qué empezó a correr, así como los beneficios en salud y bienestar que le ha aportado este deporte.

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Antes de todo, enhorabuena por la primera posición en el Campeonato de España de 100 km. ¿Qué sentiste o en qué pensaste al cruzar la meta?

Principalmente, un poco de incredulidad y a la vez de satisfacción por el éxito conseguido, me acordé mucho de todos los entrenamientos realizados. También me entró un poco de llorera por la alegría de ver cómo el trabajo da resultados. Llegué a la meta muy cansado, pero con la sensación de que todo había salido bien. Es muy gratificante.


¿Cuándo empezaste a hacer deporte y por qué escogiste correr?

De niño jugué a fútbol, pero desde los 18 años no hacía nada. En un reconocimiento médico laboral me detectaron un poco de colesterol y los triglicéridos elevados. El médico me dijo que hacía una vida demasiado sedentaria y me recomendó empezar a hacer deporte.

Así, me apunté al gimnasio, pero me aburría mucho. Entonces, descubrí un deporte con el que en poco tiempo trabajabas mucho: correr. Teniendo en cuenta que tenía poco tiempo y necesitaba optimizar el tiempo, pensé que era el deporte ideal. Correr cansa mucho, pero al poco rato obtienes un retorno en bienestar, salud y pérdida de peso.

Cuando empecé, lo hice a unos niveles muy bajos, caminando y corriendo, y rápidamente me puse en forma, en un mes ya noté resultados.

Cabe decir que también probé otros deportes como la natación o el ciclismo, pero requerían de más esfuerzo y paciencia. Por ejemplo, para obtener el retorno que te da el esfuerzo de una hora corriendo, tienes que estar tres o cuatro horas en bicicleta, y yo no tengo este tiempo. Otro ejemplo son las pesas, con las que tienes que estar mucho tiempo para hacer el mismo esfuerzo en quemar grasa. Correr tiene esa ventaja, que en poco rato quemas y te ejercitas mucho. Correr, engancha.


¿Qué rutina de entrenamientos has seguido para conseguir completar una prueba tan exigente?

Entreno cada día una hora o una hora y media. Evidentemente, no hago lo mismo todos los días: uno o dos a la semana realizo los llamados entrenos de calidad (series y ejercicios de velocidad), mientras que el resto de días ruedo, hago subidas o pequeños cambios de ritmo.

Para este tipo de carreras, además, hay un entrenamiento específico de seis meses de duración, con el que vas aumentando el volumen de kilómetros.

También recomiendo, antes de realizar una prueba de este nivel, haber quemado etapas como carreras de 10 kilómetros, medias maratones, maratones e, incluso, carreras de montaña algo duras. Hay que tener en cuenta que 100 km de asfalto son dos maratones y un poco más, pero a ritmos altos de velocidad. Se corre rápido, no se trota, por lo que hay que estar muy preparado para correr tanto tiempo a esa velocidad.


6h 55 minutos y 21 segundos dan tiempo para pensar mucho. ¿Qué estrategias utilizas cuando las fuerzas empiezan a flaquear o la cabeza empieza a jugarte malas pasadas?

Hay dos aspectos a tener en cuenta. El primero tiene que ver con lo que haces previamente. Para hacer una carrera de este tipo hay que entrenar mucho, y un 50 % del éxito es la parte mental. El propio entrenamiento ya conlleva aspectos para que mentalmente no sufras cuando estás pasando un mal rato durante la carrera. Por ejemplo, cuando vas a la pista de atletismo un miércoles y corres 25 km durante 2 horas, en media hora ya estás cansado de dar tantas vueltas sin parar, pero tienes que seguir para “entrenar a la cabeza” a estar corriendo durante muchos kilómetros, prácticamente sin mirar a ningún sitio y sin desfallecer.

En mi día a día hay un entrenamiento físico y mental. De hecho, hay entrenamientos donde da igual la parte física, lo que importa es poner el cuerpo en situaciones un poco límite que podrías encontrar durante la carrera. Por ejemplo, todos los corredores tenemos molestias físicas, pero tenemos que entrenar a no parar hasta estas sean invalidante. Es imposible no tener molestias, aparecen por el desgaste, y no por eso tenemos que abandonar al pensar que pueda tratarse de una lesión importante.

El segundo aspecto tiene que ver con lo que haces durante la carrera, y aquí cada corredor tiene sus trucos. Por ejemplo, conozco a un atleta que en cada kilómetro superado piensa palabras con una letra. En mi caso, mantengo la cabeza ocupada con cálculos y, sobre todo, resto: “me quedan 20 km”, “si voy a este ritmo voy a tardar 2 horas”, etc. Además, pienso también en los tiempos de paso previstos para cada 10 km para saber cómo voy respecto a mi previsión. Así el tiempo va pasando más rápido.

También es cierto que, en el fondo, no tenemos tanto tiempo para pensar. En una carrera hay rivales, momentos de hidratación y nutrición, y otras muchas situaciones a tener en cuenta. Al final, tienes que estar pendiente de tu estrategia de carrera. Una carrera de 7 horas que, con todos estos aspectos, pasa realmente rápido.


¿Cuáles crees que son las claves que hicieron que a 30 km de la meta hubieras prácticamente sentenciado tu primera posición en el podio?

En la carrera había muy buenos atletas, los campeones español, francés y americano, atletas olímpicos, etc. No sabría afirmar con exactitud cuál fue la clave, pero lo que tengo claro es que me considero un corredor que no guarda nada para el final. Prefiero arriesgar al principio para después irme autogestionando.

Es cierto que otros corredores prefieren una estrategia más conservadora al principio y más agresiva al final. En mi caso, a nivel mental me ayuda saber que si he entrenado para ir a un ritmo, iré a ese ritmo. Hay que ir sin miedo al fracaso, la mejor manera de afrontar el reto es con valentía.

Durante la carrera, apreté desde el inicio y pocos corredores se atrevieron a seguirme. Después, los que me siguieron, no llegaron al final. Realmente, fui a un ritmo bastante exigente, pero eso es algo que no tendría que haber sido una sorpresa para mis mejores rivales, ya que ellos son mejores atletas que yo.

Y al final, en los últimos 20 km, sufrí mucho, pero tenía una ventaja tan grande que solo me dediqué a mantenerla.


¿Cómo logras conciliar tus entrenamientos con tu trabajo y tu vida personal?

No es fácil, y más en invierno, época en la que oscurece muy pronto. Se puede ir a rodar o a trotar, pero hacer entrenamientos específicos de velocidad o de cambios de ritmo es complicado. Al final, acabas en el estadio de atletismo dando vueltas.

En el día a día, acabo mi jornada laboral de jornada partida y voy directo al estadio. Allí entreno entre una hora y una hora y media, y después me voy a casa. Los fines de semana procuro estar un poco más de tiempo corriendo.

Los corredores profesionales o con mejores condiciones, a nivel de horario se lo pueden combinar de otra manera y suelen tener mucha ventaja. Poder entrenar por la mañana y por la tarde es ideal para poder prepararse para competiciones como la que he hecho, pero para mi es imposible. De todos modos, hay que tener en cuenta que mi caso es el más habitual, ya que se trata de un deporte en el que no hay muchos profesionales.


¿Cómo haces para encontrar aquella motivación extra para los días que te da pereza salir a entrenar?

A mi modo de ver, lo más importante es encontrar un grupo. Si tienes que hacer los entrenamientos solo es muy difícil y la fuerza de voluntad flaquea. Y si te vas saltando entrenamientos, acabará siendo muy difícil lograr tu objetivo.

En mi caso, entreno con un grupo en el que no todos entrenan para hacer los 100 km. Uno hace velocidad, otro es mediofondista, hay niños y niñas, etc., pero quedamos juntos para calentar y luego cada uno hace su entrenamiento específico.

La obligación de quedar hace que te pongas las bambas y vayas a entrenar. Una vez empiezas a correr, la pereza desaparece.


Durante el confinamiento domiciliario por la pandemia de la COVID-19, ¿seguiste haciendo ejercicio y entrenando?

Sí, y fue un fracaso absoluto. Subí escaleras, el equivalente a escalar la montaña del Pedraforca (Barcelona), y no me sirvió absolutamente de nada. El primer día que salí a correr estaba en un estado de forma muy bajo. Lo llevé muy mal.


¿Has tenido alguna lesión importante? ¿Qué haces para prevenirlas?

Aunque no son importantes, tengo muchas: condromalacia en la rodilla, molestias en el tendón de Aquiles, rotura fibrilar en el sóleo i en los isquiotibiales, trocanteritis, periostitis, etc. Todas ellas son lesiones de desgaste, de tanto trabajo diario, y algunas de ellas me han imposibilitado correr. De hecho, des del 2018 hasta el 2020 solo he podido correr una carrera. También desde el 2020 hasta el 2021, por la pandemia, he hecho solo una, casi siempre por lesión.

La mayoría de las veces, cuando empiezo a tener molestias, cambio de calzado y estas se mitigan mucho. Los corredores acostumbramos a sobreusar el calzado deportivo, sobre todo porque es caro.

También, a nivel preventivo, es importante tomar algunas medidas:

  • Evitar correr en asfalto o pista de atletismo, al ser mucho más agresivo que correr por la montaña o caminos de carro.
  • Entrenar con calzado de entrenamiento, no de competición, ya que es mucho más acolchado y permite hacer muchos más kilómetros. El día de la competición utilizas unas bambas mucho más finas y ligeras, que castigan las articulaciones, pero es solo un día.
  • Ir al fisioterapeuta de manera preventiva, no correctiva, para descargar piernas y mantener el tono muscular. La carga de trabajo en las piernas hace que estas se vayan endureciendo y puede provocar lesiones, por lo que es importante irlas relajando para evitarlas.
  • Estirar antes y después, sobre todo después.
  • Un buen calentamiento antes de correr. Este debe ser ligero y de unos 25 minutos.
  • Si da tiempo, realizar un rodaje suave de 10 minutos al final de la carrera.
  • No encadenar dos días seguidos de entrenamientos de calidad, hay que dejar reposar al cuerpo.

Todas estas medidas se dirigen a mitigar el riesgo de lesión. Hay que tener en cuenta que en asfalto, a diferencia de otros deportes, las lesiones no vienen dadas por caídas, torceduras de tobillo o golpes, ya que es difícil tropezarse por la carretera. Así, cuando hay una lesión en asfalto acostumbra a ser más grave y relacionada con el desgaste, fracturas de estrés o edemas óseos. Lesiones que, si aparecen, te obligan a parar parar un tiempo. Y si en un planning de 6 meses debes parar un mes, puedes olvidarte de la competición, así que hay que ir con cuidado y prevenir.


En referencia a la alimentación, ¿Hay un antes y un después en tu dieta desde que empezaste a correr? ¿Recibes algún asesoramiento nutricional?

Cuando empecé a ir al gimnasio al principio de todo, en 6 meses, y solo haciendo un poco de cinta de correr dos días a la semana y un poco de dieta (más ensaladas y menos grasas, pero sin hacer un gran cambio en mi vida), ya perdí 10 kg. Además, mis niveles de colesterol y triglicéridos llegaron rápidamente al mínimo. Después empecé a correr fuera del gimnasio y perdí aún más peso, unos 2 o 3 kg. Finalmente, cuando empecé a entrenar con más intensidad, llegué al punto de estar bastante delgado y el médico me recomendó dejar la dieta.

También, cuando empecé a entrenar en serio, cada día y a mucha intensidad, decidí ir a un nutricionista. Necesitaba una dieta que me ayudará a mantener mis niveles de vitaminas, de hierro, de minerales, etc., ya que hacer cada día deporte a este nivel hace que se pierdan muchos nutrientes que hay que reponer. Además, soy celíaco y tengo problemas de intolerancia. Fui a varios nutricionistas, pero la mayoría no entendían mis necesidades, al no acabar de asimilar que alguien entrene cada día a niveles altos. Finalmente, encontré una nutricionista especialista en alta competición.

Sin embargo, para esta carrera, ya no he ido a la nutricionista. Como de todo y mucho, y no tomo ningún complemento vitamínico. La ventaja cuando haces mucho deporte es no tener que privarte de nada.

Es importante destacar que, en cuanto a salud, realizar un poco de ejercicio dos o tres días a la semana y comer saludablemente hacen que rápidamente te pongas bien y adquieras los niveles necesarios.


¿Qué consejo le darías a alguien que lleva una vida sedentaria y que quiere cambiar su estilo de vida, pero que le cuesta cambiar sus hábitos?

Hacer deporte una hora al día, dos o tres días a la semana, es posible. Seguro que estamos al menos una hora mirando el móvil cada día. Además, tampoco hace falta estar una hora corriendo. De hecho, al principio es imposible, nadie, ni yo cuando empecé, corría una hora seguida.

Se puede empezar haciendo ‘CACO’ (caminar y correr) o caminar a ritmo rápido. Lo importante, eso sí, es estar mínimo una hora, no menos, solo así empezará a tener efecto en el cuerpo. A medida que vas ganando en forma física (uno mismo lo va notando la progresión al notar que cada vez hace más distancia en el mismo tiempo), puedes ir introduciendo pequeños tiempos de carrera, por ejemplo, 10 minutos caminando y 2 corriendo, y poco a poco empiezas a correr cada vez más, hasta que llegas a una hora de solo correr. La progresión es muy grande, y te sientes realmente bien, mucho más fuerte y sano.

Diré una cosa que no puedo demostrar, pero hace años que no me pongo enfermo ni me resfrío. Me puedo lesionar y hacer daño en las piernas, pero me cuesta enfermar.

Para la gente que empieza, es importante hacerlo poquito a poco, nadie empieza siendo muy bueno. Es como una carrera de fondo, nunca mejor dicho, que se va logrando poco a poco.


¿Cuál es tu próximo reto?

Siempre he sido corredor de maratones y en tiempos de pandemia ha resultado imposible poder realizar alguna, al tratarse de carreras multitudinarias. Esta competición, al contrario, estaba dirigida a atletas federados de todo el mundo y solo dejaban correr a 300 personas, estaba muy restringida. Decidimos, pues, probar.

La idea era hacerla y acabarla según el objetivo planificado, pero en ningún momento pensamos tener tanto éxito. Hablo en plural porque fuimos un grupo de tres, con los que también fuimos campeones de España por equipos.

Con la victoria, hice la marca mínima mundial y me clasifiqué para participar en el campeonato del mundo que en teoría se tiene que celebrar en octubre en Taiwan. Lamentablemente, por la COVID-19 ahora mismo está suspendido y está pendiente saber si se hará o no. Si finalmente se hace, iré a defender el título.

Al final, soy un corredor de 46 años que se ha presentado a un campeonato a competir con jóvenes de 20 años, y algún que otro corredor mayor también. En ningún momento se me pasó por la cabeza llegar a este punto. Tal vez a nivel de veteranos podía pensar en conseguir algo, pero a nivel absoluto no entraba en mis planes. Todo lo que venga ahora, bienvenido sea.


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