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Helena de Felipe, presidenta de Fepime: "Hemos puesto el foco en los nuevos riesgos vinculados a cómo se organiza el trabajo, los riesgos psicosociales o la inclusión de la perspectiva de género"
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Entrevista
Helena de Felipe, presidenta de Fepime: "Hemos puesto el foco en los nuevos riesgos vinculados a cómo se organiza el trabajo, los riesgos psicosociales o la inclusión de la perspectiva de género"
21/04/2022
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Helena de Felipe
Presidenta de Fepime Cataluña

Helena de Felipe es abogada laboralista por la Universidad de Barcelona. Desde 2014 es presidenta de Fepime, la Federación de la micro, pequeña y mediana empresa de Cataluña. También es vicepresidenta en Foment del Treball Nacional y de CEPYME, la Confederación de pymes de España. En enero de 2021, también fue nombrada vicepresidenta del CETESC (Consell del Trabajo Económico y Social de Cataluña).

Cuenta con una larga trayectoria representando y promoviendo desde diferentes asociaciones empresariales los intereses de las micro, pequeñas y medianas empresas en el marco de las instituciones europeas y mediterráneas. En el Consejo Económico y Social Europeo (CESE) fue nombrada, en 2021, portavoz del grupo de Pymes y en SMEunited, patronal europea del artesanado, la micro, pequeña y mediana empresa de Europa, ocupa el cargo de vicepresidenta de Asuntos Sociales.

Durante los últimos 17 años, como fundadora y presidenta de la Federación de Mujeres Empresarias del Mediterráneo (AFAEMME), apoya de forma incansable la diversidad de género en posiciones de liderazgo y promueve el talento femenino en las empresas. Una labor que, además, la llevó a convertirse en vicepresidenta del grupo de Igualdad del CESE en junio de 2021.

Helena de Felipe

 

¿Qué es Fepime? ¿Cuál es vuestro ámbito de actuación?

Fepime es la Federación de la micro, pequeña y mediana empresa de Cataluña. Fue fundada en el año 2000, y está formada por más de 30 organizaciones empresariales territoriales y sectoriales de toda Cataluña a través de las cuales se representa a más de 220.000 empresas.

Fepime representa y defiende los intereses de los profesionales autónomos, las microempresas de hasta 10 trabajadores, las pequeñas empresas de 10 a 49 trabajadores y las medianas empresas de 50 hasta 250 trabajadores de Cataluña.

En Fepime tenemos el propósito de respaldar a la pyme como motor del crecimiento económico y social de Cataluña, del eje mediterráneo, de España y de Europa. Nuestro compromiso y trabajo está orientado a demostrar y destacar, ante el marco político y económico, la necesidad de potenciar el desarrollo de la pyme, que representa el 99,9 % del tejido empresarial catalán.


¿Ofrecéis algún tipo de servicio a vuestras empresas asociadas en materia de prevención de riesgos laborales (PRL)? ¿Cuáles?

A través de la Oficina de Prevención de Riesgos Laborales (OPRL) de nuestra organización cúpula en Cataluña, que es Foment del Treball, desarrollamos acciones de soporte a las empresas en el proceso de implementación de la actividad preventiva. El objetivo de nuestras actuaciones es promover la mejora de las condiciones de seguridad y salud laboral en las empresas del ámbito geográfico de Cataluña, especialmente las pequeñas, con el objetivo de reducir el impacto de la siniestralidad laboral y mejorar las condiciones de trabajo.

Los ejes centrales de nuestra actuación se articulan en un servicio de asesoramiento técnico en materia de PRL, en la elaboración de herramientas preventivas que facilitan la integración preventiva en la gestión de la seguridad y salud laboral y en un conjunto de actividades de información que desarrollan temas de actualidad y que permiten adquirir nuevos conocimientos para la mejora de la seguridad y salud laboral, así como en el fomento e incentivación de 'buenas prácticas preventivas' que sirvan como ejemplo motivador para otras empresas.


¿Qué tipos de empresas son las que más demandan vuestros servicios en materia de PRL? ¿Cuáles suelen ser los servicios que más solicitan?

Los servicios que se demandan con mayor frecuencia las pymes y micropymes son los dirigidos a facilitar a los empresarios el asesoramiento y la asistencia técnica necesaria para la organización de las actividades preventivas y para el cumplimiento efectivo de las obligaciones preventivas de forma simplificada.

Por este motivo, las actividades preventivas desarrolladas se dirigen especialmente a las pequeñas y medianas empresas, ya que esta tipología de empresas representan el núcleo del tejido empresarial catalán y son las que tienen más necesidades de actuaciones de asesoría y de soporte técnico en materia de seguridad y salud laboral, a causa de la escasez de medios técnicos y humanos que disponen, así como la dificultad de hacer llegar en un lenguaje claro y conciso las obligaciones y opciones que pueden tener a su disposición, no solo para dar cumplimiento a los imperativos legales, sino para gestionar eficazmente la prevención en la empresa.


Con la mirada puesta en el futuro, ¿cuáles son los principales retos y necesidades que deberán afrontar las pymes en Cataluña en materia de PRL durante los próximos 5 años?

Resulta complejo realizar predicciones a largo plazo en entornos VUCA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo) como los que vivimos actualmente. Situaciones como la pandemia, la crisis energética, los problemas en las cadenas de suministros o los conflictos bélicos han evidenciado como los cambios en el entorno pueden afectar a las organizaciones.

Sin embargo, para la elaboración de la Estrategia Catalana de Seguridad y Salud Laboral se partió de una identificación de problemas y de un análisis del escenario actual en materia de seguridad y salud laboral, con el objeto de dirigir las actuaciones sobre aspectos que presentan mayores deficiencias o carencias.

Las cambiantes condiciones sociales y económicas a las que están sujetas las empresas repercuten en una evolución constante de los riesgos y, para dar respuesta a las necesidades detectadas, sindicatos y patronales que integran el Consell de Relacions Laborals de Cataluña, han puesto el foco en los nuevos riesgos vinculados al modo en que se organiza el trabajo, los riesgos psicosociales o la inclusión de la perspectiva de género, con el objeto de contribuir a la consecución harmónica de los objetivos establecidos en la citada estrategia.


En relación a la pandemia de la COVID-19, ¿qué balance haces de las actuaciones llevadas a cabo por la administración estatal y catalana? ¿Cómo consideras que han impactado estas medidas en las pymes?

La situación que vivimos en marzo de 2020 fue excepcional. En un primer momento, nadie se esperaba que se cerraran las fronteras, se paralizara la economía o que se establecieran las restricciones que tuvimos que sufrir y que actualmente continúan condicionando nuestra actividad. Como mencionaba también anteriormente, la empresa ha de desenvolverse en entornos muy volátiles y, actualmente, no hace frente solo a la pandemia, sino a otros factores que también condicionan su evolución (crisis de aprovisionamientos, precio de la energía, conflictos internos y externos, etc.)

Mi principal reivindicación sobre la gestión de la pandemia es la falta de comunicación con los interlocutores sociales para adoptar medidas y facilitar la recuperación de la actividad económica. Tanto en el ámbito autonómico como en el estatal, las medidas para frenar la propagación de la pandemia se fueron adoptando sin tener en cuenta cómo afectaba a las empresas. También debe señalarse que las ayudas dirigidas a facilitar su recuperación fueron claramente insuficientes. De hecho, en este último año los problemas de solvencia y liquidez se han incrementado notablemente.

Por otra parte, debemos recordar que nuestro tejido empresarial está formado mayoritariamente por empresas sin asalariados y microempresas de menos de 10 trabajadores. En muchas ocasiones, los trámites administrativos y condicionantes que se establecieron para acceder a las ayudas han impedido que las empresas más pequeñas se pudieran beneficiar de ellas, lo cual es paradójico, porque precisamente son ellas las que más necesitan estas ayudas.

Ahora bien, así como destaco la necesidad de fortalecer el diálogo social y la negociación sobre todas las medidas que puedan ser adoptadas, también he de señalar el acierto en iniciativas como los ERTE, los cuales han permitido reducir el impacto de la pandemia, al menos de momento, en materia de empleo.

En lo que respecta a cómo han afectado las medidas adoptadas a las pymes, solo puedo responder que, en el cuarto trimestre de 2021, aún el 35,8 % de las empresas de menos de 10 personas trabajadoras continuaba afectada por la crisis de la COVID-19, porcentaje que baja al 34,1 % en las empresas de entre 10 y 49 personas trabajadoras. Pensemos que estamos hablando de más de un año y medio después de iniciarse la pandemia.

La disminución de la facturación, junto con el aumento de la complejidad de los procesos debido a las medidas de protección, higiene o prevención, continúan afectando a prácticamente el 70 % del sector empresarial afectado por la crisis y, si hacemos distinción por tamaño de empresa, siempre la pyme es la más afectada.


Las pymes no lo han tenido nada fácil durante esta época. ¿Cómo consideras que han recibido estas medidas?

Desde que comenzó la pandemia, el compromiso del sector empresarial fue total. Por ejemplo, en un primer momento, hospitales y centros sanitarios no tenían EPI y el sector textil adaptó su producción y su materia prima para fabricar mascarillas. También se entregaron pantallas protectoras para los profesionales de la salud.

Sin embargo, y como destacaba hace un momento, al tomar las decisiones o establecer restricciones, no se tuvo en cuenta el impacto en el sector empresarial. No se trata de poner en riesgo a la población para favorecer a las empresas, sino de facilitar la participación de los agentes sociales (organizaciones empresariales y sindicales) para reducir la huella de las decisiones que se están tomando.

Incluso las ayudas que se han establecido no tienen en cuenta las trabas burocráticas que la mayoría de las empresas interesadas deben superar para poder acceder a ellas, y esto dificulta mucho la solvencia y estabilidad de la pyme.

Adoptar medidas sin favorecer el diálogo social ha dado lugar a la creación de ayudas que no han tenido en cuenta las dificultades de las empresas más pequeñas, ni tampoco las profundas diferencias que existen entre las necesidades de las comunidades autónomas.

También me gustaría poner en valor que, ahora, la pyme y el mundo empresarial en general debe enfrentarse al mundo pos-Covid, y eso no es una tarea fácil. Como sociedad, hemos ido superando las distintas variantes de la pandemia, hemos sufrido restricciones y hemos adoptado otras rutinas y formas de hacer, pero poco a poco hemos retomado nuestra actividad.

La empresa, además de tener que adaptarse a estos cambios, debe sortear otras dificultades que van saliendo a la luz: falta de disponibilidad de aprovisionamiento, incrementos en los precios de la energía, dificultad para conseguir mano de obra adecuada, etc.

Sin diálogo social, sin coordinación y sin conocimiento de cuáles son las verdaderas características y necesidades de nuestro tejido empresarial, difícilmente se podrán orientar las políticas económicas necesarias dirigidas a la consolidación, la recuperación y el crecimiento empresarial. Sin estos elementos, las pymes tendrán muchísimas dificultades para salir adelante después de esta crisis.


¿Qué tipo de colaboraciones realizáis con la administración pública catalana?

Recientemente se ha aprobado la Estrategia Catalana de Seguridad y Salud Laboral (2021-2026), consensuada por la Generalitat y las organizaciones empresariales y sindicales más representativos, después de un profundo dialogo social en el seno del Consell de Relacions Laborals de Cataluña.

Los agentes sociales, en nuestra condición de actores relevantes en el ámbito laboral, podemos contribuir, a partir del desarrollo de nuestros planes de acción, a la consecución de los objetivos de la Estrategia Catalana de Seguridad y Salud Laboral (ECSSL).

El conjunto de actuaciones preventivas desarrolladas por la OPRL cuentan con el soporte del Departament d’Empresa i Treball y tienen características de transversalidad que se ven reflejadas en la contribución al cumplimiento de diversos objetivos de la ECSSL, pero especialmente se materializan en los relacionados con el objetivo 2 relativo a 'reducir la siniestralidad laboral'.


¿En qué nuevos proyectos/herramientas estáis trabajando en materia de PRL?

Actualmente estamos trabajando en el desarrollo de diversos proyectos que consideramos clave para contribuir a la mejora de las condiciones de trabajo en materia de PRL y a la reducción de la siniestralidad laboral.

Durante el transcurso del año 2022, realizaremos un conjunto de servicios, actividades y productos específicos para dar respuesta a las necesidades de las empresas, aplicando métodos de comunicación e información coherentes con las exigencias y características de las organizaciones.

En particular, me gustaría destacar el desarrollo de acciones de asistencia técnica en materia de PRL. Este servicio de asesoramiento técnico permite a las empresas resolver cualquier tipo de duda en materia de seguridad y salud laboral y acompañar a las pymes y micropymes en el proceso de integración e implementación efectiva de la PRL.

Por último, resaltaría un proyecto desarrollado con la colaboración de la Asociación Catalana de Entidades Preventivas Acreditadas (ASPRECAT), que pretende mejorar la coordinación de las empresas con su servicio de prevención ajeno con el objetivo de conseguir una mayor eficacia de las actuaciones desarrolladas.


Como fundadora y presidenta de AFAEMME, y vicepresidenta del grupo de Igualdad del CESE, siempre has apoyado la diversidad de género en posiciones de liderazgo y promovido el talento femenino. ¿En qué situación consideras que se encuentran actualmente las empresas a nivel de igualdad?

En materia de igualdad, aún queda mucho camino por recorrer. Si bien la diversidad aporta muchísimos beneficios a las empresas, lamentablemente continúa existiendo el techo de cristal que impide a las mujeres poder acceder a puestos de mayor responsabilidad, aun estando, muchas veces, más capacitadas y formadas que sus compañeros.

El Real Decreto-Ley 6/2019 estableció un calendario para la creación e inscripción de los planes de igualdad de las empresas a partir de los 50 trabajadores. Esta normativa, posteriormente complementada por el Real Decreto 901/2020, de 13 de octubre, por el que se regulan los planes de igualdad y su registro, y el Real Decreto 902/2020, de 13 de octubre, de igualdad retributiva entre mujeres y hombres, intentan acelerar los compromisos adoptados ya por muchas empresas en materia de igualdad. Tenemos que ver si en realidad si estas medidas cumplen con sus objetivos o solo sirven para añadir más trámites burocráticos a las empresas.

Personalmente, no estoy a favor de que se tengan que implementar medidas para fomentar la igualdad mediante normativas. Considero que sería mucho más efectivo favorecer a las empresas que fomenten y consigan tener un 40 por ciento de mujeres en puesto de toma de decisión, a través de beneficios fiscales como, por ejemplo, bonificaciones en el impuesto de sociedades.

De todas formas, continúa siendo necesario un cambio cultural que ayude a eliminar las barreras internas que impiden el crecimiento profesional de la mujer dentro de la empresa. La falta de corresponsabilidad a la hora de equilibrar el reparto de tareas en el hogar y de cuidado también impiden el ascenso de la mujer en el mundo laboral empresarial e institucional.


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Helena de Felipe
Presidenta de Fepime Cataluña

Helena de Felipe es abogada laboralista por la Universidad de Barcelona. Desde 2014 es presidenta de Fepime, la Federación de la micro, pequeña y mediana empresa de Cataluña. También es vicepresidenta en Foment del Treball Nacional y de CEPYME, la Confederación de pymes de España. En enero de 2021, también fue nombrada vicepresidenta del CETESC (Consell del Trabajo Económico y Social de Cataluña).

Cuenta con una larga trayectoria representando y promoviendo desde diferentes asociaciones empresariales los intereses de las micro, pequeñas y medianas empresas en el marco de las instituciones europeas y mediterráneas. En el Consejo Económico y Social Europeo (CESE) fue nombrada, en 2021, portavoz del grupo de Pymes y en SMEunited, patronal europea del artesanado, la micro, pequeña y mediana empresa de Europa, ocupa el cargo de vicepresidenta de Asuntos Sociales.

Durante los últimos 17 años, como fundadora y presidenta de la Federación de Mujeres Empresarias del Mediterráneo (AFAEMME), apoya de forma incansable la diversidad de género en posiciones de liderazgo y promueve el talento femenino en las empresas. Una labor que, además, la llevó a convertirse en vicepresidenta del grupo de Igualdad del CESE en junio de 2021.

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Helena de Felipe, presidenta de Fepime: "Hemos puesto el foco en los nuevos riesgos vinculados a cómo se organiza el trabajo, los riesgos psicosociales o la inclusión de la perspectiva de género"
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Helena de Felipe

 

¿Qué es Fepime? ¿Cuál es vuestro ámbito de actuación?

Fepime es la Federación de la micro, pequeña y mediana empresa de Cataluña. Fue fundada en el año 2000, y está formada por más de 30 organizaciones empresariales territoriales y sectoriales de toda Cataluña a través de las cuales se representa a más de 220.000 empresas.

Fepime representa y defiende los intereses de los profesionales autónomos, las microempresas de hasta 10 trabajadores, las pequeñas empresas de 10 a 49 trabajadores y las medianas empresas de 50 hasta 250 trabajadores de Cataluña.

En Fepime tenemos el propósito de respaldar a la pyme como motor del crecimiento económico y social de Cataluña, del eje mediterráneo, de España y de Europa. Nuestro compromiso y trabajo está orientado a demostrar y destacar, ante el marco político y económico, la necesidad de potenciar el desarrollo de la pyme, que representa el 99,9 % del tejido empresarial catalán.


¿Ofrecéis algún tipo de servicio a vuestras empresas asociadas en materia de prevención de riesgos laborales (PRL)? ¿Cuáles?

A través de la Oficina de Prevención de Riesgos Laborales (OPRL) de nuestra organización cúpula en Cataluña, que es Foment del Treball, desarrollamos acciones de soporte a las empresas en el proceso de implementación de la actividad preventiva. El objetivo de nuestras actuaciones es promover la mejora de las condiciones de seguridad y salud laboral en las empresas del ámbito geográfico de Cataluña, especialmente las pequeñas, con el objetivo de reducir el impacto de la siniestralidad laboral y mejorar las condiciones de trabajo.

Los ejes centrales de nuestra actuación se articulan en un servicio de asesoramiento técnico en materia de PRL, en la elaboración de herramientas preventivas que facilitan la integración preventiva en la gestión de la seguridad y salud laboral y en un conjunto de actividades de información que desarrollan temas de actualidad y que permiten adquirir nuevos conocimientos para la mejora de la seguridad y salud laboral, así como en el fomento e incentivación de 'buenas prácticas preventivas' que sirvan como ejemplo motivador para otras empresas.


¿Qué tipos de empresas son las que más demandan vuestros servicios en materia de PRL? ¿Cuáles suelen ser los servicios que más solicitan?

Los servicios que se demandan con mayor frecuencia las pymes y micropymes son los dirigidos a facilitar a los empresarios el asesoramiento y la asistencia técnica necesaria para la organización de las actividades preventivas y para el cumplimiento efectivo de las obligaciones preventivas de forma simplificada.

Por este motivo, las actividades preventivas desarrolladas se dirigen especialmente a las pequeñas y medianas empresas, ya que esta tipología de empresas representan el núcleo del tejido empresarial catalán y son las que tienen más necesidades de actuaciones de asesoría y de soporte técnico en materia de seguridad y salud laboral, a causa de la escasez de medios técnicos y humanos que disponen, así como la dificultad de hacer llegar en un lenguaje claro y conciso las obligaciones y opciones que pueden tener a su disposición, no solo para dar cumplimiento a los imperativos legales, sino para gestionar eficazmente la prevención en la empresa.


Con la mirada puesta en el futuro, ¿cuáles son los principales retos y necesidades que deberán afrontar las pymes en Cataluña en materia de PRL durante los próximos 5 años?

Resulta complejo realizar predicciones a largo plazo en entornos VUCA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo) como los que vivimos actualmente. Situaciones como la pandemia, la crisis energética, los problemas en las cadenas de suministros o los conflictos bélicos han evidenciado como los cambios en el entorno pueden afectar a las organizaciones.

Sin embargo, para la elaboración de la Estrategia Catalana de Seguridad y Salud Laboral se partió de una identificación de problemas y de un análisis del escenario actual en materia de seguridad y salud laboral, con el objeto de dirigir las actuaciones sobre aspectos que presentan mayores deficiencias o carencias.

Las cambiantes condiciones sociales y económicas a las que están sujetas las empresas repercuten en una evolución constante de los riesgos y, para dar respuesta a las necesidades detectadas, sindicatos y patronales que integran el Consell de Relacions Laborals de Cataluña, han puesto el foco en los nuevos riesgos vinculados al modo en que se organiza el trabajo, los riesgos psicosociales o la inclusión de la perspectiva de género, con el objeto de contribuir a la consecución harmónica de los objetivos establecidos en la citada estrategia.


En relación a la pandemia de la COVID-19, ¿qué balance haces de las actuaciones llevadas a cabo por la administración estatal y catalana? ¿Cómo consideras que han impactado estas medidas en las pymes?

La situación que vivimos en marzo de 2020 fue excepcional. En un primer momento, nadie se esperaba que se cerraran las fronteras, se paralizara la economía o que se establecieran las restricciones que tuvimos que sufrir y que actualmente continúan condicionando nuestra actividad. Como mencionaba también anteriormente, la empresa ha de desenvolverse en entornos muy volátiles y, actualmente, no hace frente solo a la pandemia, sino a otros factores que también condicionan su evolución (crisis de aprovisionamientos, precio de la energía, conflictos internos y externos, etc.)

Mi principal reivindicación sobre la gestión de la pandemia es la falta de comunicación con los interlocutores sociales para adoptar medidas y facilitar la recuperación de la actividad económica. Tanto en el ámbito autonómico como en el estatal, las medidas para frenar la propagación de la pandemia se fueron adoptando sin tener en cuenta cómo afectaba a las empresas. También debe señalarse que las ayudas dirigidas a facilitar su recuperación fueron claramente insuficientes. De hecho, en este último año los problemas de solvencia y liquidez se han incrementado notablemente.

Por otra parte, debemos recordar que nuestro tejido empresarial está formado mayoritariamente por empresas sin asalariados y microempresas de menos de 10 trabajadores. En muchas ocasiones, los trámites administrativos y condicionantes que se establecieron para acceder a las ayudas han impedido que las empresas más pequeñas se pudieran beneficiar de ellas, lo cual es paradójico, porque precisamente son ellas las que más necesitan estas ayudas.

Ahora bien, así como destaco la necesidad de fortalecer el diálogo social y la negociación sobre todas las medidas que puedan ser adoptadas, también he de señalar el acierto en iniciativas como los ERTE, los cuales han permitido reducir el impacto de la pandemia, al menos de momento, en materia de empleo.

En lo que respecta a cómo han afectado las medidas adoptadas a las pymes, solo puedo responder que, en el cuarto trimestre de 2021, aún el 35,8 % de las empresas de menos de 10 personas trabajadoras continuaba afectada por la crisis de la COVID-19, porcentaje que baja al 34,1 % en las empresas de entre 10 y 49 personas trabajadoras. Pensemos que estamos hablando de más de un año y medio después de iniciarse la pandemia.

La disminución de la facturación, junto con el aumento de la complejidad de los procesos debido a las medidas de protección, higiene o prevención, continúan afectando a prácticamente el 70 % del sector empresarial afectado por la crisis y, si hacemos distinción por tamaño de empresa, siempre la pyme es la más afectada.


Las pymes no lo han tenido nada fácil durante esta época. ¿Cómo consideras que han recibido estas medidas?

Desde que comenzó la pandemia, el compromiso del sector empresarial fue total. Por ejemplo, en un primer momento, hospitales y centros sanitarios no tenían EPI y el sector textil adaptó su producción y su materia prima para fabricar mascarillas. También se entregaron pantallas protectoras para los profesionales de la salud.

Sin embargo, y como destacaba hace un momento, al tomar las decisiones o establecer restricciones, no se tuvo en cuenta el impacto en el sector empresarial. No se trata de poner en riesgo a la población para favorecer a las empresas, sino de facilitar la participación de los agentes sociales (organizaciones empresariales y sindicales) para reducir la huella de las decisiones que se están tomando.

Incluso las ayudas que se han establecido no tienen en cuenta las trabas burocráticas que la mayoría de las empresas interesadas deben superar para poder acceder a ellas, y esto dificulta mucho la solvencia y estabilidad de la pyme.

Adoptar medidas sin favorecer el diálogo social ha dado lugar a la creación de ayudas que no han tenido en cuenta las dificultades de las empresas más pequeñas, ni tampoco las profundas diferencias que existen entre las necesidades de las comunidades autónomas.

También me gustaría poner en valor que, ahora, la pyme y el mundo empresarial en general debe enfrentarse al mundo pos-Covid, y eso no es una tarea fácil. Como sociedad, hemos ido superando las distintas variantes de la pandemia, hemos sufrido restricciones y hemos adoptado otras rutinas y formas de hacer, pero poco a poco hemos retomado nuestra actividad.

La empresa, además de tener que adaptarse a estos cambios, debe sortear otras dificultades que van saliendo a la luz: falta de disponibilidad de aprovisionamiento, incrementos en los precios de la energía, dificultad para conseguir mano de obra adecuada, etc.

Sin diálogo social, sin coordinación y sin conocimiento de cuáles son las verdaderas características y necesidades de nuestro tejido empresarial, difícilmente se podrán orientar las políticas económicas necesarias dirigidas a la consolidación, la recuperación y el crecimiento empresarial. Sin estos elementos, las pymes tendrán muchísimas dificultades para salir adelante después de esta crisis.


¿Qué tipo de colaboraciones realizáis con la administración pública catalana?

Recientemente se ha aprobado la Estrategia Catalana de Seguridad y Salud Laboral (2021-2026), consensuada por la Generalitat y las organizaciones empresariales y sindicales más representativos, después de un profundo dialogo social en el seno del Consell de Relacions Laborals de Cataluña.

Los agentes sociales, en nuestra condición de actores relevantes en el ámbito laboral, podemos contribuir, a partir del desarrollo de nuestros planes de acción, a la consecución de los objetivos de la Estrategia Catalana de Seguridad y Salud Laboral (ECSSL).

El conjunto de actuaciones preventivas desarrolladas por la OPRL cuentan con el soporte del Departament d’Empresa i Treball y tienen características de transversalidad que se ven reflejadas en la contribución al cumplimiento de diversos objetivos de la ECSSL, pero especialmente se materializan en los relacionados con el objetivo 2 relativo a 'reducir la siniestralidad laboral'.


¿En qué nuevos proyectos/herramientas estáis trabajando en materia de PRL?

Actualmente estamos trabajando en el desarrollo de diversos proyectos que consideramos clave para contribuir a la mejora de las condiciones de trabajo en materia de PRL y a la reducción de la siniestralidad laboral.

Durante el transcurso del año 2022, realizaremos un conjunto de servicios, actividades y productos específicos para dar respuesta a las necesidades de las empresas, aplicando métodos de comunicación e información coherentes con las exigencias y características de las organizaciones.

En particular, me gustaría destacar el desarrollo de acciones de asistencia técnica en materia de PRL. Este servicio de asesoramiento técnico permite a las empresas resolver cualquier tipo de duda en materia de seguridad y salud laboral y acompañar a las pymes y micropymes en el proceso de integración e implementación efectiva de la PRL.

Por último, resaltaría un proyecto desarrollado con la colaboración de la Asociación Catalana de Entidades Preventivas Acreditadas (ASPRECAT), que pretende mejorar la coordinación de las empresas con su servicio de prevención ajeno con el objetivo de conseguir una mayor eficacia de las actuaciones desarrolladas.


Como fundadora y presidenta de AFAEMME, y vicepresidenta del grupo de Igualdad del CESE, siempre has apoyado la diversidad de género en posiciones de liderazgo y promovido el talento femenino. ¿En qué situación consideras que se encuentran actualmente las empresas a nivel de igualdad?

En materia de igualdad, aún queda mucho camino por recorrer. Si bien la diversidad aporta muchísimos beneficios a las empresas, lamentablemente continúa existiendo el techo de cristal que impide a las mujeres poder acceder a puestos de mayor responsabilidad, aun estando, muchas veces, más capacitadas y formadas que sus compañeros.

El Real Decreto-Ley 6/2019 estableció un calendario para la creación e inscripción de los planes de igualdad de las empresas a partir de los 50 trabajadores. Esta normativa, posteriormente complementada por el Real Decreto 901/2020, de 13 de octubre, por el que se regulan los planes de igualdad y su registro, y el Real Decreto 902/2020, de 13 de octubre, de igualdad retributiva entre mujeres y hombres, intentan acelerar los compromisos adoptados ya por muchas empresas en materia de igualdad. Tenemos que ver si en realidad si estas medidas cumplen con sus objetivos o solo sirven para añadir más trámites burocráticos a las empresas.

Personalmente, no estoy a favor de que se tengan que implementar medidas para fomentar la igualdad mediante normativas. Considero que sería mucho más efectivo favorecer a las empresas que fomenten y consigan tener un 40 por ciento de mujeres en puesto de toma de decisión, a través de beneficios fiscales como, por ejemplo, bonificaciones en el impuesto de sociedades.

De todas formas, continúa siendo necesario un cambio cultural que ayude a eliminar las barreras internas que impiden el crecimiento profesional de la mujer dentro de la empresa. La falta de corresponsabilidad a la hora de equilibrar el reparto de tareas en el hogar y de cuidado también impiden el ascenso de la mujer en el mundo laboral empresarial e institucional.


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