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El 80 % de los profesionales de la salud en atención primaria sufrieron elevados niveles de malestar psicológico durante la pandemia
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El 80 % de los profesionales de la salud en atención primaria sufrieron elevados niveles de malestar psicológico durante la pandemia
Avatar autor Francesc Martí
Licenciado en psicología y técnico de prevención de la División de Servicios de Prevención de MC MUTUAL
22/07/2022
El 80 % de los profesionales de la salud en atención primaria sufrieron elevados niveles de malestar psicológico durante la pandemia

La llegada inesperada de la pandemia en marzo de 2020, no solo supuso una amenaza para la vida de muchas personas, sino que repercutió, también, en la salud mental de la población. El miedo al contagio, las necesarias medidas de contención, como el confinamiento en casa o el distanciamiento social, la pérdida de empleos o el cierre de negocios, supusieron un cambio significativo en la vida de millones de personas que tuvo un gran impacto en su salud mental y su bienestar emocional.

Los trabajadores de sectores esenciales que estuvieron a primera línea, entre estos muy especialmente los profesionales de la salud, tuvieron que soportar, además, un mayor riesgo de contagio, para ellos y para sus familias, y la responsabilidad de afrontar la pandemia con un sistema sanitario saturado que forzó cambios organizativos en todos los niveles asistenciales para adaptarse a las condiciones cambiantes de la pandemia.

Los servicios de atención primaria tuvieron que adaptarse bruscamente al nuevo escenario, prolongando su atención los fines de semana para responder a la mayor demanda de atención sanitaria, o asumiendo nuevas funciones, como el cribado de los enfermos de COVID-19, o el tratamiento extrahospitalario de estos enfermos. Muchos de estos profesionales asumieron, además, reubicaciones y nuevas funciones en residencias geriátricas u hospitales.


EL IMPACTO DE LAS CRISIS SANITARIA EN EL BIENESTAR EMOCIONAL DE LOS PROFESIONALES DE LA SALUD

A finales del 2021, MC MUTUAL realizó un estudio para valorar el impacto que la emergencia sanitaria, debida a la pandemia del coronavirus, estaba teniendo en el bienestar psicológico de los trabajadores del ámbito de la atención primaria, así como para determinar qué factores de riesgo psicosocial tenían mayor relevancia en el estado de salud mental de estos profesionales.

Durante el mes de octubre de 2021, coincidiendo con la quinta ola de contagios, se pasó un cuestionario en formato online a profesionales de la atención primaria. La encuesta se distribuyó a un total de 20.000 trabajadores, de los cuales se obtuvieron 4.838 respuestas válidas, lo que representa un porcentaje de participación del 23 %. En la tabla 1 se muestra la distribución de las principales variables de análisis en este estudio.
 

Tabla 1. Distribución de la muestra según las principales variables de análisis

Tabla 1. Distribución de la muestra según las principales variables de análisis


De los 4.838 trabajadores que respondieron, un 82 % fueron mujeres, un 63 % tenía una edad superior a los 45 años y el 66 % tenía más de 10 años de antigüedad. En cuanto a la distribución por categorías profesionales, una cuarta parte fueron administrativos, otra cuarta parte era personal facultativo (médicos de familia, médicos especialistas, médicos residentes y odontólogos), un tercio era personal de enfermería y el resto lo formaban otras categorías más minoritarias, como técnicos auxiliares de curas, personal técnico de distintos ámbitos, fisioterapeutas, informáticos o personal de oficio, entre otros. Más del 80 % de trabajadores afirmaron haber estado trabajando regularmente en contacto con pacientes COVID, mientras que el resto manifestaron no haber estado directamente expuestos.


Alteración del estado emocional

El porcentaje de profesionales del ámbito de la atención primaria con riesgo de malestar psicológico se evaluó mediante el cuestionario General Health Questionnaire de 12 ítems (GHQ-12), un instrumento de cribado de salud mental ampliamente utilizado como instrumento de screening o cribado de sujetos con alteración de su estado emocional en el momento de la encuesta, aunque sin valor diagnóstico. En este estudio se ha utilizado el criterio de valoración GHQ (0-0-1-1), en el que puntuaciones superiores a 2 (en la escala de 12) indican riesgo de malestar psicológico y la posibilidad de sufrir algún tipo de trastorno ansioso o depresivo.

Los resultados indicaron que un 80 % de los profesionales que trabajaban en los servicios de atención primaria habían estado en algún momento de la crisis en una situación de riesgo de malestar emocional como consecuencia de la pandemia. Este porcentaje era superior en mujeres, así como en el grupo de edad de entre 31 y 45 años, y entre el personal facultativo y de enfermería.


Gráfico 1. Porcentajes de trabajadores en riesgo de malestar psicológico
por las principales variables


El riesgo de malestar emocional observado en este estudio es muy superior a resultados anteriores a la pandemia. Por ejemplo, la prevalencia de malestar emocional en las encuestas que elabora la Fundación Galatea para valorar el estado de los profesionales de la salud, mostraba prevalencias del 36% en el personal de enfermería o del 19 % en el personal médico, en fechas anteriores a la pandemia. Porcentajes muy inferiores a los observados en el actual estudio. Sin embargo, otros estudios realizados en el actual contexto pandémico reportan resultados más similares. Por ejemplo, en un artículo de Smallwood et al.1, reportan porcentajes del 71 % de ansiedad moderada-severa y otros estudios también identifican elevadas prevalencias de sintomatología ansiosa y de síntomas depresivos en forma de insomnio, cansancio emocional o similares2. Esta prevalencia fue, en general, mayor en mujeres y personal de enfermería3, patrón que también se ha evidenciado en los otros estudios.


Los cambios organizativos y su influencia en los factores de riesgo psicosocial

Los factores de riesgo psicosocial son aquellos factores de riesgo para la salud que derivan de la organización del trabajo y que generan principalmente respuestas de estrés que pueden ser precursoras de enfermedad según su intensidad, frecuencia y duración. Estos factores de riesgo dificultan que las personas puedan desarrollar sus habilidades, ejercer un control sobre su trabajo o interaccionar con los demás para realizar correctamente su trabajo, dificultando así la satisfacción de sus necesidades y de su bienestar.

Respecto a los factores de riesgo psicosocial, los resultados del presente estudio están en la línea de la revisión de Franklin et al.4: La epidemia de COVID ha supuesto -y supone- una carga psicosocial significativa para los trabajadores sanitarios, que afecta tanto a los trabajadores de primera línea como al resto y que puede resultar en distintos trastornos físicos y/o psicológicos.

Para evaluar la exposición a factores de riesgo psicosocial, se optó por seleccionar siete dimensiones del método CoPsoQ-ISTAS21 que se consideró que podían verse más influidas por la situación de crisis sanitaria vivida: ritmo de trabajo, exigencias emocionales, previsibilidad, sentido del trabajo, apoyo social de superiores, apoyo social de compañeros y reconocimiento.

Los datos obtenidos se trataron siguiendo la metodología del CoPsoQ-ISTAS21, que propone segmentar la población en tres terciles (uno desfavorable, uno intermedio y otro favorable), por lo que cada uno de ellos contemplaría un resultado aproximado del 33 % de la población. En este estudio, sin embargo, no se usaron los puntos de corte que ofrece el método. Los puntos de corte utilizados se extrajeron de la propia muestra obtenida, de modo que los resultados globales para cada dimensión psicosocial muestran aproximadamente un 33 % de trabajadores en el perfil más desfavorable y un 66 % sumando los perfiles intermedio y superior. El análisis permite, por lo tanto, una comparación interna entre las diferentes unidades de análisis, que variarán en el porcentaje de trabajadores expuestos, siendo las puntuaciones globales del estudio el marco de referencia.

Los porcentajes de riesgo observado se han comparado con evaluaciones previas a la pandemia realizadas en el ámbito de la atención primaria, lo que ha permitido observar qué factores de riesgo psicosocial han sufrido mayores cambios con la actual pandemia, tal como muestra el gráfico 2.
 

Gráfico 2. Porcentajes de trabajadores en riesgo para cada dimensión
psicosocial antes y durante la pandemia


Los resultados indican que las elevadas exigencias emocionales y la presión en el ritmo de trabajo son las variables que, junto a la falta de sentido en el trabajo, experimentaron un mayor incremento en el porcentaje de trabajadores expuestos al comparar los datos con resultados anteriores a la pandemia. Mientras que no se observó un aumento significativo en el porcentaje de trabajadores expuestos a los factores falta de previsibilidad (disponer de la información adecuada, suficiente y a tiempo para adaptarse a los cambios y realizar correctamente el trabajo), así como a un bajo apoyo social de compañeros y superiores, o la falta de reconocimiento, Lo que indica que la pandemia no agravó la exposición a estos factores psicosociales.

Por último, se ha realizado un análisis multivariante para valorar en qué medida la exposición a estos factores alteró el estado de salud mental de los profesionales de la atención primaria durante la pandemia. Las exigencias emocionales, la falta de reconocimiento, la falta de apoyo social entre compañeros y la falta de sentido del trabajo son las dimensiones que mayor impacto tuvieron.

Las exigencias psicológicas emocionales hacen referencia al esfuerzo para contener el grado de involucración emocional y de transferencia de sentimientos en la relación con las personas que los trabajadores atienden en su trabajo. En ocupaciones de servicio a las personas, como en el ámbito sanitario, la exposición a exigencias emocionales tiene que ver con la propia naturaleza de las tareas y es imposible de eliminar.

El alargamiento de las jornadas y el elevado ritmo de trabajo implican, además, una mayor exposición a estas exigencias emocionales y pueden favorecer, por lo tanto, una mayor fatiga emocional que requerirá de tiempos de reposo más largos y de habilidades de gestión emocional específicas para las cuales los trabajadores pueden y deben formarse.

El sentido del trabajo, por otro lado, guarda relación con el contenido y el significado de las tareas que se realizan y con la contribución que el trabajador cree hacer en su trabajo.

Por último, el reconocimiento se refiere a la percepción de los trabajadores sobre la valoración, respeto y trato justo por parte de la dirección. Tiene que ver con múltiples aspectos de la gestión de personal: la definición de los métodos de trabajo, la consulta y participación de los trabajadores en la toma de decisiones, o la coherencia y equidad en la asignación de tareas y la organización de horarios.


Intervenciones psicosociales necesarias en el ámbito de la atención primaria

Proteger la salud y el bienestar de los profesionales sanitarios es un deber de cualquier institución, a la vez que una necesidad esencial para garantizar la integridad del sistema asistencial. De las conclusiones de este estudio se extrae la necesidad de realizar diversas intervenciones psicosociales que deberán prolongarse en el tiempo una vez estabilizado el periodo de crisis.

Una intervención fundamental es el establecimiento de programas de ayuda al empleado para mitigar el impacto emocional de la pandemia y promover el bienestar psicológico de los profesionales de la salud. Estos programas son el marco ideal para desarrollar la formación en psicoeducación y recursos de asistencia psicológica para informar y orientar a los profesionales afectados. Algunos estudios relacionan la mejora en recursos psicológicos con la mejor gestión emocional y con una reducción de los niveles de malestar psicológico.

Otras intervenciones también necesarias guardan relación con la organización del trabajo para asegurar una correcta distribución y ajuste de las cargas de trabajo y evitar así el aumento del ritmo de trabajo, como ocurrió durante el periodo pandémico.

Proteger a los profesionales de la salud del riesgo de contagio es imprescindible. Además de facilitar los recursos técnicos necesarios, como los equipos de protección individual adecuados, reforzar la información y formación también es importante, en especial en aquellos colectivos no familiarizados con la exposición al riesgo de COVID. Los trabajadores mejor informados sobre el desarrollo de la pandemia y con más datos actualizados sobre protocolos y tendencias tienen menos malestar psicológico.

Por último, la formación a mandos para una mejor gestión de los equipos también es crucial para que mejoren sus dotes de liderazgo a la hora de informar a sus equipos, escucharlos, distribuir las tareas equitativamente, justificar sus decisiones o dar reconocimiento a sus equipos.

Más allá de las intervenciones propuestas, será preciso reflexionar sobre el modelo y la organización de los sistemas de salud en el ámbito de la atención primaria, para avanzar en el establecimiento de organizaciones más saludables. El papel de los servicios de prevención de riesgos laborales es, en este sentido, decisivo para sensibilizar a las propias organizaciones sanitarias sobre la necesidad de priorizar en la medida de lo posible la gestión de los riesgos psicosociales.


Licencia de Creative Commons

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Referencias

Icono referencia 1. Smallwood N, et al. High levels of psychosocial distress among Australian frontline healthcare workers during the COVID-19 pandemic: a cross-sectional survey. General Psychiatry 2021;34:e100577. doi:10.1136/gpsych-2021-100577
Icono referencia 2. Braquehais M.D. Vargas-Cáceres S. Gómez-Duran E. Nieva G. Valero S. Casas M. Bruguera E. The impact of the COVID 19 pandemic on the mental health of healthcare professionals. QJM An International Journal of Medicine. 2020. 613-617.
Franklin P, Gkiouleka A. A Scoping Review of Psychosocial Risks to Health Workers during the Covid-19 Pandemic. International Journal of Environmental Research and Public Health. 2021; 18(5):2453.
Ruiz-Frutos C. Ortega-Moreno M. Allande-Cussó R. Domínguez-Salas S. Dias A. Gómez-Salgado J. Health-related factors of psychological distress during the COVID-19 pandemic among non-health workers in Spain. Safety Science 133 (2021) 104996.
Icono referencia 3. Aragonès E. et al. MINDCOVID working group. Psychological impact of the COVID-19 pandemic on primary care workers: cross-sectional study. Pendiente de publicación.

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La llegada inesperada de la pandemia en marzo de 2020, no solo supuso una amenaza para la vida de muchas personas, sino que repercutió, también, en la salud mental de la población. El miedo al contagio, las necesarias medidas de contención, como el confinamiento en casa o el distanciamiento social, la pérdida de empleos o el cierre de negocios, supusieron un cambio significativo en la vida de millones de personas que tuvo un gran impacto en su salud mental y su bienestar emocional.

Los trabajadores de sectores esenciales que estuvieron a primera línea, entre estos muy especialmente los profesionales de la salud, tuvieron que soportar, además, un mayor riesgo de contagio, para ellos y para sus familias, y la responsabilidad de afrontar la pandemia con un sistema sanitario saturado que forzó cambios organizativos en todos los niveles asistenciales para adaptarse a las condiciones cambiantes de la pandemia.

Los servicios de atención primaria tuvieron que adaptarse bruscamente al nuevo escenario, prolongando su atención los fines de semana para responder a la mayor demanda de atención sanitaria, o asumiendo nuevas funciones, como el cribado de los enfermos de COVID-19, o el tratamiento extrahospitalario de estos enfermos. Muchos de estos profesionales asumieron, además, reubicaciones y nuevas funciones en residencias geriátricas u hospitales.


EL IMPACTO DE LAS CRISIS SANITARIA EN EL BIENESTAR EMOCIONAL DE LOS PROFESIONALES DE LA SALUD

A finales del 2021, MC MUTUAL realizó un estudio para valorar el impacto que la emergencia sanitaria, debida a la pandemia del coronavirus, estaba teniendo en el bienestar psicológico de los trabajadores del ámbito de la atención primaria, así como para determinar qué factores de riesgo psicosocial tenían mayor relevancia en el estado de salud mental de estos profesionales.

Durante el mes de octubre de 2021, coincidiendo con la quinta ola de contagios, se pasó un cuestionario en formato online a profesionales de la atención primaria. La encuesta se distribuyó a un total de 20.000 trabajadores, de los cuales se obtuvieron 4.838 respuestas válidas, lo que representa un porcentaje de participación del 23 %. En la tabla 1 se muestra la distribución de las principales variables de análisis en este estudio.
 

Tabla 1. Distribución de la muestra según las principales variables de análisis

Tabla 1. Distribución de la muestra según las principales variables de análisis


De los 4.838 trabajadores que respondieron, un 82 % fueron mujeres, un 63 % tenía una edad superior a los 45 años y el 66 % tenía más de 10 años de antigüedad. En cuanto a la distribución por categorías profesionales, una cuarta parte fueron administrativos, otra cuarta parte era personal facultativo (médicos de familia, médicos especialistas, médicos residentes y odontólogos), un tercio era personal de enfermería y el resto lo formaban otras categorías más minoritarias, como técnicos auxiliares de curas, personal técnico de distintos ámbitos, fisioterapeutas, informáticos o personal de oficio, entre otros. Más del 80 % de trabajadores afirmaron haber estado trabajando regularmente en contacto con pacientes COVID, mientras que el resto manifestaron no haber estado directamente expuestos.


Alteración del estado emocional

El porcentaje de profesionales del ámbito de la atención primaria con riesgo de malestar psicológico se evaluó mediante el cuestionario General Health Questionnaire de 12 ítems (GHQ-12), un instrumento de cribado de salud mental ampliamente utilizado como instrumento de screening o cribado de sujetos con alteración de su estado emocional en el momento de la encuesta, aunque sin valor diagnóstico. En este estudio se ha utilizado el criterio de valoración GHQ (0-0-1-1), en el que puntuaciones superiores a 2 (en la escala de 12) indican riesgo de malestar psicológico y la posibilidad de sufrir algún tipo de trastorno ansioso o depresivo.

Los resultados indicaron que un 80 % de los profesionales que trabajaban en los servicios de atención primaria habían estado en algún momento de la crisis en una situación de riesgo de malestar emocional como consecuencia de la pandemia. Este porcentaje era superior en mujeres, así como en el grupo de edad de entre 31 y 45 años, y entre el personal facultativo y de enfermería.


Gráfico 1. Porcentajes de trabajadores en riesgo de malestar psicológico
por las principales variables


El riesgo de malestar emocional observado en este estudio es muy superior a resultados anteriores a la pandemia. Por ejemplo, la prevalencia de malestar emocional en las encuestas que elabora la Fundación Galatea para valorar el estado de los profesionales de la salud, mostraba prevalencias del 36% en el personal de enfermería o del 19 % en el personal médico, en fechas anteriores a la pandemia. Porcentajes muy inferiores a los observados en el actual estudio. Sin embargo, otros estudios realizados en el actual contexto pandémico reportan resultados más similares. Por ejemplo, en un artículo de Smallwood et al.1, reportan porcentajes del 71 % de ansiedad moderada-severa y otros estudios también identifican elevadas prevalencias de sintomatología ansiosa y de síntomas depresivos en forma de insomnio, cansancio emocional o similares2. Esta prevalencia fue, en general, mayor en mujeres y personal de enfermería3, patrón que también se ha evidenciado en los otros estudios.


Los cambios organizativos y su influencia en los factores de riesgo psicosocial

Los factores de riesgo psicosocial son aquellos factores de riesgo para la salud que derivan de la organización del trabajo y que generan principalmente respuestas de estrés que pueden ser precursoras de enfermedad según su intensidad, frecuencia y duración. Estos factores de riesgo dificultan que las personas puedan desarrollar sus habilidades, ejercer un control sobre su trabajo o interaccionar con los demás para realizar correctamente su trabajo, dificultando así la satisfacción de sus necesidades y de su bienestar.

Respecto a los factores de riesgo psicosocial, los resultados del presente estudio están en la línea de la revisión de Franklin et al.4: La epidemia de COVID ha supuesto -y supone- una carga psicosocial significativa para los trabajadores sanitarios, que afecta tanto a los trabajadores de primera línea como al resto y que puede resultar en distintos trastornos físicos y/o psicológicos.

Para evaluar la exposición a factores de riesgo psicosocial, se optó por seleccionar siete dimensiones del método CoPsoQ-ISTAS21 que se consideró que podían verse más influidas por la situación de crisis sanitaria vivida: ritmo de trabajo, exigencias emocionales, previsibilidad, sentido del trabajo, apoyo social de superiores, apoyo social de compañeros y reconocimiento.

Los datos obtenidos se trataron siguiendo la metodología del CoPsoQ-ISTAS21, que propone segmentar la población en tres terciles (uno desfavorable, uno intermedio y otro favorable), por lo que cada uno de ellos contemplaría un resultado aproximado del 33 % de la población. En este estudio, sin embargo, no se usaron los puntos de corte que ofrece el método. Los puntos de corte utilizados se extrajeron de la propia muestra obtenida, de modo que los resultados globales para cada dimensión psicosocial muestran aproximadamente un 33 % de trabajadores en el perfil más desfavorable y un 66 % sumando los perfiles intermedio y superior. El análisis permite, por lo tanto, una comparación interna entre las diferentes unidades de análisis, que variarán en el porcentaje de trabajadores expuestos, siendo las puntuaciones globales del estudio el marco de referencia.

Los porcentajes de riesgo observado se han comparado con evaluaciones previas a la pandemia realizadas en el ámbito de la atención primaria, lo que ha permitido observar qué factores de riesgo psicosocial han sufrido mayores cambios con la actual pandemia, tal como muestra el gráfico 2.
 

Gráfico 2. Porcentajes de trabajadores en riesgo para cada dimensión
psicosocial antes y durante la pandemia


Los resultados indican que las elevadas exigencias emocionales y la presión en el ritmo de trabajo son las variables que, junto a la falta de sentido en el trabajo, experimentaron un mayor incremento en el porcentaje de trabajadores expuestos al comparar los datos con resultados anteriores a la pandemia. Mientras que no se observó un aumento significativo en el porcentaje de trabajadores expuestos a los factores falta de previsibilidad (disponer de la información adecuada, suficiente y a tiempo para adaptarse a los cambios y realizar correctamente el trabajo), así como a un bajo apoyo social de compañeros y superiores, o la falta de reconocimiento, Lo que indica que la pandemia no agravó la exposición a estos factores psicosociales.

Por último, se ha realizado un análisis multivariante para valorar en qué medida la exposición a estos factores alteró el estado de salud mental de los profesionales de la atención primaria durante la pandemia. Las exigencias emocionales, la falta de reconocimiento, la falta de apoyo social entre compañeros y la falta de sentido del trabajo son las dimensiones que mayor impacto tuvieron.

Las exigencias psicológicas emocionales hacen referencia al esfuerzo para contener el grado de involucración emocional y de transferencia de sentimientos en la relación con las personas que los trabajadores atienden en su trabajo. En ocupaciones de servicio a las personas, como en el ámbito sanitario, la exposición a exigencias emocionales tiene que ver con la propia naturaleza de las tareas y es imposible de eliminar.

El alargamiento de las jornadas y el elevado ritmo de trabajo implican, además, una mayor exposición a estas exigencias emocionales y pueden favorecer, por lo tanto, una mayor fatiga emocional que requerirá de tiempos de reposo más largos y de habilidades de gestión emocional específicas para las cuales los trabajadores pueden y deben formarse.

El sentido del trabajo, por otro lado, guarda relación con el contenido y el significado de las tareas que se realizan y con la contribución que el trabajador cree hacer en su trabajo.

Por último, el reconocimiento se refiere a la percepción de los trabajadores sobre la valoración, respeto y trato justo por parte de la dirección. Tiene que ver con múltiples aspectos de la gestión de personal: la definición de los métodos de trabajo, la consulta y participación de los trabajadores en la toma de decisiones, o la coherencia y equidad en la asignación de tareas y la organización de horarios.


Intervenciones psicosociales necesarias en el ámbito de la atención primaria

Proteger la salud y el bienestar de los profesionales sanitarios es un deber de cualquier institución, a la vez que una necesidad esencial para garantizar la integridad del sistema asistencial. De las conclusiones de este estudio se extrae la necesidad de realizar diversas intervenciones psicosociales que deberán prolongarse en el tiempo una vez estabilizado el periodo de crisis.

Una intervención fundamental es el establecimiento de programas de ayuda al empleado para mitigar el impacto emocional de la pandemia y promover el bienestar psicológico de los profesionales de la salud. Estos programas son el marco ideal para desarrollar la formación en psicoeducación y recursos de asistencia psicológica para informar y orientar a los profesionales afectados. Algunos estudios relacionan la mejora en recursos psicológicos con la mejor gestión emocional y con una reducción de los niveles de malestar psicológico.

Otras intervenciones también necesarias guardan relación con la organización del trabajo para asegurar una correcta distribución y ajuste de las cargas de trabajo y evitar así el aumento del ritmo de trabajo, como ocurrió durante el periodo pandémico.

Proteger a los profesionales de la salud del riesgo de contagio es imprescindible. Además de facilitar los recursos técnicos necesarios, como los equipos de protección individual adecuados, reforzar la información y formación también es importante, en especial en aquellos colectivos no familiarizados con la exposición al riesgo de COVID. Los trabajadores mejor informados sobre el desarrollo de la pandemia y con más datos actualizados sobre protocolos y tendencias tienen menos malestar psicológico.

Por último, la formación a mandos para una mejor gestión de los equipos también es crucial para que mejoren sus dotes de liderazgo a la hora de informar a sus equipos, escucharlos, distribuir las tareas equitativamente, justificar sus decisiones o dar reconocimiento a sus equipos.

Más allá de las intervenciones propuestas, será preciso reflexionar sobre el modelo y la organización de los sistemas de salud en el ámbito de la atención primaria, para avanzar en el establecimiento de organizaciones más saludables. El papel de los servicios de prevención de riesgos laborales es, en este sentido, decisivo para sensibilizar a las propias organizaciones sanitarias sobre la necesidad de priorizar en la medida de lo posible la gestión de los riesgos psicosociales.


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