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Miguel Lozano, apneista profesional: "Al combinar la respiración, la relajación y el agua, la apnea se convierte en una técnica muy potente a nivel mental"
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Entrevista
Miguel Lozano, apneista profesional: "Al combinar la respiración, la relajación y el agua, la apnea se convierte en una técnica muy potente a nivel mental"
01/03/2022
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Miguel Lozano
Apneista profesional

Miguel Lozano Grande nació en 1979 en Montgat (Barcelona), al lado del mar Mediterráneo. Precisamente ha sido el mar lo que ha marcado su carrera deportiva desde muy joven. Aficionado al buceo, a la pesca submarina y a la natación, practicó todas las disciplinas que tuvieran el mar como protagonista, hasta que tuvo un primer encuentro con la apnea deportiva, momento que cambiaría definitivamente su vida, pasando de la afición a la profesionalización.

Especializado en las modalidades de profundidad, en 2015 se proclamó doble subcampeón del mundo en dos de las tres disciplinas de profundidad (peso constante sin aletas e inmersión libre) del Campeonato del Mundo AIDA de profundidad (Chipre). Por otro lado, el 30 de mayo de 2016 se sumergió hasta los -122 metros de profundidad en inmersión libre durante el campeonato Caribean Cup en Roatán (Honduras), un logro que en la actualidad lo sitúa como la segunda persona más profunda del mundo en esta disciplina, a tan solo 2 m del actual récord mundial (-124 m). También ha sido el primer español en llegar a la cota de -100 m en la modalidad de peso constante (aleteando) y -76 m sin aletas.

Con la apnea como modus vivendi, Miguel Lozano es instructor de los cuatro organismos que dirigen tanto la formación como la organización de eventos y competiciones internacionales de apnea (AIDA, SSI, AA y CMAS), y el único español formador de instructores de las organizaciones Internacionales AIDA y SSI. Asimismo, forma parte del staff de instructores internacionales de Umberto Pelizzari y su escuela Apnea Academy.


¿De dónde viene tu pasión?

Mi pasión viene desde pequeño. Soy de Montgat, un pueblo costero de la provincia de Barcelona, y siempre he tenido mucha relación con el mar. Siempre iba con la máscara y el tubo para bucear, sentía mucha curiosidad por los animales marinos y siempre buscaba pulpos debajo de las rocas.

Me hice mayor y estudié marketing. Trabajé en una consultora durante un par de años, pero siempre lo combinaba con viajes durante periodos largos por placer. Estuve viajando muchos años fuera de España para redescubrir aquello que más me gustaba. Fue sobre todo en Asia, donde pasaba gran parte de mi tiempo en el agua, cuando vi lo que me gustaba realmente, y decidí enfocar todas mis energías en seguir ese camino.

También fue una buena excusa el hecho de poder formarme como apneista y como formador, para poder seguir viajando y trabajar de lo que realmente me gustaba.


¿En qué consiste la práctica de la apnea deportiva?

La apnea es un deporte en que el objetivo es, o aguantar el máximo tiempo bajo el agua con una sola bocanada de aire, o realizar el mayor recorrido horizontal en piscina y la máxima profundidad en el mar. En mi caso, me he especializado en la tercera disciplina, que se divide en peso constante con aletas, peso constante sin aletas e inmersión libre.

El objetivo en profundidad no es el tiempo, sino la máxima profundidad con una sola bocanada de aire. Esto implica muchos aspectos mentales, técnicos, fisiológicos y adaptativos que se deben entrenar para lograr descender y someternos a grandes presiones.


Parece una práctica de riesgo. ¿Cuáles son los peligros asociados a este deporte?

Se trata de un deporte muy seguro, pero en general tiene una connotación negativa directa porque, si te ahogas, mueres. En realidad, se trata de una actividad milenaria habitual en pescadores recolectores, que lo practicaban de forma instintiva.

La apnea se practica de manera deportiva desde hace 50 años, y los accidentes a nivel mundial son prácticamente nulos. Hay muy poca estadística de accidentes y, si la hay, acostumbran a ser de la disciplina llamada No limits, que consiste en bajar con un lastre y subir con un globo, para así poder bajar aún a más profundidad, más de lo que se puede subir por nuestros propios medios.

A veces también hay accidentes de pesca submarina o gente práctica de esnórquel, asociándolos erróneamente a la apnea deportiva.

En referencia a los riesgos asociados, aunque están muy controlados por los protocolos, destacan principalmente:

  • Edema pulmonar, por la profundidad y la presión. En la apnea recreativa es prácticamente inexistente, pero sí en la de gran profundidad. Para ello, es necesario tener la flexibilidad diafragmática, intercostal y pulmonar entrenada.
  • Síncope por hipoxia, es decir, cuando se pierde el conocimiento por falta de oxígeno. En este caso, la fisiología está de nuestra parte: sabemos que a mucha profundidad hay mucha presión y la presión parcial de oxígeno en sangre aumenta, por lo que es muy difícil perder el conocimiento. Sin embargo, al subir se revierte y en los últimos 10 metros, que es cuando más cambio de presión, la presión parcial de oxígeno cae a la mitad. Es en este momento cuando podría producirse el llamado ‘síncope de aguas poco profundas’, pero nos ayudan los protocolos de seguridad establecidos.
  • Trauma de oído medio, al no compensar correctamente, con posible perforación del tímpano.

En mi carrera, he perdido el conocimiento 4 veces, pero a la vista está que los protocolos, que deben seguirse siempre, funcionan.


¿Qué medidas de seguridad se adoptan para asegurar al máximo que nada de esto pueda ocurrir?

Vamos unidos a un cabo guía o ligner, un brazalete con un cable de acero unido con un mosquetón al cabo de profundidad, que llega hasta arriba y está unido a un sistema de contrapesos. Arriba, en el barco, hay un sonar que sigue al apneista e informa de su profundidad, con varios protocolos que controlan su tiempo debajo del agua. Si el apneista está más tiempo de lo normal a una cierta profundidad, significa que hay un problema, por lo que se activa el sistema de contrapesos y sube.

También hay drones subacuáticos que nos siguen en la profundidad para que, desde la superficie, puedan ver en vivo que está ocurriendo y, en caso de que haya algún problema, se pueda activar el sistema de contrapesos.

Ya no hay buzos a mucha profundidad, porque no pueden hacer mucho y el riesgo lo corren tanto ellos como nosotros. Lo que si hay son apneistas profundos de seguridad, que bajan entre 40 y 50 metros con scooters y suben a nuestro lado para asistirnos si, por ejemplo, sucede el síncope de aguas poco profundas.

Sea como sea, la principal medida de seguridad es uno mismo, con entrenamiento, repetición, conociéndose a uno mismo y saber leer todas las situaciones para tomar las medidas adecuadas.



¿Qué tipos de respiración utilizáis en la apnea?

En la apnea empleamos la respiración de relajación. Con la intención de inducir a la relajación, intentamos bajar mucho el ritmo cardíaco con una respiración que implique muy poca musculatura respiratoria. Sería el tipo de respiración que realizamos cuando vamos a dormir.

Después, cuando ya buscamos llenar los pulmones al máximo posible para ir a la máxima profundidad, realizamos la respiración completa o de llenado completo, dividida en diafragmática, torácica y clavicular. Para conseguir llenar los pulmones al máximo, utilizamos la técnica llamada carpa, que consiste en realizar una insuflación con la boca y, con la lengua, impulsar aire a los pulmones para introducir más aire a presión.

Por último, encontramos la respiración de recuperación, con la que, al salir a la superficie, hacemos una exhalación pasiva, una inspiración forzada y aguantamos uno o dos segundos la respiración. Esta técnica es necesaria porque generamos presión pulmonar, lo que facilita que el gradiente aumente y llegue mejor el oxígeno al cerebro.


Dicen que la relajación física y mental es crucial para esta práctica. ¿Cómo debe prepararse uno antes de la inmersión?

Hay protocolos y rutinas que aportan tranquilidad mental. La respiración es la que más ayuda a mantenernos los más relajados posibles, pero hay otro tipo de técnicas, como la visualización o el entrenamiento autógeno, que ayudan a mantenernos ecuánimes y que no aumente nuestra actividad fisiológica.

Y es que cuando cualquier persona se enfrenta a un momento de estrés emocional, instintivamente el cerebro se pone en alerta, lo que provoca un aumento del ritmo cardíaco, producción adrenalina, etc., y eso es todo lo contrario que buscamos. El objetivo final es consumir lo mínimo posible.

Así, por un lado, el entrenamiento nos da la capacidad para racionalizar las emociones y, por otro, otras técnicas nos ayudan a centrarnos en lo realmente importante, como la flotabilidad, las temperaturas, las densidades, los olores o los sonidos, para dejar de lado miedos como, por ejemplo, la muerte.


Llamas a la apnea 'meditación acuática'. ¿Es un deporte antiestrés? ¿Puede ayudarnos a alcanzar estados de mayor relajación?

Hoy en día está muy de moda la meditación o el yoga, pero no todo el mundo es capaz de llegar a altos estados de relajación a través de estas técnicas. En cambio, el agua es un elemento que induce mucho más rápido a la relajación y a la evasión mental. En primer lugar, porque generalmente el agua se asocia a algo positivo y, en segundo lugar, porque no hay gravedad y flotamos, lo que nos permite relajar fácilmente todos los músculos.

Soy un defensor de la apnea como terapia, como una técnica de relajación y de gestión de las emociones y del estrés, así como también de gestión del riesgo. Así, para personas trabajadoras que se encuentran con situaciones de estrés continuado, la apnea, al combinar la respiración, la relajación y el agua, se convierte en una técnica muy potente a nivel mental.


Entonces… ¿esta preparación puede extrapolarse en el entorno laboral?

Sí. Además de la práctica de la apnea deportiva, también centro mi actividad en empresas, no solo con temas de gestión emocional, sino también a través de dinámicas de grupo o team buildings.

Ayudamos a cualquier rango corporativo, para dar herramientas que puedan servir en la mejora del rendimiento, la eficiencia, el trabajo en equipo o la motivación.

Algunos de los temas de la práctica de la apnea que pueden extrapolarse son, por ejemplo, aprender a poner por delante el equipo, es decir, relegar el ego para el bien común. O también la gestión de las emociones mediante la respiración, que puede ayudar a la toma de decisiones. A veces somos demasiado instintivos, y la reflexión y el tiempo para respirar nos pueden ayudar a tomar decisiones más racionales.

En definitiva, no cabe duda de que estas habilidades pueden ser de gran utilidad en el entorno laboral.


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Miguel Lozano
Apneista profesional

Miguel Lozano Grande nació en 1979 en Montgat (Barcelona), al lado del mar Mediterráneo. Precisamente ha sido el mar lo que ha marcado su carrera deportiva desde muy joven. Aficionado al buceo, a la pesca submarina y a la natación, practicó todas las disciplinas que tuvieran el mar como protagonista, hasta que tuvo un primer encuentro con la apnea deportiva, momento que cambiaría definitivamente su vida, pasando de la afición a la profesionalización.

Especializado en las modalidades de profundidad, en 2015 se proclamó doble subcampeón del mundo en dos de las tres disciplinas de profundidad (peso constante sin aletas e inmersión libre) del Campeonato del Mundo AIDA de profundidad (Chipre). Por otro lado, el 30 de mayo de 2016 se sumergió hasta los -122 metros de profundidad en inmersión libre durante el campeonato Caribean Cup en Roatán (Honduras), un logro que en la actualidad lo sitúa como la segunda persona más profunda del mundo en esta disciplina, a tan solo 2 m del actual récord mundial (-124 m). También ha sido el primer español en llegar a la cota de -100 m en la modalidad de peso constante (aleteando) y -76 m sin aletas.

Con la apnea como modus vivendi, Miguel Lozano es instructor de los cuatro organismos que dirigen tanto la formación como la organización de eventos y competiciones internacionales de apnea (AIDA, SSI, AA y CMAS), y el único español formador de instructores de las organizaciones Internacionales AIDA y SSI. Asimismo, forma parte del staff de instructores internacionales de Umberto Pelizzari y su escuela Apnea Academy.

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