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Josep Ginesta, secretario general de PIMEC: "Nuestra tarea es especialmente relevante porque podemos ofrecer acciones de sensibilización, formación y servicios adaptados a empresas con recursos humanos y técnicos más limitados"
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Entrevista
Josep Ginesta, secretario general de PIMEC: "Nuestra tarea es especialmente relevante porque podemos ofrecer acciones de sensibilización, formación y servicios adaptados a empresas con recursos humanos y técnicos más limitados"
19/05/2022
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Josep Ginesta i Vicente
secretario general de PIMEC

Josep Ginesta i Vicente es diplomado en Relaciones Laborales por la Universidad Ramon Llull (URL) y grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos por la Universidad Francisco de Vitoria (UFV). También ha cursado un posgrado en Derecho Procesal en la URL y un máster en Negociación e Influencia en la Universidad de California - Berkeley.

En el ámbito laboral, fue director del Área Laboral, de Organización y Personas en Gesdocument (Grup Cuatrecasas). Anteriormente había ejercido cargos relacionados con la gestión de personas y el trabajo en empresas como RibéSalat o en la Universitat Oberta de Catalunya, con una amplia experiencia en la negociación colectiva y de conflictos laborales también a nivel internacional.

Compatibiliza su actividad profesional con la docencia. En el ámbito académico, es profesor en la OBS Business School y en la Universidad Politécnica de Catalunya, en materias como la gestión de conflictos, negociación y gestión de personas en las organizaciones. Asimismo, ha sido profesor en materia de relaciones laborales, derecho del trabajo y de la seguridad social en la URL.

Entre enero de 2016 y noviembre de 2020 fue secretario general de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat de Catalunya, significándose especialmente en la mediación en conflictos laborales y análisis del comportamiento del mercado de trabajo, así como en el despliegue de las políticas activas de empleo y de la renta garantizada de ciudadanía, entre otros.

Desde marzo de 2021 es secretario general de PIMEC, Confederación Patronal de la Pequeña y Mediana Empresa de Catalunya, organización empresarial que aglutina a más de 140.000 empresas con presencia en Catalunya, España, y también miembro de SME United, la patronal europea de las Mypymes.

Josep Ginesta, secretario general de PIMEC


¿Qué es PIMEC? ¿Cuál es vuestro ámbito de actuación?

PIMEC es la patronal que representa y defiende los intereses de las pymes y los autónomos de Cataluña como agente social y económico, por su condición de organización empresarial más representativa. Lo hace a través de la representación de las empresas en los espacios de diálogo social y concertación, participando en más de 640 mesas y comisiones de trabajo con las administraciones públicas y otros agentes sociales más representativos. Además, regularmente emite opiniones sobre iniciativas legislativas y políticas públicas y hace propuestas en función de las necesidades y los retos que tienen por delante las pymes y las personas autónomas, mediante la realización de análisis, estudios y la dinamización de sus asociados en 31 órganos de gobierno y gestión de la entidad, donde interactúan 580 personas empresarias formando parte de las ejecutivas de dichos órganos.

Desarrolla su labor en Cataluña a todos los niveles (local, comarcal y autonómico), así como en el conjunto de España y Europa, donde tiene una delegación-oficina permanente en Bruselas, con el objetivo de sensibilizar y trabajar para que la política económica esté pensada para favorecer el desarrollo y la competitividad de las micro, pequeñas y medianas empresas, velando por sus intereses y efectuando acciones en defensa de los intereses del mundo empresarial en todos aquellos ámbitos en los que así se requiere.


¿Ofrecéis algún tipo de servicio a vuestras empresas asociadas en materia de PRL? ¿Cuáles?

Por nuestra condición de participante en el diálogo social en Catalunya, y como miembros del Consejo de Relaciones Laborales de Catalunya, participamos activamente en la negociación y definición de las políticas públicas y, entre ellas, las relativas a los acuerdos sociales en materia de seguridad y salud en el trabajo. En concreto, hemos formado parte de la negociación y concertación de la Estrategia Catalana de Seguridad y Salud en el trabajo 2021-2026, y asumimos con ello su despliegue efectivo con sensibilización y acompañamiento de las empresas en dicha materia, entre la que se encuentra, por supuesto, la prevención de riesgos.

Por otro lado, por la naturaleza de nuestra organización y el colectivo al que representamos, ofrecemos asesoramiento en materia preventiva a pymes y personas trabajadoras autónomas asociadas. También organizamos jornadas en la materia y, últimamente, por ejemplo, sobre desconexión digital. Igualmente, ofrecemos formaciones en prevención de riesgos, así como formaciones para diseñar unas políticas de empresa enfocadas a la seguridad y salud en el trabajo, todas ellas pensadas y adaptadas con el objetivo de que las micro y personas trabajadoras autónomas accedan a los recursos y conocimientos de los aspectos legales en materia preventiva y de facilitarles las herramientas necesarias.

Adicionalmente, desde PIMEC también llevamos a cabo campañas específicas atendiendo a las circunstancias concurrentes. Podemos destacar la iniciativa "PIMEC Covid free", puesta en marcha con la colaboración del Departamento de Empresa y Trabajo de la Generalitat de Catalunya, que consistió en llevar a los centros de trabajo, polígonos y zonas de concentración laboral de Catalunya los test rápidos de antígenos para reactivar la actividad económica tras el confinamiento y facilitar a las empresas y personas trabajadoras autónomas EPI como termómetros y mascarillas, con el objetivo de minimizar en lo posible el riesgo de contagio en los centros de trabajo.


¿Qué tipos de empresas son las que más demandan vuestros servicios en materia de prevención de riesgos laborales (PRL)? ¿Cuáles suelen ser los servicios que más solicitan?

Las empresas que más demandan servicios en materia de PRL son empresas con unas dimensiones reducidas de entre 10 y 50 trabajadores, que suelen disponer de unos recursos humanos y técnicos más limitados, y que están realmente necesitadas de acciones de asesoramiento y soporte técnico individualizado en materia preventiva, siendo estos los servicios más recurrentes. En este ámbito, es especialmente relevante nuestra tarea, porque podemos ofrecer acciones de sensibilización, formación y servicios adaptados a un tipo de empresa con mayores dificultades para acceder a ellos.


Con la mirada puesta en el futuro, ¿cuáles son los principales retos y necesidades que deberán afrontar las pymes en Catalunya en materia de PRL durante los próximos 5 años?

Las pymes deben afrontar el impacto en materia de seguridad y salud laboral de factores tales como la digitalización, las nuevas formas de organización del trabajo y, en general, de los cambios en el marco de relaciones laborales. Es por ello por lo que necesitan de acciones preventivas especialmente diseñadas atendiendo a sus necesidades y particularidades. La recuperación de la actividad en la era pos-covid y el avance del e-trabajo o el teletrabajo nos permitirá dar el impulso imprescindible a la prevención de riesgos vinculados al trabajo con uso intensivo de nuevas tecnologías, en especial en relación con los riesgos psicosociales. Pero también se vislumbran nuevos retos en materia de salud emocional que se han puesto más de manifiesto durante la pandemia.


En relación con la pandemia de la COVID-19, ¿qué balance haces de las actuaciones llevadas a cabo por la administración estatal y catalana? ¿Cómo consideras que han impactado estas medidas en las pymes? Las pymes no lo han tenido nada fácil durante esta época. ¿Cómo consideras que han recibido estas medidas?

Las ayudas directas y puntuales no han sido suficientes. Se han impuesto obligaciones a las empresas cuando no existían ni tan siquiera elementos de protección individual para cumplirlas y, cuando han aparecido, han sido a unos costes adicionales a menudo elevados. La COVID-19 no salió de un centro de trabajo y, sin embargo, se han impuesto obligaciones a las empresas como si de un riesgo laboral se tratara.

Por otro lado, la paralización o limitaciones de actividad no fueron compensadas adecuadamente en ningún momento, limitándose a subvenciones parciales para las empresas que no han alcanzado las cuantiosas pérdidas que sufrieron. Ello nos deja un tejido productivo dañado, endeudado, con dificultades de inversión pero, por supuesto, resiliente. Especialmente en las Mypymes, que han demostrado estar a la altura de sus obligaciones convirtiendo los centros de trabajo y actividades económicas en zonas de muy bajo riesgo de contagio en una verdadera demostración del compromiso de nuestras empresas. Hasta el punto de que se ha puesto de relieve que actividad y salud eran posibles, y que, a sensu contrario, el cierre de algunas actividades era contraproducente.

Por otro lado, será fundamental el reparto y la buena gestión de los fondos europeos Next Generation EU. Creemos que las principales beneficiarias deberían ser las Mypymes, pues son el motor de la economía y un eslabón clave en la cadena del empleo, la riqueza y la competitividad de nuestro país. Estos fondos, para que no generen más endeudamiento empresarial, deberían otorgarse en forma de subvención directa y descartar los proyectos de empresas que no cumplan con los plazos legales, de modo que se penalice la morosidad. Además, considero que es necesario que recaigan en proyectos que son estratégicos para nuestra economía, como los que promueven la sostenibilidad e impulsan la digitalización o la innovación.

Además, urgen otras medidas y la solución de algunos problemas estructurales, que son reclamaciones históricas de las Mypymes, como una fiscalidad específica y progresiva –justa–, un fácil acceso de estas a la compra pública, a energía asequible, un régimen sancionador de la morosidad, acciones para atraer talento e inversiones, ayudas a la digitalización, la sostenibilidad y la innovación, un equilibrio entre la oferta y la demanda formativa, etc., pero, sobre todo, urge la implementación de políticas para que las pymes crezcan en dimensión.

En materia energética, urgen medidas para la fijación justa de precios que eviten las rentas excesivas que el sistema de precios produce en las compañías energéticas, que obtienen cuantiosos beneficios por comercializar energía producida a costes muy inferiores, lo que, por otro lado, y ahí está el problema, genera un gran impacto negativo en la competitividad de nuestras empresas, y por ello, de nuestra economía.


¿Qué tipo de colaboraciones realizáis con la administración pública catalana?

En PIMEC defendemos la colaboración público-privada como una herramienta fundamental para lograr los objetivos económicos y empresariales, solucionar los problemas de las empresas y ayudarlas a afrontar los retos de futuro. Por eso, trabajamos estrechamente con la administración pública catalana, en el ámbito del diálogo social y la concertación, en mesas de trabajo y comisiones relacionadas con todos aquellos temas que interesen o afecten a la actividad empresarial y económica.

Además, hacemos un seguimiento exhaustivo de la actividad política con el objetivo de mejorar las leyes u otras medidas y haciendo propuestas de manera activa. Nuestro compromiso se expresa con esa participación en 640 espacios de participación autonómica, local e internacional.


¿En qué nuevos proyectos/herramientas estáis trabajando en materia de PRL?

Actualmente, estamos trabajando en una herramienta interactiva y dinámica que permita llevar a cabo una evaluación del estado de la situación inicial de las pymes en materia de seguridad y salud laboral, y que tenga como resultado un diagnóstico y plan de acción con las medidas preventivas a implementar.

Esta herramienta se basará en el cuestionario de autoevaluación "Preventpime-Empresa promotora de la salud", diseñado para facilitar la detección e identificación de las necesidades preventivas concretas, y pretende constituir una herramienta de digitalización de las políticas de seguridad y salud laboral de las pymes.


Hará unos 10 años, en tu etapa en la UOC, os convertisteis en una de las empresas pioneras en Catalunya en el impulso del teletrabajo. ¿Cómo analizas el cambio de paradigma provocado por la pandemia de la COVID-19?

Fue un privilegio participar en ese gran proyecto tan innovador como imprescindible. Sin embargo, la verdad es que no hemos progresado como sociedad con el potencial que nos aporta el trabajo en asincronía de tiempo y sin desplazamientos.

Ese gran instrumento que es el e-trabajo, que, más allá de seguir siendo un beneficio social en muchas empresas, es una nueva forma de organizar y planificar el trabajo en las empresas, y probablemente no hemos progresado demasiado porque ha faltado la parte esencial: la adecuada planificación del teletrabajo clásico (esporádico, ocasional, poco estructurado) de forma que evolucione hacia un e-trabajo orientado al trabajo del futuro (habitual, estructurado, y muy bien planificado).

Lejos de las proclamas que hicimos al inicio de la pandemia de que el teletrabajo había venido para quedarse, estamos lejos de la media europea en trabajo habitual y ocasional en el domicilio, y progresivamente vamos reduciendo los indicadores de su uso. En comparación con los datos de marzo de 2020, hemos reducido el trabajo en el domicilio habitual y, si bien hemos aumentado el ocasional, no se ha hecho con la intensidad esperada. Desde mi punto de vista, la razón está en esa falta de perspectiva que hemos tenido de que el teletrabajo debe planificarse, organizarse, prepararse adecuadamente como una nueva fórmula organizativa, evaluando, además, la competitividad y los ahorros que genera.

Debemos recuperar el espíritu de cooperación que tuvimos al inicio de la pandemia para organizar un sistema de trabajo que es bueno para las personas, porque las aproxima a su barrio, pueblo o ciudad y les evita desplazamientos absurdos. También es bueno para las empresas, porque organizado adecuadamente genera eficiencias y ahorro (y productividades altas). Y también es bueno para la sociedad, porque evitar desplazamientos nos permite hacer ahorro energético y reducir nuestras emisiones, que es un reto imprescindible en el corto plazo.

Tenemos, pues, mucho trabajo por delante, retos, pero también muchas ganas de afrontarlos desde nuestra organización.


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Josep Ginesta i Vicente
secretario general de PIMEC

Josep Ginesta i Vicente es diplomado en Relaciones Laborales por la Universidad Ramon Llull (URL) y grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos por la Universidad Francisco de Vitoria (UFV). También ha cursado un posgrado en Derecho Procesal en la URL y un máster en Negociación e Influencia en la Universidad de California - Berkeley.

En el ámbito laboral, fue director del Área Laboral, de Organización y Personas en Gesdocument (Grup Cuatrecasas). Anteriormente había ejercido cargos relacionados con la gestión de personas y el trabajo en empresas como RibéSalat o en la Universitat Oberta de Catalunya, con una amplia experiencia en la negociación colectiva y de conflictos laborales también a nivel internacional.

Compatibiliza su actividad profesional con la docencia. En el ámbito académico, es profesor en la OBS Business School y en la Universidad Politécnica de Catalunya, en materias como la gestión de conflictos, negociación y gestión de personas en las organizaciones. Asimismo, ha sido profesor en materia de relaciones laborales, derecho del trabajo y de la seguridad social en la URL.

Entre enero de 2016 y noviembre de 2020 fue secretario general de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat de Catalunya, significándose especialmente en la mediación en conflictos laborales y análisis del comportamiento del mercado de trabajo, así como en el despliegue de las políticas activas de empleo y de la renta garantizada de ciudadanía, entre otros.

Desde marzo de 2021 es secretario general de PIMEC, Confederación Patronal de la Pequeña y Mediana Empresa de Catalunya, organización empresarial que aglutina a más de 140.000 empresas con presencia en Catalunya, España, y también miembro de SME United, la patronal europea de las Mypymes.

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Josep Ginesta, secretario general de PIMEC: "Nuestra tarea es especialmente relevante porque podemos ofrecer acciones de sensibilización, formación y servicios adaptados a empresas con recursos humanos y técnicos más limitados"
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¿Qué es PIMEC? ¿Cuál es vuestro ámbito de actuación?

PIMEC es la patronal que representa y defiende los intereses de las pymes y los autónomos de Cataluña como agente social y económico, por su condición de organización empresarial más representativa. Lo hace a través de la representación de las empresas en los espacios de diálogo social y concertación, participando en más de 640 mesas y comisiones de trabajo con las administraciones públicas y otros agentes sociales más representativos. Además, regularmente emite opiniones sobre iniciativas legislativas y políticas públicas y hace propuestas en función de las necesidades y los retos que tienen por delante las pymes y las personas autónomas, mediante la realización de análisis, estudios y la dinamización de sus asociados en 31 órganos de gobierno y gestión de la entidad, donde interactúan 580 personas empresarias formando parte de las ejecutivas de dichos órganos.

Desarrolla su labor en Cataluña a todos los niveles (local, comarcal y autonómico), así como en el conjunto de España y Europa, donde tiene una delegación-oficina permanente en Bruselas, con el objetivo de sensibilizar y trabajar para que la política económica esté pensada para favorecer el desarrollo y la competitividad de las micro, pequeñas y medianas empresas, velando por sus intereses y efectuando acciones en defensa de los intereses del mundo empresarial en todos aquellos ámbitos en los que así se requiere.


¿Ofrecéis algún tipo de servicio a vuestras empresas asociadas en materia de PRL? ¿Cuáles?

Por nuestra condición de participante en el diálogo social en Catalunya, y como miembros del Consejo de Relaciones Laborales de Catalunya, participamos activamente en la negociación y definición de las políticas públicas y, entre ellas, las relativas a los acuerdos sociales en materia de seguridad y salud en el trabajo. En concreto, hemos formado parte de la negociación y concertación de la Estrategia Catalana de Seguridad y Salud en el trabajo 2021-2026, y asumimos con ello su despliegue efectivo con sensibilización y acompañamiento de las empresas en dicha materia, entre la que se encuentra, por supuesto, la prevención de riesgos.

Por otro lado, por la naturaleza de nuestra organización y el colectivo al que representamos, ofrecemos asesoramiento en materia preventiva a pymes y personas trabajadoras autónomas asociadas. También organizamos jornadas en la materia y, últimamente, por ejemplo, sobre desconexión digital. Igualmente, ofrecemos formaciones en prevención de riesgos, así como formaciones para diseñar unas políticas de empresa enfocadas a la seguridad y salud en el trabajo, todas ellas pensadas y adaptadas con el objetivo de que las micro y personas trabajadoras autónomas accedan a los recursos y conocimientos de los aspectos legales en materia preventiva y de facilitarles las herramientas necesarias.

Adicionalmente, desde PIMEC también llevamos a cabo campañas específicas atendiendo a las circunstancias concurrentes. Podemos destacar la iniciativa "PIMEC Covid free", puesta en marcha con la colaboración del Departamento de Empresa y Trabajo de la Generalitat de Catalunya, que consistió en llevar a los centros de trabajo, polígonos y zonas de concentración laboral de Catalunya los test rápidos de antígenos para reactivar la actividad económica tras el confinamiento y facilitar a las empresas y personas trabajadoras autónomas EPI como termómetros y mascarillas, con el objetivo de minimizar en lo posible el riesgo de contagio en los centros de trabajo.


¿Qué tipos de empresas son las que más demandan vuestros servicios en materia de prevención de riesgos laborales (PRL)? ¿Cuáles suelen ser los servicios que más solicitan?

Las empresas que más demandan servicios en materia de PRL son empresas con unas dimensiones reducidas de entre 10 y 50 trabajadores, que suelen disponer de unos recursos humanos y técnicos más limitados, y que están realmente necesitadas de acciones de asesoramiento y soporte técnico individualizado en materia preventiva, siendo estos los servicios más recurrentes. En este ámbito, es especialmente relevante nuestra tarea, porque podemos ofrecer acciones de sensibilización, formación y servicios adaptados a un tipo de empresa con mayores dificultades para acceder a ellos.


Con la mirada puesta en el futuro, ¿cuáles son los principales retos y necesidades que deberán afrontar las pymes en Catalunya en materia de PRL durante los próximos 5 años?

Las pymes deben afrontar el impacto en materia de seguridad y salud laboral de factores tales como la digitalización, las nuevas formas de organización del trabajo y, en general, de los cambios en el marco de relaciones laborales. Es por ello por lo que necesitan de acciones preventivas especialmente diseñadas atendiendo a sus necesidades y particularidades. La recuperación de la actividad en la era pos-covid y el avance del e-trabajo o el teletrabajo nos permitirá dar el impulso imprescindible a la prevención de riesgos vinculados al trabajo con uso intensivo de nuevas tecnologías, en especial en relación con los riesgos psicosociales. Pero también se vislumbran nuevos retos en materia de salud emocional que se han puesto más de manifiesto durante la pandemia.


En relación con la pandemia de la COVID-19, ¿qué balance haces de las actuaciones llevadas a cabo por la administración estatal y catalana? ¿Cómo consideras que han impactado estas medidas en las pymes? Las pymes no lo han tenido nada fácil durante esta época. ¿Cómo consideras que han recibido estas medidas?

Las ayudas directas y puntuales no han sido suficientes. Se han impuesto obligaciones a las empresas cuando no existían ni tan siquiera elementos de protección individual para cumplirlas y, cuando han aparecido, han sido a unos costes adicionales a menudo elevados. La COVID-19 no salió de un centro de trabajo y, sin embargo, se han impuesto obligaciones a las empresas como si de un riesgo laboral se tratara.

Por otro lado, la paralización o limitaciones de actividad no fueron compensadas adecuadamente en ningún momento, limitándose a subvenciones parciales para las empresas que no han alcanzado las cuantiosas pérdidas que sufrieron. Ello nos deja un tejido productivo dañado, endeudado, con dificultades de inversión pero, por supuesto, resiliente. Especialmente en las Mypymes, que han demostrado estar a la altura de sus obligaciones convirtiendo los centros de trabajo y actividades económicas en zonas de muy bajo riesgo de contagio en una verdadera demostración del compromiso de nuestras empresas. Hasta el punto de que se ha puesto de relieve que actividad y salud eran posibles, y que, a sensu contrario, el cierre de algunas actividades era contraproducente.

Por otro lado, será fundamental el reparto y la buena gestión de los fondos europeos Next Generation EU. Creemos que las principales beneficiarias deberían ser las Mypymes, pues son el motor de la economía y un eslabón clave en la cadena del empleo, la riqueza y la competitividad de nuestro país. Estos fondos, para que no generen más endeudamiento empresarial, deberían otorgarse en forma de subvención directa y descartar los proyectos de empresas que no cumplan con los plazos legales, de modo que se penalice la morosidad. Además, considero que es necesario que recaigan en proyectos que son estratégicos para nuestra economía, como los que promueven la sostenibilidad e impulsan la digitalización o la innovación.

Además, urgen otras medidas y la solución de algunos problemas estructurales, que son reclamaciones históricas de las Mypymes, como una fiscalidad específica y progresiva –justa–, un fácil acceso de estas a la compra pública, a energía asequible, un régimen sancionador de la morosidad, acciones para atraer talento e inversiones, ayudas a la digitalización, la sostenibilidad y la innovación, un equilibrio entre la oferta y la demanda formativa, etc., pero, sobre todo, urge la implementación de políticas para que las pymes crezcan en dimensión.

En materia energética, urgen medidas para la fijación justa de precios que eviten las rentas excesivas que el sistema de precios produce en las compañías energéticas, que obtienen cuantiosos beneficios por comercializar energía producida a costes muy inferiores, lo que, por otro lado, y ahí está el problema, genera un gran impacto negativo en la competitividad de nuestras empresas, y por ello, de nuestra economía.


¿Qué tipo de colaboraciones realizáis con la administración pública catalana?

En PIMEC defendemos la colaboración público-privada como una herramienta fundamental para lograr los objetivos económicos y empresariales, solucionar los problemas de las empresas y ayudarlas a afrontar los retos de futuro. Por eso, trabajamos estrechamente con la administración pública catalana, en el ámbito del diálogo social y la concertación, en mesas de trabajo y comisiones relacionadas con todos aquellos temas que interesen o afecten a la actividad empresarial y económica.

Además, hacemos un seguimiento exhaustivo de la actividad política con el objetivo de mejorar las leyes u otras medidas y haciendo propuestas de manera activa. Nuestro compromiso se expresa con esa participación en 640 espacios de participación autonómica, local e internacional.


¿En qué nuevos proyectos/herramientas estáis trabajando en materia de PRL?

Actualmente, estamos trabajando en una herramienta interactiva y dinámica que permita llevar a cabo una evaluación del estado de la situación inicial de las pymes en materia de seguridad y salud laboral, y que tenga como resultado un diagnóstico y plan de acción con las medidas preventivas a implementar.

Esta herramienta se basará en el cuestionario de autoevaluación "Preventpime-Empresa promotora de la salud", diseñado para facilitar la detección e identificación de las necesidades preventivas concretas, y pretende constituir una herramienta de digitalización de las políticas de seguridad y salud laboral de las pymes.


Hará unos 10 años, en tu etapa en la UOC, os convertisteis en una de las empresas pioneras en Catalunya en el impulso del teletrabajo. ¿Cómo analizas el cambio de paradigma provocado por la pandemia de la COVID-19?

Fue un privilegio participar en ese gran proyecto tan innovador como imprescindible. Sin embargo, la verdad es que no hemos progresado como sociedad con el potencial que nos aporta el trabajo en asincronía de tiempo y sin desplazamientos.

Ese gran instrumento que es el e-trabajo, que, más allá de seguir siendo un beneficio social en muchas empresas, es una nueva forma de organizar y planificar el trabajo en las empresas, y probablemente no hemos progresado demasiado porque ha faltado la parte esencial: la adecuada planificación del teletrabajo clásico (esporádico, ocasional, poco estructurado) de forma que evolucione hacia un e-trabajo orientado al trabajo del futuro (habitual, estructurado, y muy bien planificado).

Lejos de las proclamas que hicimos al inicio de la pandemia de que el teletrabajo había venido para quedarse, estamos lejos de la media europea en trabajo habitual y ocasional en el domicilio, y progresivamente vamos reduciendo los indicadores de su uso. En comparación con los datos de marzo de 2020, hemos reducido el trabajo en el domicilio habitual y, si bien hemos aumentado el ocasional, no se ha hecho con la intensidad esperada. Desde mi punto de vista, la razón está en esa falta de perspectiva que hemos tenido de que el teletrabajo debe planificarse, organizarse, prepararse adecuadamente como una nueva fórmula organizativa, evaluando, además, la competitividad y los ahorros que genera.

Debemos recuperar el espíritu de cooperación que tuvimos al inicio de la pandemia para organizar un sistema de trabajo que es bueno para las personas, porque las aproxima a su barrio, pueblo o ciudad y les evita desplazamientos absurdos. También es bueno para las empresas, porque organizado adecuadamente genera eficiencias y ahorro (y productividades altas). Y también es bueno para la sociedad, porque evitar desplazamientos nos permite hacer ahorro energético y reducir nuestras emisiones, que es un reto imprescindible en el corto plazo.

Tenemos, pues, mucho trabajo por delante, retos, pero también muchas ganas de afrontarlos desde nuestra organización.


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