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Promoción de la salud, la nueva prevención de riesgos laborales
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Promoción de la salud, la nueva prevención de riesgos laborales
Avatar autor Natàlia Gimferrer
Técnica en Promoción de la Salud de MC MUTUAL
19/04/2021
Promoción de la salud, la nueva prevención de riesgos laborales

Entendemos por prevención de riesgos laborales (PRL) aquellas medidas destinadas, no solamente a prevenir la aparición de la enfermedad mediante la reducción de los factores de riesgo, sino también a detener su avance y a reducir o atenuar sus consecuencias.


UN POCO DE HISTORIA

La PRL en España empezó a principios del siglo pasado, pero no fue hasta finales del mismo siglo, en el año 1995, que se aprobó la ley que a día de hoy sigue vigente: la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL).

Dicha ley trajo consigo un nuevo concepto de salud laboral enfocado a la detección de un riesgo potencial para la salud del trabajador y su posterior eliminación o control. Esto supuso notables cambios en las condiciones de trabajo, persiguiendo un objetivo determinado: prevenir la lesión en el puesto de trabajo durante las horas de trabajo. Todo ello ha ido tejiendo lo que conocemos como cultura preventiva, entendida como "La capacidad global que tiene una organización para garantizar el funcionamiento sostenido y eficaz de sus propios sistemas de normas en materia de salud y seguridad". Explicado de otra manera, es la tendencia a asumir un rol activo, por parte de toda la organización, en la prevención de errores con el fin de evitar accidentes o enfermedades. Esta cultura preventiva es, pues, una garantía de seguridad.


DE LA CULTURA PREVENTIVA A LA PROMOCIÓN DE LA SALUD

En el sigo XXI todas estas mejoras en el ámbito laboral ya están totalmente integradas en las nuevas generaciones de trabajadores activos hasta el punto de no concebir cómo antes se podía subir a un andamio sin protección. Con este nuevo escenario, nace la necesidad de dar un paso más allá, la cultura preventiva necesita renovarse, evolucionar. Las nuevas generaciones buscan en su lugar de trabajo mucho más que estar seguros, buscan un cuidado integral y global. Es en este momento cuando aparece el concepto de promoción de la salud en el trabajo (PST), que podemos definir como todas aquellas acciones destinadas a mejorar la salud y bienestar de los trabajadores en su puesto de trabajo y en la comunidad donde están ubicadas sus empresas. Un compromiso que, además, deben tener tanto los directivos como de los trabajadores.

Con el concepto promoción de la salud se da un paso más a la PRL llevada a cabo hasta ahora. La PST está totalmente integrada en las intervenciones de PRL, abriendo un nuevo espacio en este ámbito, un nuevo marco en el que la empresa actúa en todos los niveles, aportando seguridad, salud y bienestar en el trabajo, tanto dentro como fuera de él. Debe cuidarse al trabajador para que esté contento, sano, sea productivo y proactivo, y se quede en la empresa.


¿CÓMO EMPEZAR?

Cada vez son más las organizaciones que han dado un paso adelante dentro de la seguridad y salud laboral y que están implantando acciones de PST.

Crear un ámbito de trabajo seguro y saludable no tiene por qué ser tarea difícil. Cada empresa es única, de manera que el primer paso es determinar las intervenciones que concuerden con el nivel de compromiso de la empresa y con los recursos disponibles. Sin embargo, sí que hay unos pasos a seguir que nos aseguran que las acciones implantadas tienen un objetivo y unos beneficios tanto para el trabajador como para la empresa.


Análisis inicial, objetivos a alcanzar y acciones

Se debe empezar por un exhaustivo análisis de la situación inicial, ya sea mediante cuestionarios de salud, la memoria epidemiológica, a través de encuestas de clima, con informes de siniestralidad, etc. Lo importante es saber en qué punto se encuentra la empresa, conocer la realidad palpable de esta (en el artículo Indicadores de una empresa saludable podréis encontrar todos los indicadores disponibles y su detallada descripción).

Con estos datos, se podrá empezar a dar forma a los objetivos que se quieren alcanzar, es decir, lo que se quiere lograr en un tiempo determinado. Debemos tener en cuenta que, para crear objetivos que realmente hagan progresar a un programa de empresa saludable, es necesario que estén insertos en su realidad. De lo contrario, se vuelven ineficaces o difíciles de alcanzar. Es recomendable utilizar los objetivos SMART (inteligentes): qué quiero, cuánto (porcentaje que quiero aumentar o disminuir, por ejemplo), cómo lo voy a hacer, con qué medios o acciones y en cuánto tiempo.

 

 

Una vez que está claro el rumbo sobre el que se caminará, hay que determinar las acciones a llevar a cabo para alcanzar los objetivos establecidos. Para ello, debemos determinar cuáles son las mejores estrategias para llegar a los diferentes colectivos y qué actividades son las que más pueden impactar en ellos. En esta fase se abre el gran abanico de posibles acciones a realizar: cursos, talleres, copagos en gimnasios, servicio de nutrición, yoga, mindfulness, etc. La oferta es interminable.


Mejora continua del proceso

Una vez trazada toda la trayectoria del programa (indicadores, objetivos y acciones), debemos garantizar, como punto final, una mejora continua del proceso. Para ello, será importante hacer un seguimiento de los objetivos previstos, así como de todas las acciones implantadas. Para garantizar la eficacia y la mejora de nuestro programa saludable, es recomendable seguir el ciclo PDCA.

Y así, paso a paso, nuestra empresa cada vez es más saludable.


RECOMENDACIONES FINALES PARA IMPLANTAR PROGRAMAS DE PST

Siempre que quieran aplicarse programas de PST, la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) sugiere las siguientes recomendaciones:

  • No tiene sentido aplicar un programa de PST sin ofrecer al mismo tiempo un lugar de trabajo seguro y saludable. La PST se basa en una cultura saludable que, en primer lugar, requiere una adecuada gestión de los riesgos.
  • La PST va más allá de los requisitos legales, se basa en acciones voluntarias por ambas partes.
  • La PST solo puede tener éxito si se integra como un componente permanente en todos los procesos empresariales.
  • La PST exige el compromiso activo de ambas partes: la empresa, con la oferta de unas condiciones organizativas y medioambientales saludables, y los empleados, que deberán implicarse activamente en los programas.
  • El estilo de vida es cosa del trabajador. Es posible alentarle, pero jamás obligarle a modificar su comportamiento, salvo que resulte nocivo para otras personas.

La participación en actividades de PST es voluntaria, si bien debe tener en cuenta que adoptar un modo de vida saludable redunda sobre todo en el propio beneficio.

 

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