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Medidas preventivas frente a la COVID-19 en el entorno laboral. ¿Un reto para la voz?
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Medidas preventivas frente a la COVID-19 en el entorno laboral. ¿Un reto para la voz?
Jesús Guasch
Técnico superior en prevención de riesgos laborales. Ingeniero industrial
16/04/2021
Medidas preventivas frente a la COVID-19 en el entorno laboral. ¿Un reto para la voz?

Hoy, 16 de abril, se celebra el Día Mundial de la Voz, decretado por la Federación de Sociedades de Otorrinolaringología en 1999 con el objetivo de crear conciencia de la importancia que tiene la voz, así como los cuidados que se deben tener para evitar problemas relacionados con las cuerdas vocales.

El uso de la voz es un acto inadvertido hasta que se altera o causa molestias, momento en el que se toma conciencia de la importancia que tiene. Además de ser una herramienta más de expresión que permite comunicar y hacerse entender, la voz es también uno de los aspectos fundamentales para definir a las personas. Es única, en gran medida refleja la edad, la envergadura, el estilo de vida e incluso la personalidad, contribuyendo a lo que se piense de uno.

Determinadas medidas preventivas asociadas al contexto de COVID-19, como son el uso continuado de mascarillas en el entorno laboral y la distancia de seguridad, suponen un incremento en el esfuerzo vocal, tanto por ser ambas impedimentos para la propagación de la voz como por dificultar, en el caso de la primera, la respiración, además de ocultar la información visual que facilita la articulación de palabras.

Para mantener la mejor salud vocal en estas circunstancias, conviene aplicar el conocimiento adquirido de aquellas profesiones que usan la voz como su principal herramienta de trabajo, como es el caso de los docentes o los teleoperadores.


UN APUNTE NECESARIO

Un sonido, como la voz, es una perturbación de la presión atmosférica alrededor de un valor medio de manera continuada que, además, se propaga a una velocidad de 340m/s, no el aire en sí mismo, sino la energía.

Se caracteriza por su presión sonora (intensidad o volumen) y por su frecuencia (tono), siendo la presión sonora una medida de la amplitud de la variación de presión respecto el valor medio, medida en pascales (Pa), y la frecuencia el número de veces que la presión sonora alcanza un máximo y un mínimo en cada segundo, medida en hercios (Hz).

Los armónicos son sonidos de presiones variadas y frecuencias múltiplos de la frecuencia que caracteriza el sonido, superponiéndose todos (timbre).


ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA

Es fascinante como el cuerpo humano genera la voz, transformando el aire en sonido inteligible, principalmente mediante el aparato fonador, un complejo sistema que incluye los sistemas respiratorio, de fonación, de resonancia y articulador, aportando las cualidades de la voz: intensidad, tono y timbre.

Figura 1. El aparato fonador


A continuación, se describe la contribución de cada uno de ellos:

  • El sistema respiratorio impulsa el aire desde los pulmones hacia la boca, siendo el diafragma el principal músculo respiratorio. La cantidad de aire exhalado depende de la presión que se ejerza hacia los pulmones, principalmente por la acción del diafragma, y se relaciona con la intensidad o volumen de la voz: a mayor presión, mayor volumen de la voz.
  • El sistema de fonación lo compone principalmente la laringe, donde se ubican las cuerdas vocales, dos músculos que se abren para permitir la respiración, pero que se cierran y vibran para generar el sonido. Al vibrar, se acercan y se alejan modificando el espacio que tiene el aire para salir por la laringe. Cuanta mayor es la presión del aire, mayor es la amplitud de la vibración y mayor es el volumen de la voz, es decir, las cuerdas vocales se tensan y destensan en sus máximos.

    La interrupción continuada del flujo de aire por las cuerdas vocales, la frecuencia, define el tono de la voz, siendo más aguda cuando la frecuencia de interrupción es elevada y más grave cuando esta frecuencia es inferior.

    Las cuerdas vocales en las mujeres son más cortas que en los hombres, con lo que vibran más rápido para una misma presión de aire, es decir, la frecuencia con que se mueven es más elevada y, cuando esto ocurre, el sonido es más agudo. Por ello, las mujeres tienen voces más agudas y los hombres más graves.

 

Figura 2. Cuerdas vocales
 

  • El sistema de resonancia son aquellas regiones de la faringe y las cavidades oral y nasal, que vibran al ponerse en contacto con un elemento vibratorio, como es el sonido procedente de las cuerdas vocales, enriqueciéndolo con otros sonidos, sus armónicos, y dando lugar al timbre, que permite identificar una voz.
  • El sistema articulador es la cavidad bucal que, según su anatomía y movimiento, obstaculiza la salida del aire para originar los sonidos vocálicos y consonánticos. Intervienen órganos activos (labios, lengua, dientes inferiores y velo del paladar) y órganos pasivos (dientes superiores y paladar, y alveolos superiores).

Además de este complejo sistema, se necesita la implicación de casi todo el cuerpo al completo, en mayor o menor medida, como el sistema nervioso.


MASCARILLAS Y DISTANCIA DE SEGURIDAD

La experiencia muestra como el uso de la mascarilla incrementa el esfuerzo vocal de manera similar a como lo incrementa un ambiente ruidoso, obligando a aumentar la intensidad o volumen de la voz (presión sonora) para hacerse oír.

Esto es así porque la mascarilla es una barrera para la propagación del sonido, reduciendo su presión sonora, como una pérdida de carga, interrumpiendo el medio de propagación con un material poroso, y por ello absorbente. Pero hay otro impedimento a superar, la distancia de seguridad, dado que el sonido también pierde presión sonora con la distancia.

Si estas pérdidas supusieran 3dB, sería necesario generar el doble de energía en el aparato fonador para mantener la misma presión sonora en el oyente, debiendo hacer vibrar las cuerdas vocales mucho más ampliamente.

Pero no solo esto, el propio uso de la mascarilla dificulta también la respiración. Es importante que sea así para retener posibles virus, esa es su función, y cuanto mejor retiene más difícil es respirar, lo que redunda en todo el aparato fonador, aumentando el cansancio, el uso de aire residual y la inspiración por la boca, resecando las cuerdas vocales y reduciendo su movilidad.

Todo este esfuerzo vocal se incrementa, a su vez, para contrarrestar la pérdida de la información visual que ofrecen los movimientos articulatorios ocultos detrás de la mascarilla, que, además, se ven dificultados por esta, lo que redunda en más esfuerzo vocal y tensionando más las cuerdas vocales.

Parece razonable pensar que todo este esfuerzo vocal, de ser sostenido, podría favorecer trastornos de la voz. A falta de datos epidemiológicos, es mejor prevenir que curar, más cuando las medidas preventivas, entendiéndose como aquellas a aplicar en una fase temprana, cuando aún no hay trastornos, son relativamente sencillas de incorporar.


MEDIDAS PREVENTIVAS

El punto más débil de todo el aparato fonador son las cuerdas vocales, sometidas a vibraciones mucho más amplias de lo habitual. En este contexto, es de especial importancia realizar un buen uso de la voz para mantenerlas en las mejores condiciones y, para ello, es una ventaja observar las medidas preventivas establecidas para esos colectivos donde la voz es la principal herramienta de trabajo, como los docentes, apuntando las más relevantes para esta casuística.

Estas medidas preventivas se pueden agrupar según se actúe sobre el entorno o sobre la persona. En el primer caso, se incluye la reducción del ruido ambiental, evitar cambios bruscos de temperatura, no abusar de calefacción o aire acondicionado, ventilar adecuadamente y mantener la humedad relativa por encima del 30%.

Respecto a la persona, es importante mantener una postura corporal correcta, mejor de pie que sentado y sin tensiones musculares. Además, hay otras medidas según el sistema:

Pautas para el sistema respiratorio

  • Procurar que la respiración sea nasal, implicando al diafragma como músculo principal, además de la caja torácica al completo.
  • Evitar hablar en inspiración, tomar aire antes de hablar.
  • Procurar no quedarse sin aire a mitad de la frase. Administrar bien las pausas.
  • Evitar hablar con aire residual.

Pautas para el sistema de fonación

  • Beber agua de forma regular para mantener hidratadas las cuerdas vocales, aun con el impedimento que supone la mascarilla.
  • Evitar hablar en ambientes ruidosos, usar un volumen medio.
  • Evitar traumatismos vocales: carraspeo, tos improductiva, etc.

Pautas para el sistema articulador

  • Vocalizar lo mejor posible, evitar hablar con la boca semicerrada.

Y siempre es beneficioso realizar ejercicios de calentamiento de la voz, de relajación y de respiración. Hay ejemplos disponibles en el curso online de MC MUTUAL Cuidado de la voz, orientado a los profesionales que utilizan la voz como principal herramienta de trabajo, así como aprender técnica vocal bajo supervisión profesional.

No obstante, la mejor medida preventiva, no aplicable a esos colectivos, es procurar hablar lo mínimo.


CONCLUSIONES

Determinadas medidas adoptadas para reducir la transmisión de la COVID-19, como son la mascarilla y la distancia de seguridad, son impedimentos para la propagación del sonido. La mascarilla, además, reduce la circulación de aire en ambos sentidos, suponiendo un reto para la voz si debe sostenerse. Superar estos impedimentos exige un esfuerzo mayor para las cuerdas vocales, motivo por el que es recomendable adoptar una serie de medidas preventivas que eviten posibles futuras disfunciones. Estas medidas preventivas han sido aprendidas de aquellas profesiones que usan la voz como su principal herramienta de trabajo.

 

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