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La paradoja de trabajar al aire libre en verano
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La paradoja de trabajar al aire libre en verano
Jesús Guasch
Técnico superior en prevención de riesgos laborales. Ingeniero industrial
13/07/2021
La paradoja de trabajar al aire libre en verano

Trabajar al aire libre en verano puede resultar grato, pero también puede convertirse en un verdadero reto para el organismo. Un reto que, de darse temperaturas extremas, puede no ser superado con un desenlace fatal, dado el cúmulo excesivo de calor en el organismo.

Las altas temperaturas convierten en hostil cualquier lugar, incluidos los lugares de trabajo al aire libre, donde, además del calor, la radiación UV castiga piel y ojos. De realizarse además una actividad física intensa y continuada, el cuerpo se ve sometido a un estrés térmico tal que, aun y disponer de mecanismos de termorregulación, estos no son capaces de afrontarlo por sí mismos, por lo que se requiere de soportes adicionales en forma de medidas preventivas.

El hecho de ser episodios poco frecuentes a lo largo del año dificulta el establecimiento de medidas preventivas de relativa complejidad, que deben ser planificadas, como establece el Anexo IV del Real Decreto 486/1997 de lugares de trabajo.


BALANCE TÉRMICO

El balance térmico representa los intercambios de calor que tienen lugar en el organismo, las ganancias y las pérdidas. Contribuyen el propio calor metabólico que genera el cuerpo constantemente (ganancia), así como las condiciones ambientales (ganancia o pérdida). Estas ganancias y pérdidas de calor se producen principalmente por convección y por radiación, así como por evaporación del sudor.

La convección necesita de un medio para transferir el calor de un cuerpo a otro, como el aire, mientras que la radiación no necesita de ningún medio, como el calor recibido del sol, que se transfiere en forma de ondas electromagnéticas, como los infrarrojos y las radiaciones UV. Por su parte, la evaporación del sudor depende en gran medida de la humedad relativa: una humedad relativa alta la dificulta, por estar el aire ya saturado de agua, mientras que una humedad relativa baja la favorece en exceso, por tener el aire un déficit de agua, deshidratándose uno rápidamente.

La ecuación que describe este balance se puede simplificar de la siguiente manera:

(1) M±R±C-E=A

Siendo:

  • M, el calor generado por el cuerpo humano, que depende de la actividad realizada, a mayor esfuerzo más calor generado.
  • R y C, el calor recibido (+) o emitido (-) por radiación y por convección respectivamente.
  • E, la evaporación del sudor.
  • A, el resultado del balance, que puede ser el equilibrio (A=0), la ganancia de calor (A>0) o la pérdida de calor (A<0).

Cuando hay un equilibrio entre la persona y el entorno, el balance térmico es cero (A=0), no hay ganancia ni pérdida neta de calor, el organismo es capaz de regular los desajustes con sus mecanismos de termorregulación (bien sea E=0 o E>0). Pero ante situaciones de estrés térmico, con ganancia de calor por ejemplo (A>0), se genera una tensión en el organismo que es incapaz de restablecer el equilibrio, afectando a la salud de la persona.

Llevado al extremo, cualquier cuerpo expuesto a un determinado ambiente alcanzará la temperatura de ese ambiente si se mantiene el tiempo suficiente, transfiriéndose el calor de los cuerpos a mayor temperatura a los de menor temperatura hasta alcanzarse el equilibrio entre ellos, al igualar sus temperaturas.


LA TERMORREGULACIÓN

La termorregulación es el mecanismo que dispone el cuerpo para regular su temperatura interior, favoreciendo la pérdida o la ganancia de calor según sea necesario para alcanzar el equilibrio.

Este complejo mecanismo mantiene la temperatura interior del cuerpo en el intervalo de 37±1 °C, pero, cuando las condiciones son muy desfavorables, este mecanismo puede fracasar, alcanzándose temperaturas internas de 40 °C de desenlace fatal. Y solamente son 2 °C de diferencia, si bien la escala centígrada no es fiel al fenómeno térmico real, mejor representado por la escala Fahrenheit, donde una diferencia de 2 °C son casi 4 °F, lo que da una mejor idea de la sobrecarga térmica a la que está sometida el organismo.

Cuando el mecanismo de termorregulación detecta un incremento de temperatura, actúa sobre el sistema cardiovascular, incrementando el flujo sanguíneo cargado del exceso de calor interno hacia los vasos capilares de la piel, incrementando para ello la frecuencia cardíaca en 10 pulsaciones/minuto por cada incremento de 1 °C. De esta forma, la piel aumenta su temperatura y facilita la disipación de calor hacia el entorno por convección y por radiación.

Si con ello no se consigue evitar el incremento de temperatura, el mecanismo inicia la segregación de sudor para que su evaporación evacue el calor excesivo de la piel procedente de los capilares, es decir, es necesario que el sudor se evapore.

 

Imagen 1. La importancia de la termorregulación y el sudor en el corredor
(fuente: Paloma Sala)


Además de esta termorregulación, que no depende de la voluntad del individuo, un tercer mecanismo genera sensación de calor, lo que puede motivar, o no, cambios conductuales.


FACTORES DE RIESGO

Cuando el calor generado por el organismo no puede ser emitido al ambiente porque el ambiente está a una temperatura superior, este se acumula en el interior del cuerpo y su temperatura aumenta. A ello contribuyen el calor generado por el propio organismo, el ambiente y la vestimenta, que actúa como frontera entre ambos.

Estos tres factores de riesgo contribuyen, en general, de manera conjunta al estrés térmico, por lo que, en ocasiones, puede no ser necesario actuar sobre los tres a la vez, pero sí sobre dos de ellos.

El ambiente se caracteriza por la temperatura del aire, la temperatura radiante, la humedad del aire y la velocidad del aire:

Imagen 2. Ambientes hostiles (Fuente: Agencia Estatal de Meteorología)


La actividad realizada condiciona el calor generado por el cuerpo, a mayor actividad, más calor generado. Este dato puede calcularse a partir del consumo de oxígeno, pero también puede estimarse mediante tablas, como la utilizada en la NTP-322 del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST).

La vestimenta actúa como barrera entre la persona y el medio, favoreciendo o dificultando el intercambio de calor. Por un lado, actúa como un apantallamiento protector ante el calor radiante del sol, pero, a su vez, dificulta la evaporación del sudor y la pérdida de calor por convección. Aquí se incluyen posibles equipos de protección individual que puedan dificultar o impedir el equilibrio térmico.

También se deben considerar las condiciones personales, como la edad, el género, la condición física, la dieta, los antecedentes médicos, etc., que pueden magnificar los efectos del estrés térmico.


MEDIDAS PREVENTIVAS

Dado que los trabajos en el exterior son imprescindibles también en verano, el riesgo no puede ser eliminado, por lo que se tendrán que evaluar y aplicar las medidas preventivas más adecuadas en cada caso.

Para la evaluación del riesgo existen métodos cuantitativos, como la evaluación del estrés térmico y la sobrecarga térmica (IST), que proviene de la evolución del Índice de Sudoración Requerida (ISR) presentado en las NTP-922 y NTP-923 (INSST), que permite, resolviendo la ecuación del balance térmico (1) sin simplificar, identificar las fuentes de estrés térmico, calcular el tiempo máximo de permanencia en esas condiciones y organizar el trabajo en etapas, de forma que se puedan compensar periodos de actividad y de recuperación.

Esta metodología conlleva cierta complejidad, tanto de cálculo como de medición de distintos parámetros, por lo que, en ocasiones, puede ser más práctico aplicar medidas preventivas redundantes que reduzcan la exposición de manera significativa y verificar su eficacia con metodologías más sencillas, como el Índice de temperatura de globo y de bulbo húmedo (WBGT), descrito en la NTP-322 mencionada, con sus correspondientes limitaciones.

En este punto, la tecnología IoT (Internet of Things) permite la medición continua de los distintos parámetros con sensores integrados, facilitando los cálculos y permitiendo establecer alarmas para tomar decisiones.

Antes de proponer medidas preventivas, es importante valorar que unas u otras pueden ser más adecuadas según sea la previsión meteorológica, disponible en www.aemet.es, que debe ser el punto de partida semanal en ese intervalo donde las temperaturas son muy elevadas, siendo las más exigentes las prioritarias en los episodios más extremos y pudiéndose relajar cuando lo hacen los episodios, según Imagen 2.

Es importante respectar la jerarquía de controles, del mismo modo que en aquellos trabajos donde el estrés térmico es un problema a lo largo del año, estableciendo un plan de acción que se active ante la previsión de dichos episodios. En general, cuanto más laboriosa o exigente es la implantación de una medida preventiva, más eficaz resulta, siendo necesaria una combinación de ellas para actuar sobre los distintos factores de riesgo:


Medidas técnicas

Siempre que sea posible habilitar zonas de sombra con apantallamientos provisionales allí donde se desarrollen los trabajos o, al menos, no descartarlos de entrada, como las sombrillas. Así lo prioriza también la Guía técnica de obras de construcción del Real Decreto 1627/1997 cuando se refiere, en su Anexo IV, a los factores atmosféricos.

También puede ser interesante facilitar ayudas técnicas que reduzcan el nivel de esfuerzo requerido, como en la manipulación de cargas, así como herramientas en buen estado utilizadas para su fin.

Sin olvidar el apoyo de la tecnología IoT, que facilita datos sobre el ambiente así como datos biométricos de los trabajadores (temperatura, frecuencia cardíaca, etc.) en tiempo real, para ajustar las medidas preventivas con antelación.


Medidas organizativas

Una vez planificadas las tareas según la previsión meteorológica, es esencial establecer periodos de aclimatación, tanto antes del primer cambio brusco de temperatura como en los sucesivos de haber sido interrumpidos en 1 o 2 semanas. La aclimatación permite al organismo realizar ajustes para mejorar la eficacia y la eficiencia de los mecanismos de termorregulación en 4-7 días, dificultando la aparición de la sobrecarga térmica.

En la gráfica 1 se observa como en el primer día de exposición al calor la frecuencia cardíaca y la temperatura son mucho más elevadas que en el séptimo día, donde el sistema cardiovascular es más eficaz, mejorando la capacidad de abastecer de sangre los capilares de la piel, y la sudoración es más eficiente, se transpira más rápidamente, en más abundancia y más uniformemente sobre la superficie de la piel y perdiendo menos sales, resistiendo así una mayor pérdida de agua.
 

Gráfica 1. Curvas de aclimatación al calor
(fuente: Ergonomía 2. Confort y estrés térmico)


Es recomendable trabajar el primer día el 50% de la jornada expuesto al calor e incrementar cada día un 10% hasta la jornada completa.

En el resto de la jornada se pueden contemplar rotaciones con otros puestos de trabajo menos expuestos. También es conveniente distribuir las tareas en función de la actividad física requerida, dejando para las horas centrales del día las más livianas o aquellas donde sea más sencillo emplazar apantallamientos, o incluso aplazarlas, teniendo en cuenta que, como se describe en el último apartado, es importante evitar los trabajos en solitario.

En este sentido, el Real Decreto 1561/1995 sobre jornadas especiales de trabajo limita, respecto el trabajo en el campo, la jornada a seis horas y veinte minutos diarios en determinadas condiciones.

Sea cual sea la combinación, en todas ellas son necesarias las pausas, que pueden ser de duración y frecuencia variables dentro de un mismo día o entre distintos días, según la combinación de tareas y la hostilidad del medio.

Al no existir estudios concluyentes sobre estas pautas de descanso, se puede tomar como referencia lo establecido en el mismo Real Decreto 1561/1995 para trabajos en cámaras frigoríficas:

"En las cámaras de más de cinco hasta dieciocho grados bajo cero, la permanencia máxima en el interior de las mismas será de seis horas, debiendo concederse un descanso de recuperación de quince minutos por cada hora de trabajo ininterrumpido en el interior de las cámaras".

Esta pauta garantiza el restablecimiento del balance térmico tras una exposición a temperaturas extremas por frío y puede servir, como orientación, para la exposición a temperaturas extremas por calor, destacando la importancia del descanso para recuperar el equilibrio térmico, verificándola al menos con el índice WBGT, para la combinación elegida, y siempre en zonas de sombra con acceso a agua fresca.

Y es que la hidratación es esencial cuando el mecanismo principal de pérdida de calor es la deshidratación por evaporación del sudor, siendo recomendable beber un vaso de agua cada 20 minutos, no solo en los periodos de descanso sino a lo largo de la jornada, aun sin sed. Por ello, el mismo Anexo IV del RD 1627/1997 establece la necesidad de facilitar agua cerca de los puestos de trabajo, pudiendo sentar precedente en la jurisprudencia.


EPI y otras medidas de carácter individual

Los trabajadores deben usar ropa holgada, ligera y de colores claros, gorra o sombrero y gafas de sol, además de crema de protección solar, observando el factor de protección, la frecuencia de aplicación y la caducidad.

Además de evitar comidas copiosas y bebidas alcohólicas, favorecer la ingesta de alimentos ricos en agua como frutas, verduras y hortalizas.


Información y formación

Todas las medidas preventivas deben formar parte de un programa de información y formación, donde además se incluyan los efectos sobre la salud, los primeros síntomas y los primeros auxilios, así como la importancia de participar en los programas de vigilancia de la salud, dada la importancia de las condiciones personales.


PRIMEROS SÍNTOMAS

Cuando las medidas preventivas fracasan, es vital identificar los primeros síntomas, por ello hay que evitar los trabajos en solitario, de este modo pueden identificar los síntomas unos a otros e interrumpir la actividad cuanto antes:
 

Imagen 3. Síntomas a los que prestar atención


El audiovisual "Un rayo de sol" muestra como actuar en caso de observarlos, junto con las principales medidas preventivas aquí comentadas, además de una alerta a los trabajos nocturnos en entornos urbanos, cuando el asfalto y el cemento devuelven al ambiente el calor absorbido durante el día.

 



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