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Impacto de la pandemia por COVID-19 en el sedentarismo y los niveles de actividad física de las personas trabajadoras
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Impacto de la pandemia por COVID-19 en el sedentarismo y los niveles de actividad física de las personas trabajadoras
Vanessa Puig Aventín
Técnica Superior en PRL y fisioterapeuta del Departamento de Formación y Sensibilización en PRL de MC MUTUAL
09/12/2021
Impacto de la pandemia por COVID-19 en el sedentarismo y los niveles de actividad física de las personas trabajadoras

En marzo del 2020 se decretó en España el estado de alarma para hacer frente a la pandemia por COVID-19. Las medidas adoptadas para evitar la propagación del virus, como la limitación de la libre circulación, las restricciones en la práctica de ejercicio físico o la priorización del teletrabajo han comportado un cambio en los hábitos y en el estilo de vida de las personas. En este artículo presentamos un estudio que analiza el cambio en los niveles de actividad física de las personas trabajadoras a raíz de la pandemia.


SEDENTARISMO E INACTIVIDAD FÍSICA

La inactividad física no es precisamente un tema menor. De hecho, no alcanzar los niveles mínimos de actividad física recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) constituye el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad en todo el mundo. En España, se calcula que 52.000 personas mueren cada año como consecuencia de la inactividad física.

Para la prevención de las enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardíacas, los accidentes cerebrovasculares o la diabetes, tan importante es mantenerse físicamente activo como no permanecer en posición sentada de forma prolongada. Pasar más de 7 horas al día en posición sentada, aunque se realice actividad física en otros momentos del día, representa un riesgo para la salud.


PRESENTACIÓN DE LA ENCUESTA

MC MUTUAL elaboró una encuesta con relación a los niveles de actividad física y sedentarismo a través de Healthmeter, un cuestionario anónimo que las personas trabajadoras responden utilizando una plataforma online. Se trata de un cuestionario de elaboración propia, pero que también incluye el Cuestionario Internacional de Actividad Física (IPAQ). En total, se obtuvieron datos de 2442 personas, en 2 periodos distintos, antes de la pandemia (1/4/2019 - 28/2/2020) y durante la pandemia (1/5/2020 - 30/6/2021), excluyéndose, por tanto, la etapa inicial de confinamiento domiciliario estricto. La comparación se hizo entre colectivos profesionales con una actividad física laboral similar. Por un lado, se comparó un grupo de trabajadores de oficina antes de la pandemia con un grupo de teletrabajadores durante la pandemia. Por otro, se contrapusieron dos grupos de personas con un trabajo físico, uno antes y otro durante la pandemia.


RESULTADOS

Índice de actividad física

No se encontraron grandes diferencias en el índice de actividad física antes y después de la pandemia en las personas con un trabajo activo (ver gráfico 1), pero sí entre las personas con un trabajo sedentario (ver gráfico 2). El 32,3 % de los trabajadores de oficina antes de la pandemia tenían un índice de actividad física bajo y, por tanto, no cumplían con las recomendaciones mínimas de la OMS sobre actividad física. Este porcentaje aumentó hasta el 55,2 % en teletrabajadores durante la pandemia.


Tiempo sedentario

Durante la pandemia, tanto los teletrabajadores como los trabajadores activos estuvieron sentados, en un día laboral, unas 3 horas más de media que antes de la pandemia. Las personas con un trabajo físico antes de la pandemia estaban sentadas de media 4 horas y durante la pandemia 6,8 horas. Los trabajadores de oficina, antes de la pandemia, permanecían sentados 7,1 horas, y los teletrabajadores durante la pandemia 11,2 horas. Se estima que el riesgo por mortalidad aumenta un 5 % por cada hora de más que estamos sentados a partir de las 7 primeras, independientemente de la actividad física que se realice en otros momentos del día. Esto significa que, si en el grupo de teletrabajadores se mantiene en el tiempo el hábito de estar sentados 11 horas al día, aumentaría el riesgo de mortalidad en un 20 %.


Pausas activas

Las pausas activas son breves espacios de tiempo dentro de la jornada laboral destinados a activarse físicamente, y representan una buena estrategia para interrumpir el tiempo sedentario y frenar la inactividad física. Únicamente el 7,3 % de los trabajadores de oficina hacían, como mínimo, una pausa activa antes de la pandemia, frente al 54,1 % de teletrabajadores que las incorporaron a su rutina habitual durante la pandemia. Aunque hayan aumentado las pausas activas, estas no han sido suficientes para contrarrestar la disminución de la práctica de ejercicio planificado y la disminución del tiempo dedicado a las caminatas u otros medios de transporte activos como la bicicleta.

Por último, destacar que el 14,6 % de teletrabajadores, siempre o casi siempre, trabajaban en la cama o en el sofá, y el 38,1 % lo hacían ocasionalmente.

 

Gráfico 1. Índice de actividad física en personas con un trabajo activo

 

Gráfico 2. Índice de actividad física en personas con un trabajo sedentario


CONCLUSIONES

Antes de la COVID-19, la OMS ya había definido el sedentarismo y la inactividad física como una de las grandes pandemias del siglo XXI, y parece ser que en los últimos tiempos la situación no ha hecho más que empeorar.

En muchas ocasiones, las personas con un trabajo activo realizan suficiente actividad física laboral para cumplir con las recomendaciones mínimas en relación con la actividad física. En cambio, las personas con un trabajo sedentario deberán compensar la inactividad laboral. Además del nivel de actividad física alcanzado, también es importante fragmentar el tiempo sedentario. Una persona que pasa 11 horas sentada, prácticamente sin interrupciones, como en el caso de los teletrabajadores, difícilmente podrá compensar todos los efectos negativos para la salud, aunque dedique luego media hora o más a hacer ejercicio.

La promoción de actividad física y la disminución del sedentarismo debe ser uno de los grandes objetivos de salud pública. Para lograr un impacto comunitario y no únicamente individual, la responsabilidad no debe dejarse en exclusiva al sector sanitario. Dado que las personas suelen dedicar mucho tiempo al trabajo, habitualmente la mitad del tiempo que están despiertas, las intervenciones realizadas en las empresas tienen un gran potencial para influir en la salud comunitaria. Las organizaciones que quieran ir un paso más allá del estricto cumplimiento normativo en materia de seguridad y salud, deberán asumir el reto de la promoción de la salud, fomentando la adopción de un estilo de vida activo.


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Referencias

Icono referencia Lee, I.-M., Shiroma, E. J., Lobelo, F., Puska, P., Blair, S. N., Katzmarzyk, P. T., y Lancet Physical Activity Series Working Group. (2012). Effect of physical inactivity on major non-communicable diseases worldwide: an analysis of burden of disease and life expectancy. Lancet, 380(9838), 219–29.
Icono referencia Craig CL, Marshall AL, Sjöström M, Bauman AE, Booth ML, Ainsworth BE, Pratt M, Ekelund U, Yngve A, Sallis JF, Oja P. (2003). International physical activity questionnaire: 12-country reliability and validity. Med Sci Sports Exerc.,35(8), 1381-95. doi:10.1249/01.MSS.0000078924.61453.FB. PMID: 12900694

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