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El salario emocional: cuando el dinero no lo es todo
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El salario emocional: cuando el dinero no lo es todo
Natàlia Gimferrer
Técnica en Promoción de la Salud de MC MUTUAL
11/05/2021
El salario emocional: cuando el dinero no lo es todo

Vivimos en tiempos de cambio de paradigma laboral. El trabajador cada vez más busca un trabajo que lo llene, que cumpla sus expectativas, donde se sienta a gusto y valorado. Por su parte, el empresario busca la retención del talento, la excelencia, la fidelidad y los beneficios. Las generaciones actuales ya no están dispuestas a sacrificar su vida personal por una retribución económica sin más.

La motivación ya no es resultado de un buen salario económico, es mucho más. El trabajador actual da más valor a la conciliación familiar y personal, a puestos de trabajo saludables o ambientes más sanos, que a un salario puramente económico. Sin embargo, esto no significa que la compensación económica pueda ser inferior, cada trabajador debe ser remunerado siempre y conforme con sus capacidades y aptitudes.

Hoy en día, la motivación se halla en aquellos beneficios no económicos que ofrece cada empresa y cada puesto de trabajo. Estamos hablando del salario emocional, un salario que llene las expectativas del trabajador más allá de lo económico, que satisfaga sus necesidades personales, familiares y profesionales, que mejore su calidad de vida.


BENEFICIOS TANTO PARA LOS TRABAJADORES COMO PARA LAS EMPRESAS

Los empresarios saben, o deberían saber a estas alturas, que la productividad no se basa en la cantidad de horas que un trabajador pasa en la empresa. La productividad se basa en la motivación, las ganas y el entusiasmo que el trabajador pone cuando está trabajando. Feedback positivo, recompensas por el buen trabajo, comunicación fluida y productiva, críticas constructivas, flexibilidad horaria... esta motivación emocional es lo que hará un trabajador excelente en su trabajo y fiel a su empresa.

Con este nuevo tipo de relación trabajador-empresa, ambas partes salen beneficiadas. Según el informe The Workplace Wellnes Alliance. Making the Right Investment: Employee Health and the Power of Metrics, llevado a cabo por el World Economic Forum, invertir en programas de bienestar laboral supone un retorno de la inversión (ROI) de 2,54 euros por cada euro invertido, y el promedio que las empresas pueden recuperar invirtiendo en programas de salud y bienestar es de 545 euros al año.

¿Qué supone invertir en el bienestar de los trabajadores? Entre otros, destacamos un menor número de bajas laborales, menos rotación de personal, menos empleados piratas (aquellos que están por el salario económico y que, tras una oferta mejor, se van), menos absentismo y presentismo laboral, mejor imagen de la empresa, mejor reputación, más cohesión de equipo, más competencia en el mercado, mejor salud física del trabajador, más motivación y más sentimiento de pertenencia.


EJEMPLOS DE SALARIO EMOCIONAL

1. Desarrollo profesional. Saber que se puede empezar de cero en una empresa, pero con oportunidades para promocionar, es básico para la motivación de los trabajadores. Superarse día a día y aprender con un fin harán que el trabajador valore un futuro estable en su empresa. Algunos ejemplos puede ser la realización de formaciones en el puesto de trabajo que sean de su interés y que le ayuden a aprender nuevos conocimientos para poderlos aplicar, formaciones o gamificaciones lúdicas y amenas. También destacan las opciones de promoción y la carrera profesional.

2. Buen ambiente. Es muy importante crear un buen ambiente de trabajo, fomentando el trabajo en equipo, conociendo los compañeros y los superiores dentro y fuera del trabajo, o creando un clima de proximidad y no de jerarquía.

3. Conciliación vida personal y laboral. Horarios de trabajo flexibles, días libres en concepto de asuntos propios, visitas médicas, días de vacaciones por objetivos, día de fiesta en concepto de cumpleaños… Un trabajo que permita una calidad de vida al empleado es fundamental para una mejor productividad y motivación.

4. Teletrabajo. Algo que ha llegado de forma inesperada con la pandemia de la COVID-19 y que está muy ligado a las nuevas generaciones. Sin embargo, hay empresas aún algo reticentes con llevarlo a cabo. Sea como sea, si el puesto de trabajo lo permite, el teletrabajo supone enormes ventajas tanto para empleados como para empresas. Además, resulta muy útil para la conciliación familiar.

5. Beneficios sociales. Planes de jubilación, ayudas para los estudios, seguros médicos, bonos de alimentación y transporte, renting de vehículos, etc.

6. Espacios lúdicos. Salas de descanso o salas de reuniones equipadas con máquinas de gimnasio, televisores, consolas, música, salas para relajarse o meditar, etc.

7. Reconocimiento. Que el trabajo bien hecho no quede solo en palabras, deben recompensarse los buenos resultados o el buen trabajo con regalos, días de fiesta o compensaciones económicas, entre otras opciones.

8. Programas de salud. Clases semanales de pilates, yoga, running, estiramientos, programas nutricionales, deshabituación tabáquica, etc.

Todos estos conceptos pueden parecer muy novedosos y algo modernos. Sin embargo, es la evolución de nuestro sistema laboral. Cuanto antes cambiemos el chip, antes adaptaremos las empresas. Fomentar el bienestar resulta imprescindible para la supervivencia de las empresas. El modelo jerárquico e institucional va quedando poco a poco obsoleto, dejando paso a entornos laborales amigables, saludables y conciliadores. No olvidemos que el principal activo de una empresa son siempre sus trabajadores. Y deben cuidarse.


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