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Cuidar la salud mental de los trabajadores en tiempos de COVID-19. Algunas recomendaciones para las empresas
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Cuidar la salud mental de los trabajadores en tiempos de COVID-19. Algunas recomendaciones para las empresas
Francesc Martí
Licenciado en psicología y técnico de Prevención de la División de Servicios de Prevención de MC MUTUAL
29/03/2021
Cuidar la salud mental de los trabajadores en tiempos de COVID-19. Algunas recomendaciones para las empresas

La actual crisis sanitaria está poniendo en jaque, no solo la vida de las personas, sino también su salud mental. En este contexto una de las prioridades para las empresas debe ser preservar la salud y el bienestar psicológico de todos sus trabajadores: de los que siguen activos, de los que teletrabajan y, como no, de los que se encuentran en situación de suspensión temporal de empleo. Sus circunstancias pueden ser muy distintas, pero la pregunta va a ser siempre la misma: ¿cómo ayudarles?

Terminado ya este fatídico 2020 y con la esperanza puesta en la vacunación masiva para dar por fin carpetazo a la pandemia de la COVID-19, el año 2021 se presenta con la duda sobre cuáles van a ser las consecuencias para la economía del país, así como para la salud mental de la población. Algunos indicadores alertan de que la ansiedad, el estrés y la depresión son ya una realidad para muchos trabajadores. El temor y la preocupación generalizada por la propia salud y la de sus seres queridos, el miedo a perder el trabajo y, con ello, la capacidad económica, y las dificultades para conciliar las responsabilidades domésticas y laborales, están detrás de esta nueva "pandemia". No es de extrañar, pues, que este aumento de las preocupaciones se traduzca para muchas personas en síntomas como tristeza, angustia, problemas de concentración, trastornos del sueño y de la alimentación, mayor consumo de sustancias adictivas o agravamiento de problemas de salud crónicos o mentales, entre otros síntomas.


PREOCUPACIONES DISTINTAS SEGÚN LAS CIRCUNSTANCIAS

Estas preocupaciones no son en absoluto gratuitas. La actual crisis ha impactado de lleno en las condiciones laborales de muchos trabajadores, y sus preocupaciones son un reflejo de sus circunstancias. En casi todas las empresas podemos encontrar trabajadores en activo que deben seguir acudiendo a trabajar a pesar del riesgo de contagio, empleados que de un día para otro han tenido que aprender a teletrabajar a tiempo completo o trabajadores que sin quererlo se han encontrado ante una suspensión temporal de empleo.


Trabajadores en activo

Los empleados que siguen acudiendo a sus puestos de trabajo, y especialmente aquellos que lo hacen en servicios esenciales como la sanidad o la alimentación, sienten mayor miedo y ansiedad debido a que tienen un mayor riesgo de exposición al virus. Es frecuente, también, que estos trabajadores se sientan culpables por la posibilidad de transmitir el virus a su familia.

Además, pueden experimentar cierto estrés y ansiedad si ven que los clientes, o los propios compañeros de trabajo, no están siguiendo las medidas de distanciamiento social establecidas. Esto es particularmente cierto para aquellos que están de cara al público, ya que pueden verse envueltos, además, en conflictos que pueden terminar en agresiones por parte de usuarios nerviosos y frustrados por la falta de recursos de la empresa a la hora atenderles. En este sentido las empresas deben establecer procedimientos para su prevención.

Por último, el estrés puede darse también por una mayor carga de trabajo debida al aumento de la demanda de bienes y servicios en sectores que se han visto “favorecidos” por el cambio de hábitos de consumo, o por la escasez de personal, debido a ajustes de plantilla o al elevado absentismo causado por la propia pandemia.


Teletrabajadores

Para todos aquellos trabajadores que han podido optar por el teletrabajo como medida de distanciamiento social para evitar el contagio del coronavirus, los meses de aislamiento social, los límites cada vez más difusos entre la vida laboral y doméstica y un uso intensivo de las tecnologías de la información, puede haberles llevado más allá de sus límites.

Uno de los factores más estresantes del trabajo a distancia es el aislamiento, que puede contribuir severamente a la ansiedad, la depresión e, incluso, a las ideas de suicidio. Mantener el contacto y la conexión con los trabajadores remotos es de vital importancia para su bienestar.

Más allá del aislamiento, los teletrabajadores deben enfrentarse a los desafíos que plantea su nuevo entorno de trabajo: el hogar. Lasobrecarga de trabajo, los problemas de conexión y de acceso remoto a los servidores de la empresa, la sensación de estarpermanentemente conectados o los malabarismos para conciliar el trabajo con la atención de los hijos, son algunos de los ingredientes de un cóctel explosivo que se traduce a menudo en altos niveles de estrés y malestar para este colectivo.

Este boom del teletrabajo ha venido acompañado de un nuevo síndrome que se ha dado a conocer como la "fatiga del zoom" y que describe el cansancio, la preocupación y el agotamiento derivados del uso excesivo de las plataformas virtuales de comunicación.

Por último, el retorno al trabajo presencial puede ser también un factor estresante para este colectivo. La incertidumbre sobre cómo va a llevarse a cabo, el miedo al contagio (si no se ha resuelto antes la situación) y, en general, la vuelta a la normalidad (volver a verse cara a cara con los compañeros de trabajo, estar sujeto de nuevo a unos horarios de entrada y salida, volver a los desplazamientos diarios de casa al trabajo, etc.) puede ser motivo de angustia para aquellas personas que han llegado a acostumbrarse, en cierta medida, a trabajar desde casa.


Trabajadores en situación de suspensión temporal de empleo

Por último, los trabajadores afectados por expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) son, por desgracia, otro colectivo importante en el panorama actual de muchas empresas.

Obviamente, el estrés en estos trabajadores gira en torno a la estabilidad en su empleo. La falta de una ocupación suele ir aparejada a la pérdida de rutinas y propósitos, y a la adopción dehábitos de vida menos saludables. La tentación de culpabilizarse por la falta de empleo, junto con los problemas económicos y el miedo a perder definitivamente su trabajo, son los principales aspectos que generan preocupación, baja autoestima y problemas de salud mental.

El retorno al trabajo es también motivo de preocupación para este colectivo. Aunque probablemente para la mayoría sea un alivio, una luz al final del túnel, pueden aparecer dudas: cuándo se les va a reactivar, a quién van a reactivar primero, porqué a unos si y a otros no, etc. Todo ello puede ser, sin duda, motivo de tensión y conflicto en la empresa.

Es fundamental que la empresa se preocupe por el bienestar de estos trabajadores, manteniendo un contacto regular, informándoles de cualquier novedad y justificando adecuadamente las decisiones adoptadas en cada momento.


APOYAR EL BIENESTAR DE LOS TRABAJADORES DURANTE LA PANDEMIA

En este contexto, las empresas deben hacer de la salud y el bienestar emocional de sus empleados una prioridad, y cualquier plan de salud mental que elaboren deberá adaptarse a las circunstancias y necesidades de sus empleados.

Si en tu empresa os encontráis en esta situación, las siguientes recomendaciones pueden ser de utilidad:


Empieza por evaluar la situación

Existen distintas herramientas para ello:

  • Puede realizarse una evaluación de riesgos psicosociales con metodologías como la Batería MC-UB, para conocer el impacto que las medidas adoptadas hayan podido tener en condiciones laborales generadoras de estrés tales como las cargas de trabajo, la comunicación y supervisión, los horarios o la resolución de incidencias, entre otras.
  • También puede preguntarse a los trabajadores sobre sus hábitos de vida saludable con metodologías validadas como Healthmeter, que permiten obtener información sobre cómo están influyendo las actuales circunstancias en hábitos como la actividad física, la alimentación, el sueño o la gestión del estrés, entre otros.

Esta primera fase de diagnóstico permite identificar con mayor claridad cuáles son los aspectos que están influyendo en la salud mental de los empleados y poder establecer así un plan de acción que se ajuste realmente a sus necesidades.


Mantén la comunicación con los trabajadores

Especialmente con aquellos que no estén presentes en la empresa, como teletrabajadores o trabajadores en suspensión temporal de empleo.

Los mandos intermedios son una pieza clave, pues son el nexo entre la empresa y los trabajadores. Capacítalos para que puedan:

  • Detectar los primeros indicios de deterioro de la salud mental en sus equipos.
  • Mantener el contacto con los trabajadores, especialmente con aquellos que no están presentes en la empresa: teletrabajadores y personal en ERTE.
  • Informar correctamente sobre las decisiones que toma la empresa y responder con sensibilidad a las dudas y necesidades que estos trabajadores puedan plantearles.


Promociona programas de apoyo al empleado

Asegúrate de que los trabajadores disponen de recursos adecuados para gestionar los problemas relacionados con su salud mental. Para ello pueden establecerse programas de apoyo al empleado, ya sea con recursos internos de la empresa o bien buscando recursos externos a los que dirigir los empleados que lo necesiten. Puede ofrecerse formación y otros recursos a los trabajadores para mejorar su conocimiento y resiliencia para hacer frente a la situación.

En este sentido, el Ministerio de Sanidad junto al Consejo General de Psicólogos ofrece un Servicio telefónico de primera atención psicológica para afectados por COVID-19.


Planifica la vuelta al trabajo

Es importante planificar como va a llevarse a cabo la vuelta al trabajo, también la de los teletrabajadores, informándoles en su debido momento para minimizar la incertidumbre y evitar malentendidos y tensiones innecesarias. Justificar siempre las decisiones con criterios objetivos y razonables va a evitarnos la aparición de conflictos, por ejemplo, a la hora de decidir qué empleados van a reincorporarse antes o cómo van a redistribuirse las tareas entre los trabajadores presentes.


EL FUTURO: ¿VUELTA A LA NORMALIDAD?

Esperemos que pronto podamos volver todos a la “nueva normalidad” y que con ello los trabajadores a distancia y los que están en suspensión de empleo puedan empezar a reincorporarse a sus respectivos puestos de trabajo. Con mucha probabilidad, este periodo de adaptación va a ser vivido con angustia y estrés por más de uno. Las empresas deben tener esto en cuenta y planificar este proceso con detalle, revisando regularmente las condiciones y los recursos a disposición para apoyar la salud mental y el bienestar de sus empleados, si quieren que este retorno al trabajo suponga, realmente para todos, una vuelta a la normalidad.

 

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