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Atrévete a ventilar aun con frío y evita la COVID-19
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Atrévete a ventilar aun con frío y evita la COVID-19
Rudolf van der Haar · Cristina Bercero · Jesús Guasch · Rosa Pérez
Técnico superior en prevención de riesgos laborales. Ingeniero en ciencias ambientales
Técnica superior en prevención de riesgos laborales. Licenciada en biología
Técnico superior en prevención de riesgos laborales. Ingeniero industrial
Técnica superior en prevención de riesgos laborales. Enfermera especialista en enfermería del trabajo
22/02/2021
Atrévete a ventilar aun con frío y evita la COVID-19

La transmisión del virus SARS-CoV-2 mediante partículas líquidas diminutas que emitimos al hablar se está revelando como una de las vías más importantes de infección. Dichas partículas, denominadas aerosoles, pueden mantenerse en el aire durante bastante tiempo por su reducido tamaño y trasladarse, así, a distancias más allá de 1,50 metros. Ello supone incorporar una nueva medida preventiva a las ya conocidas (distancia de seguridad, uso de mascarilla bien ajustada e higiene de manos) como es la ventilación en espacios interiores, renovando el aire, aun cuando las temperaturas invernales no acompañan.
 

NUEVA VÍA DE TRANSMISIÓN

Al avanzar en el conocimiento del virus, científicos e investigadores empiezan a alertar sobre esta nueva vía de transmisión y su relevancia. Lo refleja el documento técnico Evaluación del riesgo de la transmisión de SARS-CoV-2 mediante aerosoles1, publicado el pasado 18 de noviembre por el Ministerio de Sanidad.

El descubrimiento no es banal, dado que el objetivo general a alcanzar establecido por la Organización Mundial de Salud (OMS) es contener la COVID-19 mediante la reducción de la transmisión del virus. Por este motivo, ha mencionado la importancia de la ventilación en espacios interiores, actuando, ahora sí, sobre todas las vías de contagio.

Los aerosoles, al igual que las gotículas, también son partículas líquidas, pero su tamaño es inferior al de estas, pudiendo contener igualmente virus en su interior. La cantidad de partículas que emitimos y su tamaño depende de la actividad realizada.

Al respirar emitimos partículas de menor tamaño y en menor cantidad que al hablar, donde ya se exhalan más partículas y de más tamaños. Ello va en aumento en tanto se hable más alto, se grite, se cante o se estornude. Las partículas más grandes, gotículas, recorren distancias cortas al depositarse rápidamente sobre las superficies debido a su peso.

Por ello, la transmisión del virus mediante las gotículas emitidas por una persona infectada tiene su relevancia en distancias cortas, por impacto directo sobre las mucosas (ojos, fosas nasales o boca) o por contaminación de superficies y posterior contacto de las manos con estas mucosas. En cambio, los aerosoles tienen relevancia además en distancias largas en espacios interiores, al permanecer suspendidos en el aire y poder ser inhalados por un tercero, alcanzando distintas profundidades del tracto respiratorio.

En la nota ¿Qué sabemos de las vías de transmisión? se facilita más información sobre las partículas que se emiten y su relación con las diversas vías de transmisión.
 

COMPORTAMIENTO DE LOS AEROSOLES EN EL AIRE

Debido a su pequeño tamaño, los aerosoles pueden permanecer suspendidos en el aire tiempos prolongados y recorrer distancias largas, al compás de los movimientos del aire, asemejándose su comportamiento al del humo. Además, los virus en ellos contenidos mantienen su capacidad infectiva durante un tiempo, por lo que la distancia de seguridad es necesaria, pero no suficiente en espacios interiores.

A diferencia de las gotículas, que contagian por impacto, los aerosoles son inhalados al respirar normalmente y alcanzar las vías respiratorias, por lo que una buena medida de protección es el uso de mascarilla que, dependiendo del tipo, no solo servirá para evitar inhalar aerosoles infectados, sino también para reducir la emisión de estos y proteger a la comunidad.

No todas las mascarillas son iguales ni ofrecen las mismas garantías. Además, será determinante el uso que se haga de ellas, así como el ajuste facial:

  • Las más adecuadas son las mascarillas autofiltrantes FFP2 con marcado CE, tanto por su buen ajuste como por su capacidad de filtración. Es importante que no dispongan de válvula de exhalación para, además de filtrar el aire inhalado, filtrar el aire exhalado.
  • Las mascarillas quirúrgicas y las mascarillas higiénicas ofrecen menor capacidad de filtración y su ajuste no es total. No obstante, sí consiguen minimizar la inhalación de aerosoles, así como reducir la emisión de estos, filtrando el aire exhalado.

En la nota Mascarillas se presenta más información sobre los distintos tipos de mascarillas.


UN GUIÑO A LA HIGIENE INDUSTRIAL

Etimológicamente, higiene industrial significa “protección de la salud en el trabajo”, e incluye los agentes químicos (materia), físicos (energías) y biológicos (organismos vivos, incluidos virus). Para evitar que cualquiera de ellos produzca daño a los trabajadores, la higiene industrial tiene implementada una jerarquía de controles, de mayor a menor efectividad:
 


Figura 1. Jerarquía de controles (NIOSH, 2015)


Observando la jerarquía de controles en el caso del coronavirus, la eliminación del agente no es posible dado el elevado porcentaje de casos asintomáticos, la substitución no ha lugar y los dos siguientes niveles de control pretenden reducir la exposición actuando sobre la concentración de aerosoles en el aire o sobre el tiempo de exposición.

El control de ingeniería por excelencia para reducir la concentración de aerosoles en espacios interiores es un sistema de ventilación general bien diseñado, entendiéndose por ventilación la renovación del aire interior por aire exterior o por aire adecuadamente filtrado.

No obstante, con ello no se alcanza el riesgo cero, por lo que conviene combinar esta medida preventiva con otras, como son la distancia de seguridad o el número de ocupantes (controles de organización) y la mascarilla (equipo de protección individual), además de la higiene de manos.
 

CRITERIOS PARA UNA VENTILACIÓN EFECTIVA

La comunidad científica recomienda un caudal mínimo de aire exterior de 12,5 litros por segundo y ocupante, lo que el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE)2 establece para obtener un aire de buena calidad en oficinas, residencias, museos, etc., basado, entre otros, en la concentración de CO2 en el ambiente. También es coherente con los caudales de aire exterior establecidos por el Anexo III del Real Decreto 486/973:
 

 

Por contra, estos caudales no se establecen específicamente para evitar la transmisión por aerosoles infectados con SARS-CoV-2.

Aun así, un indicador fiable y sencillo para verificar si la ventilación (renovación de aire) de un espacio interior cumple con el caudal recomendado, es la concentración de CO2 en el aire. Las personas exhalan CO2 (junto con demás aerosoles) y, por ello, su concentración en el aire depende, además de la renovación del aire, del volumen del espacio interior, del número de ocupantes y del tiempo de estancia. De este modo, cuántas más personas ocupan un espacio determinado y cuánto más tiempo permanecen, mayor es la concentración de CO2 si no existe una renovación de aire adecuada (como valor de referencia, la concentración de CO2 en el exterior es aproximadamente 400 ppm -partes por millón. Unidad de medida de la concentración, equivalente a mg de CO2 por m3 de aire-).

Se considera que la ventilación es adecuada, en un contexto de pandemia, cuando la concentración de CO2 no supera en ningún momento aproximadamente 700 ppm, algo más restrictiva que lo establecido en el Real Decreto 486/1997 y en la Norma UNE 171330-2 Calidad ambiental en interiores. Parte 2, dado que, como se ha comentado, estos no se basan en la prevención de la transmisión del SARS-CoV-2.

La nota Temas a considerar para medir la concentración de CO2 en espacios interiores ofrece información para efectuar mediciones representativas de CO2, como cuándo medir o dónde ubicar el medidor.

Por otro lado, la nota Temas a considerar para adquirir un equipo de medición de CO2 pretende orientar sobre los aspectos a los que prestar atención para adquirir el medidor más adecuado a las necesidades.

Por todo ello, el aspecto más relevante es garantizar la introducción del caudal mínimo de aire exterior de 12,5 litros por segundo y ocupante, lo que también se puede conseguir reduciendo el número de ocupantes, dado que a más ocupación es necesario más caudal de aire exterior. Un local con 10 personas requerirá un mínimo de 125 litros por segundo, mientras que un local con 20 personas requerirá un mínimo de 250 litros por segundo.

Así, la comunidad científica considera que estos valores garantizan un riesgo razonablemente bajo de contagio por aerosoles en espacios interiores, siempre que se complemente con las demás medidas preventivas.


Sistemas de ventilación

El caudal mínimo de aire exterior se puede obtener por medios mecánicos y/o por medios naturales.

Medios mecánicos

El sistema de ventilación mecánico solo es posible si se dispone de unidades de tratamiento específicas de aire exterior. Por este motivo, el Ministerio de Sanidad, junto con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, han publicado unas Recomendaciones4 para que el personal especializado revise y adecue el sistema de ventilación, con el objetivo de contribuir a la prevención de la propagación y contagios del virus, no aplicable en entornos hospitalarios.

Cabe destacar que los actuales sistemas de ventilación mecánicos están diseñados para obtener un adecuado confort térmico energéticamente eficiente, por lo que se tendrán que adaptar a esta nueva realidad, priorizando este invierno la seguridad sanitaria al confort térmico y la eficiencia energética.

Entre otros, recomienda prestar atención al aire recirculado por el sistema, reduciéndolo o eliminándolo, valorar la posibilidad de cambiar filtros por otros más eficientes (por ejemplo, filtros HEPA) o evitar posibles fugas en los recuperadores de calor.

Sin olvidar, además, que el aire extraído no sea introducido de nuevo en ninguna estancia y que el flujo interior de aire, desde su entrada hasta su salida, no transite de un ocupante a otro, alcanzando todas las zonas.

Medios naturales

Si con ventilación mecánica no es posible alcanzar este caudal mínimo, o esta no existe, es necesario acudir a la ventilación natural, es decir, abrir ventanas y puertas para que el aire exterior reemplace el aire interior.

La nota Ventilación natural describe las pautas para conseguir que esta sea adecuada, maximizando el confort térmico durante esta época del año.

Medios complementarios

Si aun con ventilación mecánica y/o natural no se logra obtener una buena renovación del aire, se puede considerar el uso de ventiladores autónomos con filtros HEPA, que pueden ubicarse en el espacio interior. Los filtros HEPA tienen una gran capacidad de filtración y captan casi todas las partículas presentes en el aire, incluyendo los aerosoles con virus, si bien estos equipos no reducen la concentración de CO2 en el aire.


RESUMEN

Evidenciada la transmisión por aerosoles del coronavirus, se hace indispensable la ventilación de los espacios interiores para prevenir los contagios, además de las medidas ya integradas de distancia de seguridad, mascarilla e higiene de manos, aun cuando las temperaturas exteriores no acompañan.

Para garantizar un adecuado nivel de ventilación, entendida como renovación de aire, el caudal mínimo de aire exterior a introducir en el espacio interior es de 12,5 litros por segundo y ocupante, lo que se puede lograr bien con ventilación mecánica, bien con ventilación natural o bien con la combinación de ambas.

Para verificar la eficacia de esta ventilación, el indicador más fiable y sencillo de obtener es la concentración de CO2 en el ambiente, la cual no debe superar las 700ppm.

Si este artículo y las notas técnicas que lo acompañan han conseguido subir un grado la temperatura, habrá sido provechoso.

 

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