Publicador de contenidos

Agentes biológicos clasificados en el grupo de menor riesgo, grupo 1. ¿Son seguros?
Cerrar
Artículo
Agentes biológicos clasificados en el grupo de menor riesgo, grupo 1. ¿Son seguros?
Avatar autor Cristina Bercero
Técnica Superior en Prevención de Riesgos Laborales del Servicio de Condiciones Ambientales de MC MUTUAL
26/10/2020
Agentes biológicos clasificados en el grupo de menor riesgo, grupo 1. ¿Son seguros?

Es posible que de primeras un artículo sobre agentes biológicos del grupo de riesgo 1 (ABgr1), el que menor riesgo se le supone (es aquél que resulta poco probable que cause una enfermedad en el hombre), pueda parecer paradójico, y ciertamente así es. Es una paradoja que entre los agentes biológicos que se agrupan bajo este nivel de riesgo se encuentren algunos con capacidad de producir enfermedades tan invalidantes como rinitis, neumonitis hipersensitiva o incluso otras tan graves como el cáncer. Sí, en el grupo de menor riesgo pueden encontrarse algunos cancerígenos y no es un error. Los agentes biológicos a veces son así, paradójicos. Pero antes de averiguar porque esto es así, veamos que agentes engloban este grupo.


AGENTES BIOLÓGICOS DEL GRUPO DE RIESGO 1

Los ABgr1 son generalmente microorganismos ambientales asociados a vegetales o que forman parte de la flora microbiana normal de animales o personas. Son microorganismos que se utilizan en los procesos de elaboración de alimentos y otros productos de la industria en general. Evidentemente, una gran mayoría de los agentes biológicos incluidos en este grupo son inofensivos, pero no todos. En ocasiones, el organismo no puede provocar ningún daño, pero si algunas de las sustancias que éstos producen, como:

  • Endotoxinas, enzimas o glucanos, etc. producidas por bacterias.
  • Micotoxinas, partes de hongos y otros compuestos producidos por estos.
  • Antígenos procedentes de protozoos.

Sin duda, se trata de un grupo amplio y heterogéneo que puede dar para escribir largo y tendido.


LEGISLACIÓN RELACIONADA

Pero empecemos por el principio para intentar desenredar el entuerto y aclarar por qué si un microorganismo es cancerígeno no está directamente clasificado en el grupo 4, que es el de mayor riesgo. La respuesta a esta pregunta es en realidad sencilla, ya que la clasificación que recoge el Real Decreto 664/19971, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo, es una valoración del peligro intrínseco de los agentes biológicos atendiendo al riesgo de infección y, por tanto, define al grupo 1 de riesgo como “aquellos que son poco probable que cause enfermedad en el hombre”, haciendo referencia a enfermedad infecciosa. Y aquí está el quid de la cuestión: estos agentes biológicos no son capaces de desarrollar una enfermedad infecciosa pero sí pueden, por ejemplo, desarrollar sustancias con capacidad para provocar patologías de otra índole: irritaciones, alergias y enfermedades autoinmunes, toxicidad e, incluso, cáncer.

Sin embargo, y aunque la clasificación solo contempla el riesgo de infección, el Real Decreto 664/1997 sí afecta a este grupo puesto que, en el artículo 2, define a los agentes biológicos como “microorganismos, con inclusión de los genéticamente modificados, los cultivos celulares y los endoparásitos humanos, susceptibles de originar cualquier tipo de infección, alergia o toxicidad”. Por otra parte, hay que tener en cuenta que la Guía Técnica2 que desarrolla este Real Decreto indica que “las sustancias producidas por agentes biológicos únicamente tendrán la consideración de agentes biológicos, y por tanto estarán sujetas a la aplicación de este Real Decreto, cuando los microorganismos que las originan también estén presentes y su propagación o reproducción sea posible”, refiriéndose a las micotoxinas en los ejemplos e indicando que, de no cumplirse esta condición, se verán afectadas por el Real Decreto 374/2001, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo, asumiendo que estas sustancias de origen biológico, por sí mismas, se comportan como sustancias químicas; tema que despierta cierta controversia entre algunos técnicos de prevención.

Por otra parte, la NTP 833 Agentes biológicos. Evaluación simplificada3, aplica la misma lógica a la hora de aplicar medidas preventivas. Cuando el resultado de la evaluación indica que la exposición a ABgr1 es alta y conlleva la exposición a agentes cancerígenos, recomienda seguir las pautas de control establecidas por el Real Decreto 664/1997, aunque este Real Decreto transpone la Directiva 90/394/CEE, de 28 de junio, enfocada al riesgo cancerígeno de sustancias químicas. Definitivamente, todo acaba siendo bastante confuso.

En todo caso, la Guía Técnica que desarrolla el Real Decreto 664/1997 dedica un apéndice entero a los agentes biológicos no infecciosos. En él podemos encontrar información de gran ayuda e incluso un listado con algunos agentes incluidos en este grupo, así como qué efectos producen y qué parte del microorganismo o qué partícula es la que puede producir el efecto tóxico, alérgico, etc. Realmente se trata de un apéndice que, no solo es muy interesante, sino también muy necesario, sobre todo si tenemos en cuenta que el listado del Anexo II del citado Real Decreto, que clasifica los agentes biológicos, no incluye a aquellos del grupo 1.


UN CASO CONCRETO: LOS HONGOS

Los hongos son un grupo de seres vivos diferentes de las plantas y de los animales, con una gran capacidad de adaptación y gran variabilidad. Los hay microscópicos y macroscópicos (como las setas que nos comemos en los meses de otoño, aunque también es una causa bien conocida de daño e incluso muerte por un error en su identificación). Generalmente son importantes a nivel ecológico por su papel como descomponedores de materia orgánica y, a nivel económico, por su importante papel en la medicina (por ejemplo penicillium notatum, penicilina), la industria y la alimentación (indispensables en la producción de quesos, entre otros). Sin embargo, algunos pueden ser tóxicos o producir dermatitis o enfermedades de tipo alérgico. También hay hongos que, en determinadas condiciones ambientales, para sobrevivir producen toxinas (micotoxinas) u otras sustancias que pueden tener efectos variados en las personas.

Micotoxinas más importantes. Por su capacidad toxigénica, las micotoxinas más importantes son las aflatoxinas, las ocratoxinas, las tricotecenas (deoxinivalenol - toxina T2) y las fumonisinas. La exposición a sus metabolitos tóxicos puede generar carcinogénesis, teratogénesis, inmunosupresión y cuadros clínicos de neurotoxicidad, nefrotoxicidad, hepatotoxicidad, mielotoxicidad, toxicidad pulmonar y endocrina, siendo los mecanismos más importantes para la aparición de tales manifestaciones el estrés oxidativo y la genotoxicidad inducida por micotoxinas4.

¿Qué trabajadores pueden estar expuestos a los hongos?

Son múltiples los puestos de trabajo en los que puede haber exposición a los hongos:

  • Actividades no industriales. Aunque las propiedades alergénicas de los hongos son ampliamente conocidas, el primer trabajo sobre un trastorno de salud de este tipo por inhalación de toxinas fúngicas (tricotecenos) en un lugar de trabajo no industrial no aparece hasta 1988 en un hospital de Quebec5. El personal expuesto presentaba síntomas de gran fatiga que, después de los análisis pertinentes, se atribuyó a la presencia de esporas de Stachybotrys atra y Ttrichoderma viride. A estos síntomas se les denominó "síndrome de fatiga crónica". Este síndrome se estudió entre los empleados de una escuela superior y ha sido la causa también de enfermedades en trabajadores de oficina, con efectos de naturaleza alérgica sobre la salud, entre otros. 
    Otros casos descritos hacen referencia a la aparición del síndrome del edificio enfermo en algunos edificios de Canadá en la década de los años 70, existiendo grandes similitudes con los efectos asociados a los de las micotoxinas, considerándose que los mohos detectados podían ser el origen de muchos de estos problemas6
  • Actividades agrícolas, ganaderas o que impliquen manipulación de alimentos que puedan estar contaminados. Se ha estudiado la exposición de los granjeros y otros trabajadores agrícolas a las aflatoxinas mediante su determinación en ambiente. Se tomaron muestras durante el proceso de varias operaciones agrícolas con cultivo contaminado: recolección, traslado con cintas transportadoras, almacenamiento, etc. Se recogieron muestras de polvo y los resultados obtenidos demostraron la existencia de un potencial peligro de inhalación de las aflatoxinas contenidas en el polvo. 
  • Cualquier profesional que desarrolle su actividad en condiciones ambientales de humedad, temperatura y presencia de materia orgánica que favorezca el desarrollo de estos organismos.

Pero la exposición a hongos no solo ocurre en el ámbito laboral. Por ejemplo, cualquiera de nosotros, si somos de los que necesitamos despertar con una estimulante taza de café, también estaremos expuestos a algunas micotoxinas que se encuentran habitualmente en los granos del café7.

Medidas preventivas y factores que influyen en su desarrollo

La mera presencia de un hongo productor de toxinas no implica automáticamente la presencia de sus toxinas, ya que existen otros muchos factores implicados en su formación. Y al contrario, la mera observación o confirmación visual de ausencia de mohos no es garantía de que el producto esté libre de micotoxinas, ya que el moho puede haber desaparecido y haber quedado sus toxinas intactas. Son muchos los factores que intervienen y, por ello, es imprescindible:

  • En actividades no industriales, controlar las condiciones ambientales para evitar y limitar su desarrollo, evitar determinados materiales difíciles de limpiar (en las instalaciones de climatización), realizar controles de calidad de aire periódicos y limpiezas de estos sistemas cuando sea necesario.
  • En actividades agrícolas, ganaderas o en contacto con alimentos: una adecuada aplicación de técnicas de cultivo, recolección y almacenamiento que contribuyan a reducir la presencia de micotoxinas en toda la cadena de manipulación de los alimentos (al agricultor, al transportista, a los operarios de los distintos almacenes y a los trabajadores implicados en la transformación y ensacado de estos alimentos, así como a los trabajadores de las tiendas en las que se distribuyen estos alimentos)8.
  • En las restantes profesiones será imprescindible las condiciones higiénicas que eviten la presencia de material orgánica que sirva de alimento para el crecimiento de los ABgr1.

Y en general encontramos el control, dentro de lo posible, sobre las condiciones ambientales de temperatura y humedad que permiten el crecimiento de estos hongos.


CONCLUSIONES

No hay que menospreciar a estos organismos, por muy pequeños y poco infectivos que sean, ya que unas determinadas condiciones ambientales y una falta de medidas higiénicas, pueden favorecer su aparición y nuestra exposición. Las buenas prácticas son siempre la mejor solución. Aunque pueda parecer la lucha de David contra Goliat, parece que Goliat más de una vez tiene las de perder. Paradojas de la vida y de los agentes biológicos.

Pero las paradojas que nos tienen reservadas los agentes biológicos no acaban aquí. Hay muchos casos curiosos, ya que los agentes biológicos tienen la capacidad de causar multitud de efectos sobre nuestro organismo, nuestro comportamiento y, por tanto, sobre la sociedad. Y pueden tener efectos que no podíamos ni imaginarnos y que son propios de las más disparatadas historias de ciencia ficción. Pero la vida real es así y no deja de sorprendernos. Hay estudios que demuestran que determinados parásitos tienen la capacidad de cambiar nuestro comportamiento volviéndonos más imprudentes, y parásitos intestinales con el poder de aumentar nuestra fertilidad o reducirla drásticamente. Tendremos que seguir escribiendo sobre agentes biológicos.

 

Licencia de Creative Commons

Documentos relacionados

No hay documentos relacionados

Referencias

Icono referencia 4. Serrano-Coll HA, Cardona-Castro N. Micotoxicosis y micotoxinas: generalidades y aspectos básicos. Rev CES Med 2015;29(1):143-152
Icono referencia 5. Mainville, C., Auger, P.L., Smorgawiewicz, W., Neculcea, D., Neculcea, J., Lévesque, M. Mycotoxines et syndrome d'extreme fatigue dans un hospital. Healthy Buildings, 309-317, 1988
Icono referencia 6. Nathanson, T. Incloor Air Quality in Office Buildings: A Technical Guide. Health Canada, 55, 1993
Icono referencia 7. Viegas, S. Seminario “Exposición laboral a micotoxinas: conocimiento actual y perspectivas", Asociación Española de Higiene Industrial (AEHI), 11 de junio de 2019

McPortletPortalprevencionValoracionView

Like positivo desactivado
Like negativo desactivado