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25 años no son nada…
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25 años no son nada…
Avatar autor Alejandro Romero Mirón
Director de la División de Servicios de Prevención de MC MUTUAL
19/02/2021
25 años de la ley de prevención de riesgos laborales

El pasado mes de noviembre se cumplió el vigésimo quinto aniversario de la publicación en el BOE de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL), un aniversario atípico cuya celebración se ha visto eclipsada por la crisis de la pandemia, pero que no evita pensar en el camino recorrido y también en un futuro en el que, en un mundo post-COVID, deberá por fuerza reinventarse, replantearse, reformularse o pulirse.


UN POCO DE HISTORIA

La necesidad de adaptarse al marco comunitario y las reivindicaciones de la sociedad en esta materia llevaron a la transposición de la Directiva Marco 89/391/CE sobre riesgos laborales, aunque con seis años de retraso. La LPRL, fruto de la Directiva, surgió de culturas anglosajonas y nórdicas, más avanzadas que la nuestra en su momento, y fruto de buenas prácticas en la gestión de la prevención.

En su exposición de motivos, la LPRL aspiraba a velar por la seguridad e higiene en el trabajo por mandato del artículo 40.2 de la Constitución. Pretendía, además, ser un referente para provocar un cambio cultural en la empresa, promoviendo organizaciones más responsables con los trabajadores y facilitando un entorno de trabajo más seguro que redundara en un mejor clima laboral.

Desde el momento de la aparición de la LPRL, asistimos a sucesivas y múltiples innovaciones en materia de prevención, entre las que cabría destacar:

  • La moderna definición del término “entorno de trabajo” teniendo en cuenta la seguridad técnica y la prevención general de enfermedades profesionales.
  • El establecimiento de un mismo nivel de seguridad y salud a favor de todos los trabajadores.
  • La obligación de los empresarios a adoptar las medidas preventivas adecuadas para garantizar una mayor seguridad y salud en el trabajo.
  • La introducción del principio de evaluación de riesgos como elemento fundamental.
  • La importancia de las nuevas formas de gestión de la seguridad y salud en el trabajo (SST) en el marco de los procesos generales de gestión.

Si bien es cierto que la prevención de riesgos laborales (PRL) no nace con la LPRL, no es menos cierto que su aparición dio un cambio sustancial al enfoque de la prevención en España. Cuando apareció, cambiaron nuestros hábitos de trabajo, y las mutuas debimos poner de inmediato todos nuestros recursos preventivos y de salud laboral a disposición del nuevo sistema preventivo español promulgado por la ley, adaptándonos una y otra vez a los sucesivos y continuos cambios legislativos que se fueron produciendo para volver, finalmente, a desarrollar para las empresas y trabajadores mutualistas las actividades preventivas de asesoramiento, sensibilización y de promoción de la salud aunque adaptadas, lógicamente a los nuevos tiempos y los riesgos actuales.


CULTURA PREVENTIVA

Por una parte, 25 años puede parecer mucho tiempo, pero a la vez se puede hacer poco cuando el desafío es grande. Inicialmente se hablaba de crear una nueva obligación para las empresas, la de vigilar y cuidar la seguridad y salud de sus trabajadores, pero en la práctica se ha demostrado que va mucho más allá de procurar un mero cumplimiento normativo. Aun así, los cambios que durante estos años ha desplegado la LPRL en el ámbito empresarial son más que evidentes.

Si de algo han servido estos años, ha sido para convencernos de la necesidad de crear una cultura de prevención. Y si bien es cierto que la cultura de la prevención se ha instalado en nuestro marco de relaciones laborales y existe una mayor sensibilización social, es preciso seguir desarrollando actividades que fomenten la definitiva instalación de la cultura preventiva en nuestra sociedad, lo que además supondría un mayor cumplimiento de la normativa, tanto por parte de los trabajadores como de los empresarios.

Como apuntó recientemente Fco. Javier Pinilla, Director del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), en una entrevista que le hicimos con motivo de la celebración de los Premios MC Mutual "Antonio Baró" a la Prevención de Riesgos Laborales, "La cultura preventiva es algo que no se adquiere, consigue o conquista, sino una forma de trabajar, una sensibilidad que se alimenta día a día en los lugares de trabajo con los actos responsables de trabajadores y directivos".


SUCESIVAS MODIFICACIONES

Asimismo, a lo largo de estos cinco lustros la ley ha sufrido diversas modificaciones, siendo las siguientes las más trascendentes:

  • En 1997 es complementada con el Reglamento de los Servicios de Prevención aprobado por RD 39/1997 y otros decretos que regulan de manera específica determinadas condiciones como señalización, condiciones de seguridad, etc.
  • Ley 54/2003. En ella se realizan diversas reformas para integrar, ampliar y elevar la importancia de las actividades de prevención en las empresas.
  • Real Decreto 171/2004 para la Coordinación de Actividades Empresariales.
  • Ley Orgánica 3/2007. En ella se introducen modificaciones relativas a la igualdad de género.
  • Ley 14/2013, que amplía a 25 trabajadores en un centro de trabajo, el hecho de que sea el empresario quien gestione la prevención.

La opinión generalizada es que esta ley, desde que fue promulgada como transposición de una directiva europea al marco normativo español, debe ser una de las que tenga un mayor desarrollo normativo y de actualización.

Más que pensar en las luces y sombras de estos años, creo que merece la pena destacar que la LPRL ha hecho mucho por la prevención. El modelo preventivo adaptado al marco laboral español procede del consenso y tiene capacidad para seguir evolucionando, por lo que será posible introducir reformas a nuestro sistema preventivo, adaptándolo a la llegada de nuevos retos en materia de prevención como los que nos ha planteado la COVID-19 en cuanto a dónde termina la salud pública y comienza la salud laboral.


EVOLUCIÓN DE LA SINIESTRALIDAD

Es evidente que durante estos 25 años la reducción de la siniestralidad ha sido apreciable, aunque sigue habiendo una cierta oscilación vinculada a ciclos económicos que resulta preocupante. El balance que puede hacerse de esta ya no tan joven ley en materia de evolución de la siniestralidad es bueno, pero queda todavía mucho camino por recorrer.

Al contar con un marco reglamentario progresista que favorece el desarrollo de la prevención en un entorno de calidad y responsabilidad, los logros alcanzados han sido considerables, a pesar de que la reglamentación es demasiado compleja y no se adecúa suficientemente a las pequeñas empresas. Para la mayoría de estas los esfuerzos realizados, y que deberán redoblarse, para integrar la PRL en sus empresas, se enfocan en una actividad exigida, pero no integrada suficientemente en el sistema de gestión empresarial, por lo que no se suele llevarse a cabo de forma sistemática y natural, como sería deseable. Como también nos recordaba Javier Pinilla, “las empresas más pequeñas tienen dificultades especiales para ello, sobre todo a causa de la falta de recursos preventivos internos que puedan integrar en sus tareas específicas de producción el asesoramiento que reciben desde fuera de la empresa”.

Se hace necesario simplificar la gestión preventiva documental para evitar la burocratización de la prevención, aunque ello requiere de un análisis preciso como el que se está haciendo en el marco europeo, en el que se viene planteando desde hace unos años la revisión de la normativa derivada de la Directiva Marco (iniciativa de la simplificación de la normativa de la UE) y se están modificando algunas de ellas.


EL FUTURO

Estamos viviendo unos tiempos sin precedentes y la normalidad, tal y como la entendíamos, está lejana. Lo que vivimos no es un paréntesis, es mucho más. No sabemos lo que nos depara los próximos años. Las nieblas de estos mares de la economía pandémica no nos ayudan a visualizar con claridad el futuro que nos aguarda, aunque la lección más positiva de la pandemia es que se ha demostrado que el ser humano da más valor a la vida que nunca. El sacrificio de los muchos se asume para salvar a los pocos.

El modelo preventivo español también ha demostrado fortalezas, muchas de ellas precisamente durante la actual crisis provocada por la COVID-19, desarrollando sistemas de información y recomendaciones específicas sobre el tratamiento de los riesgos en tiempo récord y de forma coordinada con las autoridades sanitarias.

Pero ahora lo relevante es cómo salimos de la pandemia, que cada vez falta menos, pero todavía falta mucho. O por decirlo de una forma positiva: todavía falta mucho, pero cada vez falta menos.

 

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