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2021, año de frutas y verduras
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2021, año de frutas y verduras
Avatar autor Natàlia Gimferrer
Técnica en Promoción de la Salud de MC MUTUAL
18/06/2021
2021, año de frutas y verduras

Siguiendo la estela de otros años anteriores, como en 2004, cuyo año fue declarado año internacional del arroz, o el 2008 de la patata, el 2013 de la quínoa y el 2016 de las legumbres, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha designado el año 2021 como el Año Internacional de las Frutas y Verduras (AIFV) para sensibilizar sobre la importancia para la salud del consumo de estos alimentos y, a su vez, dar respuesta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

A lo largo de este año 2021, La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) será la encargada de conducir las acciones junto con organismos oficiales y gobiernos de todo el mundo, para sensibilizar sobre la importancia del consumo de frutas y verduras para una alimentación saludable y de calidad, además de hacer hincapié en la seguridad alimentaria y la salud, especialmente importante en el marco actual de pandemia.


SUS OBJETIVOS

Los objetivos principales del AIFV 2021 se centran en varios puntos:

  • Concienciar sobre los beneficios del consumo de frutas y verduras para la salud y la nutrición y orientar las políticas hacia dichos beneficios.
  • Promover dietas y estilos de vida saludables, equilibrados y diversificados mediante el consumo de frutas y verduras.
  • Reducir la pérdida y el desperdicio en los sistemas alimentarios de las frutas y verduras.
  • Difundir mejores prácticas sostenibles.

Los objetivos se centran, por un lado, en la vertiente más saludable del consumo de frutas y verduras, pero hacen especial mención a la sostenibilidad y a la seguridad alimentaria. Además, desde la FAO se enfatiza el fomento del consumo y la producción sostenible de frutas y verduras en apoyo de los sistemas alimentarios sostenibles. Entre ellos destacan:

  • Una mayor sostenibilidad en el almacenamiento, transporte, comercio, procesamiento, transformación, venta minorista reducción del desperdicio y reciclaje, así como en las interacciones entre estos procesos.
  • La integración de los pequeños agricultores, en especial los familiares, en las cadenas de producción, suministro y valor locales, regionales y mundiales en aras de la producción y el consumo sostenible de frutas y verduras, así como el reconocimiento de las contribuciones de las frutas y verduras, incluidas las razas no mejoradas y las variedades del agricultor, a su seguridad alimentaria, nutrición, medios de vida e ingreso.
  • El fortalecimiento de la capacidad de todos los países, y en especial de los países en desarrollo, para adoptar enfoques y tecnologías innovadoras de la lucha contra la pérdida y el desperdicio de frutas y verduras.


¿CUÁNTO SE DESPERDICIA?

Esta mención especial a la sostenibilidad tiene su razón de ser. Según datos oficiales, hasta un 50 % de las frutas y hortalizas se pierde a lo largo de la cadena de suministro, es decir, desde la cosecha hasta el consumo. Las pérdidas de frutas y hortalizas representan un despilfarro de recursos crecientemente escasos como el suelo y el agua. Además, cantidades considerables de frutas y hortalizas perfectamente aptas para el consumo se desperdician a lo largo del sistema alimentario debido a irregularidades estéticas o físicas.

Por ello, parte de los objetivos de este año 2021 es la mejora de la sostenibilidad, de ahí que la FAO pida un esfuerzo en investigación y desarrollo de tecnologías para las frutas y verduras, por ejemplo, mediante las innovaciones digitales que hacen posible rastrear los productos frescos desde su producción hasta su consumo. Esto amplía las oportunidades comerciales, reduce las pérdidas y el desperdicio, y aumenta la transparencia de la cadena de valor.


¿COMEMOS SUFICIENTES FRUTAS Y VERDURAS?

Según datos la FAO, el consumo mundial de frutas y hortalizas aumentó casi la mitad entre 2000 y 2018, pero aun así es insuficiente. En el año 2000, el consumo era de 306 g diarios por persona, y aumentó a 390 g en 2017. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que como mínimo se consuman 400 g diarios de frutas y verduras o 5 porciones al día (excluidas las patatas y otros tubérculos feculentos) para prevenir enfermedades crónicas como las cardiopatías, el cáncer, la diabetes o la obesidad, así como para prevenir y mitigar varias carencias de micronutrientes, sobre todo en los países menos desarrollados.

En promedio, consumimos solo alrededor de dos tercios de las cantidades mínimas recomendadas de frutas y verduras (cálculo basado en Afshin et al., 2019).

En 2017, 3,9 millones de muertes en todo el mundo se atribuyeron a la falta de consumo de frutas y verduras en cantidades suficientes (OMS, 2019). Se estima que la ingesta insuficiente de frutas y verduras es la causa de alrededor del 14% de las muertes por cáncer gastrointestinal en todo el mundo, del 11% de las muertes por cardiopatías isquémicas y del 9% de las muertes por accidentes cerebrovasculares.

Para asegurar un adecuado aporte de frutas y verduras a lo largo de toda la vida, se recomienda introducir las frutas y hortalizas a partir de los seis meses de edad y mantenerlas como parte habitual de una dieta saludable durante toda la vida. Enseñar buenos hábitos desde la infancia es un pasaporte para la salud en la edad adulta.

La FAO, en su documento de antecedentes del AIFV1, nos lista los beneficios del consumo de frutas y verduras:

  1. Crecimiento y desarrollo de los niños. Las frutas y verduras son ricas en vitamina A, calcio, hierro y ácido fólico, lo que puede promover la buena salud, fortalecer el sistema inmunológico del niño y ayudar a protegerlo contra enfermedades, tanto ahora como en el futuro.
  2. Una vida más larga. Según un gran estudio realizado en 10 países europeos, las personas que consumen más frutas y verduras viven más que las que no lo hacen.
  3. Mejor salud mental. Comer 7-8 porciones al día (más del mínimo recomendado de 5 porciones) está relacionado con un menor riesgo de depresión y ansiedad.
  4. Salud cardiovascular. La fibra y los antioxidantes de las frutas y verduras pueden ayudar a prevenir las enfermedades cardiovasculares.
  5. Menor riesgo de cáncer. En 128 de 156 estudios dietéticos, se encontró que el consumo de frutas y verduras reduce el riesgo de cáncer de pulmón, colon, mama, cuello uterino, esófago, cavidad oral, estómago, vejiga, páncreas y ovario.
  6. Menor riesgo de obesidad. En varios estudios se ha observado una disminución del riesgo de adiposidad y obesidad en ciertos grupos que consumen frutas y verduras.
  7. Mejora la inmunidad. La ingesta adecuada de frutas y verduras puede reducir la gravedad de algunas enfermedades infecciosas. Aunque no le protegerán contra un virus como la COVID-19, la recuperación de una enfermedad infecciosa es mejor cuando se consume fruta y verdura que con dietas bajas en este grupo de alimentos.
  8. Menor riesgo de diabetes. Una mayor ingesta de verduras de hoja verde y frutas se asoció con una reducción significativa del riesgo de diabetes tipo 2. Por cada 0,2 porciones/día de ingesta de verduras, hubo un 13% menos de riesgo de diabetes.
  9. Mejor salud intestinal. Una dieta rica en frutas, verduras y otros alimentos de origen vegetal y con alto contenido en fibra mejora la flora intestinal y tiende a aumentar las bacterias asociadas a los compuestos antiinflamatorios vinculados a un buen metabolismo. También se ha demostrado que un mayor consumo de frutas y verduras reduce la prevalencia de la diverticulosis, así como de otros problemas digestivos como los gases, el estreñimiento y la diarrea.

Para mejorar el consumo de frutas y verduras es recomendable:

  • Incluir verduras en todas las comidas.
  • Como tentempiés, comer frutas frescas y verduras crudas.
  • Comer frutas y verduras frescas de temporada.
  • Comer una selección variada de frutas y verduras.

Así pues, este año debemos recordar la importancia de comer frutas y verduras, de reflexionar sobre sus innumerables beneficios para la salud y de promover dietas saludables para una nutrición adecuada.

Destacamos que tanto frutas como verduras favorecen una adecuada digestión de otros nutrientes y aumentan el volumen intestinal, lo que ayuda a regular el apetito e ir al baño. Además, junto con los cereales y las leguminosas, suelen mantenerse crudas en condiciones de conservación mejores, no es necesaria gran cantidad de sal para su conservación y suelen ser especialmente ricas en sustancias antioxidantes.

Recalcamos también la importancia de la sostenibilidad en el consumo de estos alimentos. Si eres de los que descartas los vegetales o las frutas por su color, forma o aspecto, solo porque lo asocias con un producto de mala calidad, estás equivocado, ya que sus propiedades nutricionales son exactamente las mismas. Además, comer las frutas y verduras menos perfectas debe ser una cuestión de aprovechamiento de los recursos, ya que para producir una fruta se necesita agua, tierra, semillas, el trabajo de los agricultores y de la cadena alimentaria posterior.

Este AIFV 2021 pretende ofrecer a los países y a los participantes de todo el sistema alimentario una oportunidad considerable de actuar y marcar la diferencia dentro del sector.


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