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Prevención de adicciones en el teletrabajo
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Prevención de adicciones en el teletrabajo
Fernando Ribas de Pina Perez
Educador social especializado en adicciones y su intervención en el ámbito laboral. Miembro de la Comisión de Intervención Laboral de la asociación Proyecto Hombre.
01/02/2022
Prevención de adicciones en el teletrabajo

El 78 % de los españoles considera que el cuidado de la mente y el cuerpo se encuentra al mismo nivel de importancia dentro de una visión integral de la salud las personas. Para los que trabajamos en las adicciones, esta es una realidad conocida y básica a la hora de afrontar la recuperación de una adicción y de diseñar acciones de prevención, también para la prevención de conductas adictivas en el ámbito laboral.

En el trabajo, unos de los principales factores de riesgo hacia las adicciones son los factores psicosociales, con su repercusión en los hábitos de vida y de salud, pero también tenemos la relación inversa: cómo los hábitos de vida repercuten en nuestro autoconcepto, en nuestras habilidades cognitivas, en nuestras relaciones y en un largo número de variables.

Es necesario abandonar del dualismo cuerpo/mente y entender la salud como un todo integrado, desde una visión holística. Comprender esta realidad, mejora nuestra calidad de vida. Porque la salud, al igual que cualquier siniestro laboral, es resultado de un cúmulo de variables que se van ampliando en la medida que se analizan más las causas y se realiza una mirada más profunda.

Uno de los efectos laborales de la pandemia ha sido el auge del teletrabajo. Un teletrabajo que, tras su boom inicial, se halla en una fase de análisis y cuestionamiento. ¿Qué tiene de bueno el teletrabajo para los trabajadores y trabajadoras? ¿En qué aspectos merma su salud y su calidad de vida? Hay que realizar un análisis de los beneficios e inconvenientes para la producción y la empresa.

Pero la máxima de la salud es evidente. Una salud de calidad es beneficiosa para cada persona, para su entorno más cercano, para su empresa y para la sociedad en general.

Protegiendo la salud desde la prevención de las conductas adictivas, podemos plantear unas estrategias básicas para el teletrabajo.


CÓMO PREVENIR CONDUCTAS ADICTIVAS EN EL TELETRABAJO


Evitar el sedentarismo

Una de las realidades detectadas durante los primeros meses de teletrabajo masivo fue el mayor consumo de alcohol durante este tiempo de trabajo, pero es una realidad que se puede mantener aun fuera de la pandemia.

Con el teletrabajo, las personas trabajan solas, sin la prohibición o la mirada reprobadora de compañeros y jefes, y sus obligaciones para salir de casa se reducen. Todas estas condiciones facilitan el sedentarismo y, con él, múltiples problemas de salud, entre ellos el consumo de alcohol.

Los cuadros de ansiedad o depresión están muy relacionados con la falta de movimiento, y las estrategias equivocadas para superarlos pasan por la automedicación y el abuso de sustancias psicoactivas, tanto legales (fármacos, alcohol) como ilegales.

Evitar el sedentarismo y mantener una vida social enriquecedora, es fundamental para la salud.


Promocionar la pertenencia y el equipo

Es fácil destacar lo negativo en las experiencias personales del trabajo. Sin embargo, somos seres gregarios que nos necesitamos mucho los unos a los otros, aunque se trate de una realidad de la que no solemos tomar conciencia hasta que la perdemos. Y eso es algo que hemos vivido durante los confinamientos.

Necesitamos el sentido de pertenencia y la integración con un equipo. De hecho, el teletrabajo radical está ayudando a poner en valor algunos beneficios del modelo presencial como la creatividad o la agilidad para generar soluciones, y también aspectos emocionales como el reconocimiento interpersonal y el bienestar que pueden propiciar las relaciones presenciales, algo que en el modelo online se ve muy reducido.

La ausencia de estos beneficios son daños a la salud (soledad, aislamiento) que se transforman en malestar, y muchas veces se recurre a respuestas compensatorias, especialmente con los hipnosedantes, consumos inadecuados y abusos. Conductas con las que se pretende dar soluciones fáciles y rápidas al malestar y que, en realidad, lo encubren, dejándolo crecer y generando nuevos problemas.

Un modelo híbrido entre presencial y teletrabajo puede aprovechar lo beneficioso de ambos modelos y reducir sus inconvenientes.


Desligar vida laboral y personal

Antes de la pandemia, una mujer que teletrabajaba destacaba, en una entrevista, la importancia de vestirse para el trabajo, abandonando el pijama o el chándal. Se vestía para trabajar, y esto le ayudaba a no confundir los tiempos y espacios.

Al igual que, si es posible, conviene tener un espacio claro para el teletrabajo, preparado y ordenado para esa función, y solo para esa.

Este tipo de estrategias nos ayudan a separar ambos espacios, el de trabajo y el personal, el laboral y el familiar.

La confusión de espacios los deteriora y, por lo tanto, nos deteriora a nosotros, ya que dejamos de obtener toda la riqueza que debemos conseguir en ellos. Entre las profesionales, las satisfacciones de capacidad y éxito, de promoción, de conocimiento. Y entre las familiares, las de afecto, pertenencia, comunicación, equilibrio emocional, proyecto vital o riqueza del tiempo libre, entre otras.


Blindar la desconexión

Asegurar la desconexión tiene dos vertientes:

  • Reconocer el derecho a que la persona no ha de estar disponible en todo momento y que, por lo tanto, solo debe responder mensajes (teléfono, correos, redes, etc.) dentro de unas franjas concretas. Este respeto se ha de realizar tanto por parte de la empresa como por parte de cada persona que teletrabaja.
  • Autoimponerse un horario claro que no se estira y se respeta, por el bien del área personal y familiar.


El teletrabajo tiene sus beneficios y hay que aprovecharlos, a la vez que debemos tratar de reducir sus riesgos. Destacamos solamente tres de los diversos beneficios, por ser los más generalistas y los que más personas disfrutan:

  • Cierta flexibilidad que nos permite atender necesidades personales y familiares con menor tensión (recoger a los niños, visitar a un familiar, hacer la compra, dar un paseo, levantarse más tarde o más pronto, etc.), sin mermar ni las responsabilidades ni la producción laborales.
  • Adaptar los tiempos de trabajo a los momentos más productivos o más creativos, incrementando la eficacia y la eficiencia y, por lo tanto, la satisfacción.
  • Reducir el tiempo empleado en transportes y el riesgo de siniestros in itinere, tiempo que se puede aprovechar de formas mucho más satisfactorias y hace nuestras ciudades más habitables.

En este futuro híbrido que se perfila sobre el teletrabajo hay que tener en cuenta los factores de riesgos hacia las conductas adictivas, el inicio de consumos, los usos inadecuados y los abusos.

Con una visión holística de la salud será como realmente la promocionaremos, para el beneficio de todas las personas, de las empresas y de la sociedad.

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Prevención de adicciones en el teletrabajo
Fernando Ribas de Pina Perez
Educador social especializado en adicciones y su intervención en el ámbito laboral. Miembro de la Comisión de Intervención Laboral de la asociación Proyecto Hombre.

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El 78 % de los españoles considera que el cuidado de la mente y el cuerpo se encuentra al mismo nivel de importancia dentro de una visión integral de la salud las personas. Para los que trabajamos en las adicciones, esta es una realidad conocida y básica a la hora de afrontar la recuperación de una adicción y de diseñar acciones de prevención, también para la prevención de conductas adictivas en el ámbito laboral.

En el trabajo, unos de los principales factores de riesgo hacia las adicciones son los factores psicosociales, con su repercusión en los hábitos de vida y de salud, pero también tenemos la relación inversa: cómo los hábitos de vida repercuten en nuestro autoconcepto, en nuestras habilidades cognitivas, en nuestras relaciones y en un largo número de variables.

Es necesario abandonar del dualismo cuerpo/mente y entender la salud como un todo integrado, desde una visión holística. Comprender esta realidad, mejora nuestra calidad de vida. Porque la salud, al igual que cualquier siniestro laboral, es resultado de un cúmulo de variables que se van ampliando en la medida que se analizan más las causas y se realiza una mirada más profunda.

Uno de los efectos laborales de la pandemia ha sido el auge del teletrabajo. Un teletrabajo que, tras su boom inicial, se halla en una fase de análisis y cuestionamiento. ¿Qué tiene de bueno el teletrabajo para los trabajadores y trabajadoras? ¿En qué aspectos merma su salud y su calidad de vida? Hay que realizar un análisis de los beneficios e inconvenientes para la producción y la empresa.

Pero la máxima de la salud es evidente. Una salud de calidad es beneficiosa para cada persona, para su entorno más cercano, para su empresa y para la sociedad en general.

Protegiendo la salud desde la prevención de las conductas adictivas, podemos plantear unas estrategias básicas para el teletrabajo.


CÓMO PREVENIR CONDUCTAS ADICTIVAS EN EL TELETRABAJO


Evitar el sedentarismo

Una de las realidades detectadas durante los primeros meses de teletrabajo masivo fue el mayor consumo de alcohol durante este tiempo de trabajo, pero es una realidad que se puede mantener aun fuera de la pandemia.

Con el teletrabajo, las personas trabajan solas, sin la prohibición o la mirada reprobadora de compañeros y jefes, y sus obligaciones para salir de casa se reducen. Todas estas condiciones facilitan el sedentarismo y, con él, múltiples problemas de salud, entre ellos el consumo de alcohol.

Los cuadros de ansiedad o depresión están muy relacionados con la falta de movimiento, y las estrategias equivocadas para superarlos pasan por la automedicación y el abuso de sustancias psicoactivas, tanto legales (fármacos, alcohol) como ilegales.

Evitar el sedentarismo y mantener una vida social enriquecedora, es fundamental para la salud.


Promocionar la pertenencia y el equipo

Es fácil destacar lo negativo en las experiencias personales del trabajo. Sin embargo, somos seres gregarios que nos necesitamos mucho los unos a los otros, aunque se trate de una realidad de la que no solemos tomar conciencia hasta que la perdemos. Y eso es algo que hemos vivido durante los confinamientos.

Necesitamos el sentido de pertenencia y la integración con un equipo. De hecho, el teletrabajo radical está ayudando a poner en valor algunos beneficios del modelo presencial como la creatividad o la agilidad para generar soluciones, y también aspectos emocionales como el reconocimiento interpersonal y el bienestar que pueden propiciar las relaciones presenciales, algo que en el modelo online se ve muy reducido.

La ausencia de estos beneficios son daños a la salud (soledad, aislamiento) que se transforman en malestar, y muchas veces se recurre a respuestas compensatorias, especialmente con los hipnosedantes, consumos inadecuados y abusos. Conductas con las que se pretende dar soluciones fáciles y rápidas al malestar y que, en realidad, lo encubren, dejándolo crecer y generando nuevos problemas.

Un modelo híbrido entre presencial y teletrabajo puede aprovechar lo beneficioso de ambos modelos y reducir sus inconvenientes.


Desligar vida laboral y personal

Antes de la pandemia, una mujer que teletrabajaba destacaba, en una entrevista, la importancia de vestirse para el trabajo, abandonando el pijama o el chándal. Se vestía para trabajar, y esto le ayudaba a no confundir los tiempos y espacios.

Al igual que, si es posible, conviene tener un espacio claro para el teletrabajo, preparado y ordenado para esa función, y solo para esa.

Este tipo de estrategias nos ayudan a separar ambos espacios, el de trabajo y el personal, el laboral y el familiar.

La confusión de espacios los deteriora y, por lo tanto, nos deteriora a nosotros, ya que dejamos de obtener toda la riqueza que debemos conseguir en ellos. Entre las profesionales, las satisfacciones de capacidad y éxito, de promoción, de conocimiento. Y entre las familiares, las de afecto, pertenencia, comunicación, equilibrio emocional, proyecto vital o riqueza del tiempo libre, entre otras.


Blindar la desconexión

Asegurar la desconexión tiene dos vertientes:

  • Reconocer el derecho a que la persona no ha de estar disponible en todo momento y que, por lo tanto, solo debe responder mensajes (teléfono, correos, redes, etc.) dentro de unas franjas concretas. Este respeto se ha de realizar tanto por parte de la empresa como por parte de cada persona que teletrabaja.
  • Autoimponerse un horario claro que no se estira y se respeta, por el bien del área personal y familiar.


El teletrabajo tiene sus beneficios y hay que aprovecharlos, a la vez que debemos tratar de reducir sus riesgos. Destacamos solamente tres de los diversos beneficios, por ser los más generalistas y los que más personas disfrutan:

  • Cierta flexibilidad que nos permite atender necesidades personales y familiares con menor tensión (recoger a los niños, visitar a un familiar, hacer la compra, dar un paseo, levantarse más tarde o más pronto, etc.), sin mermar ni las responsabilidades ni la producción laborales.
  • Adaptar los tiempos de trabajo a los momentos más productivos o más creativos, incrementando la eficacia y la eficiencia y, por lo tanto, la satisfacción.
  • Reducir el tiempo empleado en transportes y el riesgo de siniestros in itinere, tiempo que se puede aprovechar de formas mucho más satisfactorias y hace nuestras ciudades más habitables.

En este futuro híbrido que se perfila sobre el teletrabajo hay que tener en cuenta los factores de riesgos hacia las conductas adictivas, el inicio de consumos, los usos inadecuados y los abusos.

Con una visión holística de la salud será como realmente la promocionaremos, para el beneficio de todas las personas, de las empresas y de la sociedad.